El teletrabajo da alas a la España vaciada

La mejora de las conexiones, una menor incidencia vírica y precios más asequibles rescatan el atractivo rural

Rafa León (dcha) junto a su pareja en su casa de Pastrana.
Rafa León (dcha) junto a su pareja en su casa de Pastrana.

Que toda crisis acarrea oportunidades lo atestiguan siete pequeños pueblos de la España vaciada que han logrado dar esquinazo a la covid-19 y gozan de conectividad. Hasta ellos han llegado profesionales que, huyendo de la ciudad y sus aglomeraciones, se han instalado para teletrabajar. Buscan espacios más seguros, donde es posible alquilar una vivienda a partir de 250 euros mensuales o comprar desde 40.000 euros. Otros aprovechan sus segundas residencias. “Al comienzo de la pandemia nos vinimos a Pastrana buscando espacio, aire limpio y buena conectividad para trabajar en remoto. Hemos cambiado 70 metros cuadrados del piso en Madrid por una casa con jardín que ahora es también nuestra oficina”.

Así habla Rafael León, gestor de proyectos digitales, quien asegura que su trabajo “ya se movía con equipos deslocalizados”, lo que le ha facilitado el traslado al pueblo alcarreño donde “es posible trabajar toda la jornada con excelente conexión”. “Aunque la vida en un entorno rural requiere la gestión de nuevas rutinas”, reconoce. Ante el “pequeño éxodo” que están viviendo las urbes “estas localidades han de potenciar, eso sí, sus servicios para dar respuesta a las demandas de los nuevos inquilinos”, apunta León.

Para dar respuesta precisamente a ese nuevo vecindario, el regidor de Pastrana (860 habitantes), Luis Fernando Abril, ha desarrollado “un plan de empleo local que incluye un incremento de plantilla para garantizar los servicios a los paisanos y a los que han llegado [siete personas hasta ahora]”. Abril justifica la ausencia de contagios de su municipio “por la continua desinfección de todos los espacios públicos, calles, plazas, contenedores... y la cooperación vecinal”. Para ayudar a la economía local los fines de semana “se peatonaliza la calle mayor y se permite sacar mesas al negocio hostelero”. Apoya, además, el plan de los hosteleros de la Comunidad de Madrid de adelantar cenas a las ocho de la tarde, pero advierte “hay que mentalizar a la población de esta medida que pretende evitar más cierres”.

Banda ancha

Pueblos de la Comunidad de Castilla y León como San Esteban de la Sierra (380 habitantes) y Fuentes de Béjar (230) aprovechan también el tirón y han instalado en espacios municipales un coworking gratuito para potenciar la digitalización en el mundo rural. Hasta ellos se acercan no solo lugareños que necesitan conectividad para sus negocios, sino también las personas que se han trasladado desde Madrid y Salamanca y precisan banda ancha para trabajar desde estas localidades a las que no ha llegado el virus. Se ofrece igualmente para aquellos que buscan lanzarse a emprender nuevos negocios, fomentar la innovación o recibir formación online.

El regidor de San Esteban, Antonio Agustín, añade que para apoyar el teletrabajo, además del punto nómada digital de coworking El Castañar, han cedido otra instalación a una empresa que “ofrece conexión vía satélite para los profesionales que necesiten cobertura de forma rápida”. Su homólogo en Fuentes de Béjar, Gustavo Rodríguez, aprovecha para hacer un llamamiento a las compañías de telefonía: “Es imposible llegar a un responsable para negociar la infraestructura y el servicio de banda ancha e Internet que necesitamos para acoger a cuatro empresas más (de seguridad vial, industria cárnica, consultoría y teletrabajo) que quieren asentarse aquí”. Se unen a las 25 personas que se han instalado para trabajar en remoto. En San Esteban han sido ocho.

Y es que los alcaldes reconocen este momento como único para la repoblación. Así lo apunta también Rafael Pastor, comisionado de la Comunidad de Madrid para la Revitalización de Municipios Rurales: “El mundo rural puede ganar la población perdida. Pero tiene que fomentar el emprendimiento, espacios de coworking, comercios, ocio y restauración de calidad. Y ofrecer las comodidades de una ciudad con el valor añadido de entorno saludable”. Un momento que coincide con el lanzamiento por parte de la Consejería de Economía, Empleo y Competitividad madrileña del Plan de Empleo Rural, dotado con 11 millones de euros y dirigido a desempleados de larga duración en municipios con menos de 2.500 habitantes.

Uno de los pueblos que ya ha accedido a esta ayuda es Somosierra (87 habitantes), situado a 100 kilómetros de la capital. Un destino al que no han llegado los tentáculos de la covid-19 “porque se están cumpliendo a rajatabla los protocolos y la gente joven está dando la talla”, asegura su regidor, Francisco Sanz. Un municipio, “aunque muy frio, donde se puede teletrabajar, calentito, debido a la magnífica calidad de la fibra óptica, presente en toda la localidad”, prosigue.

La Alberca (1.080 habitantes) es otro pueblo de Castilla y León que refiere un aumento de población sobre el que su regidor, Miguel Ángel Luengo, afirma “va a más”. “Propietarios de segundas viviendas se han quedado a trabajar y otros se han trasladado desde Madrid y Valladolid porque su empleo en banca, gestión e informática les permite conectarse online”. Suma 33 nuevos empadronamientos y reconoce que “al ser un Ayuntamiento pequeño, tenemos que multiplicar los servicios y aumentar el presupuesto y las contrataciones”. Algo que no le preocupa: “Tenemos superávit generado por recursos forestales como la extracción de corcho y madera o por derechos de caza”.

No tener contagios le ha permitido mantener abiertos bares, cafeterías, hoteles o casas rurales “hasta en verano, cuando tuvimos lleno total, con una población de más de 8.000 personas”. Confiesa, sin embargo, que anda de cabeza para lograr fibra óptica, aunque muchas empresas se arreglan con fibra por satélite y ADSL. Telefónica se limita a decir que “el Pacto Digital nos compromete a que en 2025 la fibra óptica llegue a cada rincón de España”.

De fibra óptica en toda la localidad y buenas comunicaciones presume su regidor, José Vicente Picó. Lo que sumado a la ausencia del virus, ha conseguido que en su pueblo de Alatoz (520 habitantes) a 44 kilómetros de Albacete, se instalen familias propietarias de viviendas llegadas de Madrid, Valencia, Barcelona o Alicante sin fecha de vuelta. Son 10 nuevos residentes. Al igual que desde el único pueblo de Sevilla sin contagios, El Madroño (310 habitantes), al que ya se han mudado casi 30 nuevos inquilinos y es posible el teletrabajo. Su alcalde, Antonio López, sostiene: “Me hace mucha ilusión poner en marcha una guardería para que los padres puedan trabajar tranquilos”.

Formación digital

La conectividad es el vellocino de oro para que el mundo rural sea competitivo y ofrezca oportunidades laborales. Pero no solo es cuestión de tecnología. Fuentes de Telefónica insisten en que, “además de llevar la tecnología a todo el país, es necesario generar una actitud de aprendizaje a largo plazo y fomentar una nueva ética de los datos”. Para lo que hace falta “reformular el sistema educativo”.

Su presidente, José María Álvarez-Pallete, apunta habitualmente a “la mejora de las habilidades digitales” como vía para una “reducción real de las desigualdades”. Desde la multinacional llaman a que trabajadores y estudiantes, desde cualquier punto de España, se formen en programas de digitalización.


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