Crisis del coronavirus

Funcas enfría sus previsiones de crecimiento para España por el retraso de la vacunación

El servicio de estudios rebaja el avance del PIB al 5,7% para este año y lo eleva al 6,3% en 2022, aunque matiza que la evolución del turismo condicionará las cifras finales

Turistas en el patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba.
Turistas en el patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba.PACO PUENTES

La sensación de que el primer semestre del año será, en lo económico, una versión alargada de 2020, cunde cada vez más entre analistas y servicios de estudios. Funcas es el último ejemplo. Las previsiones de la entidad rebajan un punto su anterior predicción de crecimiento de la economía española para este año: del 6,7% al 5,7%. Para el que viene, el escenario no cambiará demasiado: eleva el avance del 6,2% al 6,3%. Las razones de la revisión a la baja son fundamentalmente dos: las restricciones a la actividad y a la movilidad han propiciado un débil comienzo de año tanto en España como en los países de su entorno, lo que no ayudará a las exportaciones. Y el retraso en la campaña de vacunación aplaza la vuelta a la normalidad.

Las predicciones de Funcas para este año son más pesimistas que las del Gobierno, que aguarda un crecimiento del 7,2%, pero son muy similares a las del FMI (5,9%), la Comisión Europea (5,6%) o el servicio de estudios del BBVA (5,5%). La Fundación de Cajas de Ahorros cree que los fondos europeos aportarán en torno al 1% del PIB este año, y tardarán más en dejarse notar con toda su potencia de fuego. Sitúa al sector turístico como clave. Dibuja dos escenarios, uno optimista, en el cual este verano se consigue llegar al 50% de un año turístico normal y el crecimiento del PIB podría crecer más, hasta el 7%. Y otro pesimista, en el que el sector solo funcionaría al 12% de una campaña habitual, y por tanto la actividad solo mejoraría el 4,2% este año.

Carlos Ocaña, director general de Funcas, ha señalado que la evolución de la vacunación en otros países influirá en la mayor o menor afluencia de viajeros. “Pero hay una parte importante que depende de nosotros”, añadió. La mayor velocidad a la que vacuna el Reino Unido, el mayor emisor de turistas a España, alimenta las expectativas, aunque el analista no excluye que entre los efectos secundarios de la pandemia existe un cierto “miedo a viajar”. Además, Ocaña llamó a las autoridades a ser cada vez más selectivas en la aplicación de las restricciones, aunque con cuidado de no retirarlas antes de tiempo. “Dado que se vislumbra el final de la pandemia, es importante mantenerlas”, añadió.

El trasvase del grueso de la recuperación a 2022 como consecuencia de la atonía del comienzo de este año va calando cada vez más entre los analistas. Así lo creen no solo los economistas de Funcas, sino también los del servicio de estudios del BBVA, aunque el FMI y la Comisión todavía mantienen este ejercicio como epicentro de la mejoría. El mal comienzo de año de indicadores como la actividad manufacturera o el empleo efectivo han llevado a Funcas a esbozar un 2021 partido en dos. Un primer semestre donde la pandemia será protagonista —con el PIB cayendo una décima en el primer trimestre, y mejorando nueve entre abril y junio—. Y un segundo semestre de fuerte aceleración —con crecimientos del 2,6% en el tercer trimestre y del 3,4% en el último—, con el consumo como motor.

Para que todo siga el sendero marcado, Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, cree que habrá que afrontar tres desafíos en los meses venideros: la celeridad de la vacunación dentro y fuera de España, la concesión de ayudas públicas a las empresas para sortear el estancamiento y la puesta en marcha de reformas que permitan incrementar el multiplicador de los fondos europeos.

Los desequilibrios seguirán ahí. El déficit público será del 8% del PIB en 2021 y del 6,7% en 2022. Y la deuda se estabilizará, según Funcas, en torno al 118% del PIB. En ese complejo entorno, Ocaña cree que no hay margen para subidas del salario mínimo interprofesional, como reclaman los sindicatos con nuevas movilizaciones. “La prioridad es proteger el empleo, y la subida del SMI no lo protege”, opina.

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