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Miguel Ángel Temprano (Orfeo Capital): “Las sicav son productos malditos en España”

El consejero delegado de Orfeo cree que se avecina una recesión muy profunda y apuesta por estrategias conservadoras para preservar el dinero de sus clientes

David Fernández
Miguel Àngel Temprano, consejero delegado de Orfeo Capital
Miguel Àngel Temprano, consejero delegado de Orfeo CapitalAna Morales

Miguel Ángel Temprano es el consejero delegado y director de inversiones de Orfeo Capital.

Pregunta. Han cambiado la denominación de la empresa, pasando de firma de asesoramiento a gestora de patrimonios. ¿Por qué?

Respuesta. Nosotros queremos que los clientes inviertan a través de nuestros productos. La ley no permite esta práctica si eres una empresa de asesoramiento. Ese es el motivo del cambio.

P. ¿Y qué productos ofrecen?

R. Nacimos como un family office y teníamos tres sicav. Como bien sabe, las sicav hoy en día son productos malditos. Comercializar una sicav a terceros en España es casi imposible. Lo que hemos hecho ha sido fusionar estos vehículos con un fondo de inversión espejo y ahora son fondos de inversión puros y duros.

P. ¿Hacen esto porque los clientes temen que el Gobierno cambie la fiscalidad?

R. El dinero tiene miedo y le gusta poco la publicidad. Los clientes temen que la regulación cambie o que su reputación se vea afectada por invertir en una sicav. Por eso se ha popularizado lanzar fondos domiciliados en Luxemburgo, en el fondo son sicav, pero se venden como fondos y así el cliente no se asusta. El tratamiento fiscal de una sicav en España no tiene privilegios, tributa igual que un fondo porque es una institución de inversión colectiva, pero por el motivo que sea no gusta.

P. ¿Qué volumen de activos bajo gestión tienen actualmente?

R. Si sumamos también las inversiones en capital riesgo, que lo hacemos de momento con sociedades mercantiles y no con un fondo de private equity, a la gestión de patrimonios estamos en torno a 140 millones de euros.

P. ¿Cuál es el perfil de sus clientes?

R. Aunque tenemos pequeños inversores, la mayor parte de nuestro negocio procede de grandes patrimonios. Este cliente lo que va buscando es una estrategia de retorno absoluto. El perfil típico es el de un empresario que ha hecho dinero a lo largo de su vida. Lo que busca fundamentalmente es no perder dinero e intentar batir a la inflación. Por eso tenemos una filosofía de inversión muy conservadora, incluso en renta variable, con unos sistemas de inversión muy aquilatados.

P. ¿Por qué un alto patrimonio va a confiar su dinero a una gestora pequeña en lugar de contratar los servicios de un gran banco privado?

R. Una banca privada tiene un banquero, que es un empleado, y que lo que hace es elegir entre una gama de fondos de terceros donde no tiene ni idea de quién está detrás de ese fondo. Además, su margen de reacción cuando el mercado cambia es más estrecho porque los fondos en los que invierten tienen políticas de aversión al riesgo establecidas y sobreponderan o infraponderan las carteras en función de las circunstancias. Es decir, incluso en los peores momentos van a estar invertidos y el cliente perderá dinero. En cambio nosotros, al tener producto propio, tenemos una gran flexibilidad. En febrero ya veíamos que el mercado estaba muy caro y que solo faltaba un detonante para que cayese. Cuando se dieron los primeros casos de coronavirus en Italia, vendimos toda la cartera y estuvimos 60 días desinvertidos. En este periodo el mercado llegó a caer un 40% y nosotros apenas un 1,5%.

P. Las principales Bolsas han recuperado lo perdido con la pandemia. ¿Cree que el mercado aún tiene potencial?

R. Sigo viendo el mercado hipercaro. Creo que una portada reciente de The Economist daba en el clavo al hablar del gran hueco que se está abriendo entre ­Wall Street y Main Street: los datos económicos cada vez son peores, pero las Bolsas siguen subiendo. También es verdad que estamos en un momento de mercado atípico, sobre todo en Estados Unidos, ya que los índices suben impulsados por las tecnológicas, a las que la pandemia les ha sentado bien, mientras hay otras muchas compañías que no han subido tanto.

P. Las políticas de los bancos centrales también dan soporte a las Bolsas, ¿no?

R. Hay tanto dinero gratis que el mercado ha vuelto a sobrecomprar. Además, hay otro cambio estructural que contribuye a ello: el 1% de las gestoras de activos manejan el 63% de las inversiones mundiales. Eso hace que, salvo que el cliente vaya directamente y les retire su dinero, las gestoras van a seguir invertidas en el mercado, con independencia de cómo sea la situación de la economía.

P. Y en este contexto que describe, ¿qué estrategia de inversión están siguiendo?

R. Vivimos un momento similar al de los surfistas. Estos no pueden dejar pasar todas las olas hasta que llegue la gran ola. Con esa misma lógica, nosotros no podemos dejar de invertir porque veamos que el mercado está caro. Lo que hay que hacer es invertir de una manera diferente. Nosotros hemos infraponderado la renta variable con una estrategia muy conservadora. Solo invertimos en aquellas compañías o sectores a los que la pandemia ha beneficiado. Son los valores que menos han sufrido y, por lo tanto, nuestro objetivo inicial no es el de lograr grandes rentabilidades, aunque curiosamente está ocurriendo lo contrario porque estamos en un mercado anómalo. Otra clave es manejar de forma activa los stop loss. En una Bolsa como la actual siempre hay que tener la mano cerca del botón de vender.

P. ¿Qué efecto tendrá el coronavirus en la economía?

R. Es difícil hacer pronósticos porque no hemos vivido una situación parecida jamás, y el que se atreva a hacerlos entra dentro del terreno de la especulación. Hecha esta salvedad, mi opinión es que desgraciadamente nos vamos a ver sumidos en una recesión muy profunda. Me cuesta creer que un año caigamos un 13% y al siguiente estemos recuperados del todo. El desplome del PIB va a dejar muchos muertos por el camino.


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Sobre la firma

David Fernández
Es el jefe de sección de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Información y tiene un máster en periodismo por EL PAÍS-UAM. Inició su carrera en Cinco Días y desde 2006 trabaja en EL PAÍS, donde se ha especializado en temas financieros. Ha ganado los premios de periodismo económico de la CNMV, Citigroup, Aecoc y APD.

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