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La economía española cerró 2019 con un crecimiento del 2% tras acelerarse en el último trimestre

El producto interior bruto avanza un 0,5% entre octubre y diciembre, empujado por el sector exterior pero lastrado por el consumo de los hogares y la inversión

Paro
Actividad en el puerto de Valencia.

La economía española creció un 2% en 2019, una décima por debajo de lo previsto por el Gobierno y cuatro décimas menos que el 2,4% anotado en el año anterior. Se trata de un crecimiento que todavía aguanta en un ejercicio marcado por las tensiones comerciales, el Brexit, la pérdida de fuelle de China, la brusca ralentización de la zona euro o las dificultades del automóvil. Casi duplica el 1,2% registrado por el conjunto de la eurozona. Sin embargo, también supone el menor ritmo de avance desde 2014, año de inicio de la recuperación. Y si se toman los decimales, el crecimiento en realidad fue del 1,95%. Es decir, una vez suprimido el redondeo es la primera vez en cinco años que el incremento anual del PIB baja del 2%, según el avance publicado este viernes por el INE.

Entre octubre y diciembre, la actividad se expandió un 0,5%, una décima más que en los dos trimestres precedentes. Es decir, la economía incluso se ha acelerado ligeramente. Los datos de empleo de esta misma semana habían sorprendido a los analistas con un fuerte aumento del 0,8% trimestral. Y dado su importante peso en el cálculo del producto interior bruto, se esperaba ahora que las cifras de crecimiento económico exhibiesen un nuevo tirón.

Y así ha sido. Dicho esto, si se analiza el detalle del trimestre las señales parecen algo menos optimistas. El consumo de los hogares se ha estancado en el cierre del año (0%). Y la inversión se desploma (-2,5%). La buena noticia es el empuje de la ocupación (+0,9%), y del sector exterior —las exportaciones suman un 1,5% mientras que las importaciones retroceden un -1,2%. El gasto público también mantiene el vigor (+0,6%). Por sectores, la construcción experimenta un batacazo (-1,7%). Pero la industria manufacturera recobra impulso (+0,7%). Y los servicios son los que más tiran (+0,9%), en especial el comercio, transporte, hostelería, finanzas y actividades profesionales.

El PIB ha alcanzado los 1,244 billones de euros, un 3,5% más que en 2018 en precios corrientes, que incluyen la inflación. "El crecimiento de la economía en el último trimestre ha sido más alto de lo que preveíamos. Sin embargo, se aprecia una cierta contracción de la demanda interna por el consumo de las familias y la inversión. Salvo por un poco de empuje del gasto público, prácticamente todo el crecimiento procede del sector exterior", señala María Jesús Fernández, analista de Funcas.

En un 2019 plagado de incertidumbres externas, las exportaciones españolas de bienes crecieron un 1% anual. Puede parecer poco. Pero es muy superior al -0,5% que descendía el comercio internacional a fecha de noviembre. Aunque con datos todavía provisionales, han resistido incluso en un contexto de elevadas tensiones comerciales y de restricciones por el Brexit. Y sobre todo se han disparado las ventas de servicios al extranjero. Se elevaron un 6,6%. En total las exportaciones engordaron un 3,7% anual. Al mismo tiempo, las importaciones solo repuntaron un 2,1%. Y esa diferencia a favor explica una cuarta parte de todo el crecimiento del PIB en el año. Esta competitividad se ha conseguido a pesar de que los costes laborales unitarios crecieron un 2,4% en el conjunto del ejercicio.

Por el contrario, el punto más preocupante se halla en la demanda interna, que en el trimestre cae a pesar de las subidas de salarios y la creación de empleo. Ni las compras de los hogares ni la inversión empresarial crecen. En términos anuales, el consumo de las familias prosigue su gradual ralentización una vez se ha agotado el fuerte rebote que vivió tras la crisis. En 2019, el salario mínimo aumentó un 22,3%. Y la remuneración por asalariado subió un 3,2% en las Administraciones y un 1,6% en el sector privado no agrario, las mayores alzas desde principios de la crisis. Pese a estas mejoras, el consumo se anotó el peor comportamiento respecto al PIB desde el comienzo de la recuperación: en 2018 el PIB sumó un 2,4% y el consumo de los hogares, un 1,8%. En cambio, en 2019 el PIB creció un 2% y el consumo, un 1,1%.

Aunque los componentes del PIB están dando unos bandazos en las cifras trimestrales que dificultan el análisis, la tendencia de fondo se antoja clara: “Con estos números se confirma que la economía española se estabiliza en una velocidad de crucero del 1,6% anual, nuestra previsión para este año”, afirma Rafael Doménech, economista del BBVA. 

Consumo de los hogares

Variación trimestral

0,8

0,3

0,2

0,0

1º T. 2018

4º T. 2018

3º T.

2019

4º T.

Gasto de las Administraciones

públicas

Variación trimestral

0,6

0,6

0,5

1º T. 2018

4º T. 2018

4º T.

2019

Fuente: INE.

EL PAÍS

Consumo de los hogares

Variación trimestral

0,8

0,3

0,2

0,0

1º T. 2018

4º T. 2018

3º T.

2019

4º T.

Gasto de las Administraciones

públicas

Variación trimestral

0,6

0,6

0,5

1º T. 2018

4º T. 2018

4º T.

2019

Fuente: INE.

EL PAÍS

Consumo de los hogares

Gasto de las Administraciones

públicas

Variación trimestral

Variación trimestral

0,8

0,6

0,6

0,5

0,3

0,2

0,0

1º T. 2018

4º T. 2018

4º T.

2019

1º T. 2018

4º T. 2018

3º T.

2019

4º T.

Fuente: INE.

EL PAÍS

La economía española cerró 2019 con un crecimiento del 2% tras acelerarse en el último trimestre

Es llamativo el comportamiento de la construcción, que ha pasado en un solo año de ser uno de los motores a desplomarse. Como apunta Gregorio Izquierdo, director del Instituto de Estudios Económicos, a pesar del aumento del número de hogares, el sector se ha visto perjudicado por la incertidumbre regulatoria, un fuerte encarecimiento de su mano de obra y la caída de las transacciones. 

La economía puede crecer de dos formas: o bien a fuerza de añadir trabajadores e inversiones, o bien a base de hacer más con lo que ya se tiene, esto es, mejorando la productividad. El fuerte incremento de la ocupación significa que estamos creciendo a golpe incorporar trabajadores. Así que la productividad es muy baja. En tasa interanual retrocede un -0,1% por puesto de trabajo a tiempo completo. Lo que implica que la calidad del empleo creado es escasa y puede ser muy vulnerable a vaivenes en la economía. Esa sigue siendo la gran asignatura pendiente.

Exportaciones e importaciones

Variación trimestral

Exportaciones

1,5

–1,2

Importaciones

4º T.

2019

1º T. 2018

3º T. 2018

Formación bruta de capital

Variación trimestral

3,3

–0,2

–2,5

2º T. 2018

4º T. 2019

4º T. 2019

Fuente: INE.

EL PAÍS

Exportaciones e importaciones

Variación trimestral

Exportaciones

1,5

–1,2

Importaciones

4º T.

2019

1º T. 2018

3º T. 2018

Formación bruta de capital

Variación trimestral

3,3

–0,2

–2,5

2º T. 2018

4º T. 2019

4º T. 2019

Fuente: INE.

EL PAÍS

Formación bruta de capital

Exportaciones e importaciones

Variación trimestral

Variación trimestral

Exportaciones

3,3

1,5

–0,2

–2,5

–1,2

Importaciones

2º T. 2018

4º T. 2019

4º T. 2019

4º T.

2019

1º T. 2018

3º T. 2018

Fuente: INE.

EL PAÍS

La economía española cerró 2019 con un crecimiento del 2% tras acelerarse en el último trimestre

"Es significativo que la economía española sea todavía capaz de crear 402.000 nuevos puestos de trabajo cuando el PIB crece un 2%, aunque este crecimiento intensivo en empleo esconde nuestros problemas para aumentar la productividad", comenta José Ramón Díez Guijarro, director de estudios de Bankia.

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