Opinión
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Cumpliendo con la nueva normalidad

La pandemia genera nuevos riesgos para el ‘compliance’ empresarial

HUGO SUTIL|JUAN J. VALDERAS
Las empresas deben garantizar herramientas seguras a sus teletrabajadores.
Las empresas deben garantizar herramientas seguras a sus teletrabajadores.Getty Images

Uno de los efectos que ha traído la covid-19 es la necesidad de muchas compañías en todo el mundo de integrar el teletrabajo. Una figura que, hasta la fecha, pocas empresas habían incorporado de forma natural y armónica en su funcionamiento cotidiano.

El teletrabajo trae consigo la creación de situaciones que llevan aparejadas la presencia de nuevos riesgos de cumplimiento para las compañías. Algunos de ellos están asociados a la debilidad que pueden mostrar ciertos controles de compliance existentes, ya que estos fueron pensados para ser ejecutados en un contexto de trabajo on site.

Con el objetivo de mantener en un nivel óptimo la cultura de compliance existente en las organizaciones, es conveniente que éstas adapten sus programas y políticas de cumplimiento al nuevo contexto. Así, algunas de las recomendaciones serían las siguientes:

1. Asegurar que todos los profesionales que ejercen la función de compliance puedan desarrollar sus tareas de forma remota, con acceso a todos los datos necesarios para el ejercicio de sus actividades.

2. Mantener viva la cultura de cumplimiento, realizando los mejores esfuerzos para llevar a cabo una formación online de calidad que permita a los empleados tener presentes los riesgos inherentes de sus funciones en esta materia y cómo actuar para mitigar o reducir los mismos.

3. Garantizar el uso seguro de la tecnología por parte de todos los empleados mediante softwares fiables y seguros que permitan la protección de los datos y las comunicaciones seguras de los trabajadores. Los riesgos asociados a la ciberseguridad y la protección de datos aumentan considerablemente cuando los empleados realizan sus funciones de forma remota utilizando para ello dispositivos electrónicos y/o redes inalámbricas personales.

4. Establecer canales de denuncia seguros y eficaces que “suplan” las debilidades de la auditoría interna derivadas del contexto actual. Para ello, será imprescindible que las compañías potencien el uso de estos, garantizando siempre la confidencialidad de los informadores.

Quizá, los jóvenes profesionales que comiencen su andadura laboral dentro de 30 años puedan cuestionarse cuál fue el motivo por el que hasta bien entrado el siglo XXI el modo de desarrollar el trabajo en muchas organizaciones continuaba siendo similar al del siglo anterior. Difícil respuesta, en la que habrá que aclarar que el “acelerador” del cambio fue una pandemia de la que algunos de ellos, quizá, sólo hayan oído hablar como un peculiar episodio histórico.

Seguramente para entonces, todas las recomendaciones citadas anteriormente estarán integradas en la vida diaria de las organizaciones, como lo están hoy las impresoras o la máquina de café.

Juan J. Valderas y Hugo Sutil, socio director y director de Disputes and Investigations, respectivamente, de Álvarez Marsal.

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