LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Bruselas llama a seguir apoyando la economía hasta al menos 2022

La Comisión Europea advierte de que la actividad ha vuelto a ralentizarse por los nuevos brotes

German Finance Minister Olaf Scholz talks to European Central Bank (ECB) President Christine Lagarde before the second session of the Informal Meeting of Ministers for Economics and Financial Affairs in Berlin, Germany, September 11, 2020.    Kay Nietfeld/Pool via REUTERS
German Finance Minister Olaf Scholz talks to European Central Bank (ECB) President Christine Lagarde before the second session of the Informal Meeting of Ministers for Economics and Financial Affairs in Berlin, Germany, September 11, 2020. Kay Nietfeld/Pool via REUTERSPOOL / Reuters

La zona euro podría haber dejado ya atrás la que se perfila como la más breve e intensa recesión jamás vivida. Bruselas prevé, sin embargo, que la mayoría de los socios de la moneda única no vuelvan a los niveles de antes de la crisis hasta 2022. La Comisión Europea y el Banco Central Europeo llamaron este viernes a los ministros de Finanzas a mantener los estímulos fiscales. “Una retirada prematura pondría en peligro una recuperación frágil”, advirtió el comisario de Economía, Paolo Gentiloni. El jefe del Eurogrupo, Pascal Donohoe, sostuvo que hay “consenso” en seguir apuntalando la recuperación mediante medidas fiscales.

Tras el batacazo del segundo trimestre del año, cuando la economía de la zona euro se hundió un 11,8%, la actividad volvió a remontar en junio y julio. El rebote, no obstante, ha ido perdiendo fuelle a medida que los países se han visto obligados a nuevas restricciones para proteger la salud de sus ciudadanos ante una nueva escalada de los contagios. “Los indicadores apuntan a que la actividad se desaceleró nuevamente en las últimas semanas, ya que los países se han enfrentado a nuevos brotes del virus”, avisó Gentiloni tras la reunión informal del Eurogrupo en Berlín.

Los líderes europeos por ahora sacan pecho de la respuesta de la UE a la crisis económica. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, recordaba el pasado martes en el Brussels Economic Forum que los paquetes de estímulos que ha lanzado el bloque comunitario han sido en esta ocasión, en su conjunto, superiores a los de Estados Unidos o China. Sin embargo, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, instó de nuevo a los dirigentes europeos a “no caer en la complacencia” ante una recuperación “desigual, incompleta y asimétrica”. “La política monetaria acomodaticia necesita de la política fiscal”, les recordó.

Los ministros de Finanzas parecieron haber captado el mensaje en su primera reunión presencial desde febrero. Donohoe, que se estrenó en la presidencia del encuentro tras su elección el pasado mes de julio, sostuvo que algunos planes contra la crisis empezarán a vencer, pero añadió que vendrán otros, tal vez incluso mejores. “Los Estados miembros están desarrollando nuevas políticas para impulsar la recuperación. No habrá una parada repentina, ninguna política que lleve al borde del precipicio y, en general, la política fiscal seguirá apoyando la economía”, agregó Donohoe.

El ministro irlandés sostuvo que hay “consenso” en el seno del Eurogrupo para seguir apoyando la recuperación. La pregunta es hasta cuándo. Los países ahora pueden continuar con sus políticas fiscales sin miedo a rebasar los límites de déficits y deuda pública después de que se activara la cláusula general de escape, una suspensión temporal de facto del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

A pesar de que algunas capitales antes del verano pidieron indicaciones sobre cuándo volverán a regir las reglas fiscales, en Bruselas se impone la opinión de que ello no debe producirse hasta que la economía recupere el tamaño y el vigor anteriores a la pandemia. “Esperamos que la mayoría de los Estados miembros no alcancen sus niveles precrisis de PIB a finales de 2021, con una brecha media del 2,5% [respecto a principios de 2020]”, advirtió Gentiloni, quien lamentó las diferencias en la caída del PIB entre países, que van del 4,5% de Finlandia al 18,5% de España.

El comisario trasladó a los ministros que a medio plazo las finanzas de la zona euro deberán volver a estar en orden. Pero todo a su debido tiempo. “Como dije a los ministros, si nos equivocamos al calcular el tiempo de ese aterrizaje, corremos el riesgo de dañar la economía europea”, agregó. A su lado, Lagarde asintió e invitó a los titulares de Finanzas a esperar al “momento apropiado” para ir retirando gradualmente esos estímulos.

Flexibilidad

El comisario consideró, pues, que por ahora el debate de las normas debe “evitarse”, pero volvió a abrir la puerta a dejar barra libre a los países hasta 2022, cuando sus economías podrían salir por fin del hoyo. “La cláusula general de escape se activa en caso de una grave recesión. En el sentido contrario, debe ser desactivada cuando esa depresión termine”, señaló. Gentiloni, además, planteó la posibilidad de que los países más rezagados, como España o Francia, se sometan más tarde a las normas, al señalar que esa reactivación no tenía por qué producirse al mismo tiempo en todos y cada uno de los países.

Por lo pronto, el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, ya rechazó poner una fecha para recuperar las reglas presupuestarias. “Nadie sabe cuándo se va a acabar la crisis y nadie sabe cuándo tendremos acceso a una vacuna”, zanjó.

Criptomonedas

Alemania, Francia, Italia, España y los Países Bajos se unieron este viernes e hicieron pública una declaración conjunta para que ninguna moneda virtual basada en criptoactivos opere en la Unión Europea hasta que los “desafíos y riesgos legales, regulatorios y de supervisión hayan sido adecuadamente identificados y abordados”.

El documento de los cinco países salió a la luz a escasos días de que Bruselas presente su propuesta para regular ese tipo de activos. El papel —presentado por los cinco ministros de Economía, entre ellos la vicepresidenta española Nadia Calviño— defiende que la regulación debe proteger la “soberanía monetaria” europea y el interés de los consumidores.

Para ello, las capitales proponen varios puntos. Para empezar, quieren que cada moneda virtual esté respaldada por una real; que los activos de reserva estén depositados en una entidad que esté reconocida y autorizada por la UE, y que los consumidores puedan canjear esas monedas en euros si están destinadas al pago.

“Los ciudadanos tienen que estar seguros y sentirse protegidos por el sistema monetario que nos hemos dado a nosotros mismos”, sostuvo Calviño. “Queremos un simple principio: el BCE es la única entidad que tiene permitido emitir una divisa, y este punto es algo que no puede ser dañado o debilitado por ningún proyecto, incluido Libra [la criptomoneda de Facebook]”, declaró el francés Bruno Le Maire.

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