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La caída de los precios turísticos lastra el IPC en julio

El fin del estado de alarma y el aumento de la movilidad impulsaron el precio de los combustibles

Javier Salvatierra
Turistas en la Plaza de España de Sevilla.
Turistas en la Plaza de España de Sevilla.PACO PUENTES (EL PAÍS)

El mes de julio, el primero completo sin estado de alarma, trajo, como ya adelantó el INE, una nueva caída del IPC, hasta el 0,6%, trés décimas menos que en junio, encadenando así cuatro meses en negativo. El incremento de la movilidad provocó una subida de los carburantes, que sujetaron un tanto el índice, pero no impulsó el turismo como hubiesen deseado los empresarios del ramo. Así, la caída de los precios de bienes y servicios relacionados con el turismo fue el principal lastre de los precios en julio, con caídas de la hostelería, los paquetes turísticos, o los billetes de avión. También los alimentos contribuyeron a rebajar la tasa, especialmente las frutas y verduras.

La pandemia de coronavirus ha provocado un notable bache del índice de inflación, que se movía en torno al 1% en el arranque del año, pero que se desplomó en marzo (0%) para ya transitar desde entonces en terreno negativo. La caída de los precios de los combustibles y la energía fue el principal causante de la caída del IPC en abril, mayo y junio, por las restricciones a la movilidad, tanto en transporte público como privado. A medida que se relajaban las restricciones conforme avanzaba la desescalada, los carburantes han ido ganando terreno y el fin del estado de alarma, en junio, ha supuesto un impulso. Así, el transporte, según el INE, fue el grupo con mayor influencia positiva en el IPC de julio, al recuperar siete décimas respecto a junio, gracias a la subida de carburantes y lubricantes (un 3,1% respecto al mes anterior). No obstante, la tasa sigue en terreno negativo, -4,5% respecto al mismo mes del año pasado.

Sin embargo, dentro del grupo de transporte destaca también la caída de los precios del transporte aéreo de pasajeros. Con las aerolíneas intentando recuperar pasajeros a marchas forzadas, los billetes de avión fueron un 7,1% más baratos que en junio y un 6,3% más baratos que hace un año. De hecho, otros bienes y servicios relacionados con el turismo, como la hostelería, también van a la baja. El grupo que más lastró el índice fue el de hoteles, cafés y restaurantes, y dentro de éste, los servicios de alojamiento, que acumulan una caída anual del 11,1% después de una bajada del 11,5% en julio respecto a junio. Así, la tasa de inflación de esta partida de bienes cae al 0,3%, un punto y medio menos que el mes anterior.

Otro grupo de bienes y servicios que contribuyeron a rebajar la tasa de inflación fue el de ocio y cultura, que registró una tasa del -1,1%, ocho décimas menos que en junio, debido sobre todo a los paquetes turísticos, que fueron en julio un 4,3% más bajos que hace un año. También las comunicaciones redujeron su tasa, hasta el -1,2%, dos puntos por debajo de la de junio, por la rebaja de los servicios de telefonía, que contrastan con las subidas de un año antes.

También contribuyeron a ahondar la tasa de inflación los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya tasa disminuyó seis décimas, hasta el 2,2%, gracias, sobre todo, a la caída de precios de las frutas y verduras. Las primeras, aunque están un 9,6% más caras que en julio de 2019, se abarataron un 5,8% respecto al mes anterior, mientras que las segundas cayeron un 2,7% en julio respecto a junio, y su tasa anual está ya en negativo.

Así, el INE registra una rebaja de la tasa de la cesta de productos y servicios esenciales más consumidos durante el confinamiento, que ha denominado productos y servicios covid-19, entre los que se incluyen los alimentos, bebidas, tabaco, artículos de limpieza e higiene, farmacéuticos, productos para mascotas, alquiler de vivienda, gastos de agua y otros suministros o servicios como suscripciones a plataformas de streaming. Según el INE, la cesta de bienes covid-19 arrojó una tasa anual del 1,8% en julio, cinco décimas menos que el mes anterior, por la rebaja de la tasa de los alimentos, mientras que los servicios covid-19 cae hasta una tasa anual del -2,9%, también cinco décimas menos, por la disminución de los precios de los servicios de telefonía y del gas.

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