La crisis del coronavirus

Un plan fiscal de dimensiones bélicas contra la covid-19 agita las críticas al Gobierno de Trudeau en Canadá

El Ejecutivo incrementa el déficit y se endeuda para apoyar a familias y empresas a raíz de la pandemia

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, durante una conferencia de prensa en Ottawa, este martes.
Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, durante una conferencia de prensa en Ottawa, este martes.Sean Kilpatrick / AP

El Gobierno canadiense persiste en sus esfuerzos para reducir los daños económicos derivados de la pandemia con inyecciones de dólares que no se percibían en el país desde la Segunda Guerra Mundial. El Fondo Monetario Internacional subrayó en sus estimaciones de octubre que el déficit canadiense es el que más ha aumentado este año entre las economías desarrolladas. Chrystia Freeland, ministra de Finanzas, presentó este lunes ante el Parlamento un informe sobre la situación financiera a raíz de la covid-19 y un plan de recuperación económica. “Es importante que los canadienses sepan que el Gobierno federal estará ahí para ayudarles a atravesar esta crisis”, manifestó. La oposición advierte sobre el endeudamiento y tilda el plan de “electoralista”.

A finales de septiembre, la Oficina del Director Parlamentario del Presupuesto anunció que el déficit llegaría este año a 253.910 millones de dólares (210.500 millones de euros). Esta cifra se ha alimentado con subsidios salariales, prestaciones de urgencia a autónomos y estudiantes, apoyos al alquiler comercial, inversiones en investigación y compra de material sanitario, entre otros puntos. Sin embargo, Freeland comentó en su intervención ante los parlamentarios que el agujero fiscal será en 2020 de 381.600 millones de dólares, aunque el escenario más pesimista puede provocar que ronde los 398.700 millones. Chrystia Freeland, considerada la figura política de mayor confianza del primer ministro Justin Trudeau, ocupa desde agosto la cartera de Finanzas. Llegó al cargo tras haber encabezado el ministerio de Exteriores, donde se encargó de las renegociaciones del marco comercial norteamericano.

En el informe, Freeland contempla proseguir con los subsidios salariales y los apoyos al alquiler comercial, así como dar una bonificación a hogares que cuenten con niños menores de seis años. Asimismo, se tienen previstas ayudas a la cultura y al turismo, además de incentivos para energías verdes. Respecto al plan de relanzamiento de la economía, la ministra indicó: “Una vez que el virus sea controlado y la economía esté lista, pondremos en marcha un programa de medidas de estimulación económica durante tres años”. Freeland señaló que para ello se van a requerir entre 54.000 y 77.000 millones de dólares, con el objetivo de crear al menos un millón de empleos.

Ottawa calcula que el déficit volverá a tener niveles similares a los anteriores a la pandemia en un lapso de cinco años. En 2019, alcanzó unos 26.600 millones de dólares. Respecto a la manera de financiar este esfuerzo económico de gran envergadura, Freeland comentó que las bajas tasas de interés permiten al país buscar estos recursos. El FMI ya había hecho alusión al nivel de endeudamiento canadiense. El país norteamericano contaba antes de la pandemia con una de las tasas más bajas entre los miembros de la OCDE o del G20 (25,9% de su PIB en 2019). La ministra señaló que puede llegar al 50,7% (cerca de 1,10 trillones de dólares canadienses), pero que el país puede enfrentar este escenario.

Estadísticas Canadá –la agencia federal que recopila datos oficiales- publicó este martes que el PIB tuvo un alza récord en el tercer trimestre de este año: 8,9% respecto al periodo anterior. Sin embargo, pese a que este crecimiento es el más pronunciado desde 1961, año en que se comenzaron a compilar datos trimestrales, el PIB real cayó un 5,3% en comparación con el cuarto trimestre de 2019. “Esto muestra que las inversiones que hemos realizado han ayudado a las familias y las empresas a mantenerse a flote. Pero los tiempos siguen siendo duros”, dijo Trudeau.

Los partidos federales de oposición expresaron visiones distintas a las de los liberales. Jagmeet Singh, líder del Nuevo Partido Demócrata, manifestó: “Este Gobierno no está dispuesto a gravar las ganancias excesivas de las grandes empresas y de los multimillonarios, y el resultado es que los ciudadanos de a pie terminarán pagando la factura de la recuperación”. Erin O’Toole, líder del Partido Conservador, dijo que los liberales están recurriendo sin control a préstamos y acusó al Gobierno de “quemar dinero para ocultar su incompetencia”.

Yves-François Blanchet, dirigente del Bloque Quebequés, comentó que el plan carece de detalles, sugiriendo que los liberales están preparando las condiciones para un presupuesto en 2021 pensado como plataforma electoral. “Claramente, el primer ministro está abriendo una ventana para una elección de primavera”, declaró. La idea de un programa que tenga en el retrovisor unos próximos comicios hizo eco en distintos espacios mediáticos. “¿Plan de recuperación pandémica o plataforma de campaña? Con su actualización fiscal, Chrystia Freeland ofrece ambas cosas”, escribió Heather Scoffield en su columna económica en The Toronto Star.

Justin Trudeau insistió este martes que el plan de recuperación económica significará un voto de confianza en el Parlamento. Cabe recordar que los liberales formaron Gobierno minoritario en 2019. “Confío en que ninguno de los partidos de oposición quiere una elección en estos tiempos. No es nuestro caso. Queremos brindar a los canadienses el apoyo que necesitan”, declaró. A finales de noviembre, una encuesta de la firma Abacus Data arrojó que el partido de Trudeau cuenta con 36% de los apoyos -cerca de la zona para un Gobierno mayoritario- y los conservadores tienen el 30%.

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