Mário Centeno

La salida de Centeno abre la puerta a que Calviño presida el Eurogrupo

La ministra española contaría con el apoyo de Alemania y del grupo socialista

El todavía ministro de Finanzas portugués y presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, en una imagen de archivo. En vídeo, Calviño, entre las opciones para suceder a Centeno en Europa. Europa Press

Mário Centeno, el hombre que logró restituir la credibilidad financiera de Portugal en Europa, deja el Gobierno de António Costa. Su marcha abre la carrera por la jefatura del Eurogrupo, en la que la vicepresidenta española Nadia Calviño parte con ventaja. Fuentes diplomáticas señalan que la ministra tendría el apoyo del vicecanciller alemán, Olaf Scholz, quien quiere que el cargo siga en manos de los socialdemócratas y que se respete el reparto entre norte y sur. Fuentes gubernamentales afirmaron que la decisión, no obstante, aún no está tomada.

El ministro portugués de Finanzas comunicará el jueves a sus homólogos su salida del Gobierno, que implica también que dejará el cargo de presidente del Eurogrupo el 13 de julio. El futuro de Centeno parece ligado a la presidencia del Banco de Portugal, donde ya trabajó como técnico. El actual gobernador, Carlos Costa, acaba su mandato en julio. Como relevo de Centeno para los dos próximos años y medio se barajan tres nombres: la española Nadia Calviño, el luxemburgués Pierre Gramegna, y el irlandés Paschal Donohoe. La española parte con ventaja.

Según fuentes comunitarias, el nombramiento del finlandés Tuomas Saarenheimo como presidente del EuroWorking Group —el órgano que reúne a los números dos de los ministros, en el que se cuecen todas las propuestas— supone que la presidencia del Eurogrupo recaiga en un representante de los países del Sur. Los socialdemócratas europeos, además, quieren mantener ese cargo a toda costa. Eso acotaría las opciones al italiano Roberto Gualtieri o a Nadia Calviño, pero el hecho de que el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, sea italiano juega a favor de la española.

Fuentes gubernamentales recuerdan que la decisión todavía no está tomada y que “necesariamente pasa por el presidente Pedro Sánchez y, por supuesto, por la propia Calviño”. Hace apenas tres meses, antes de la pandemia, la vicepresidenta estaba dispuesta a optar a un cargo de primer nivel que puede compaginar con su posición en el Gobierno y que reforzaría todavía más al copar la jefatura del Eurogrupo, la vicepresidencia y el Ministerio de Economía. “Es normal que el presidente de un Gobierno tenga que ver lo que supone que una de sus vicepresidentas tenga que asumir una responsabilidad como dirigir el Eurogrupo, una labor que exige dedicación”, sostienen estas fuentes.

Una de las mejores bazas de Calviño es su experiencia en las instituciones comunitarias, donde llegó a ser directora general de Presupuestos. Su currículum no genera dudas ni siquiera entre los halcones del norte de Europa, que son el principal obstáculo que puede tener Calviño si decide emprender esa carrera. Fuentes diplomáticas recuerdan los choques directos con algunos ministros, entre ellos el de los Países Bajos. Los países del Norte, a su vez, no olvidan la ocasión en la que despachó una pregunta sobre un papel que habían elaborado para un Eurogrupo diciendo que eran Estados pequeños con poco peso. Aun así, otras fuentes dudan de que el norte quiera entrar en una guerra por su nombre y recuerdan que España votó por el holandés Jeroen Dijsselbloem para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI) pese a sus provocativas acusaciones de manirrotos a los países del Sur.

Calviño, además, contaría con el beneplácito del vicecanciller y titular de Finanzas alemán, Olaf Scholz, según fuentes diplomáticas. Ambos, según dichas fuentes, suelen encontrarse con el resto de los ministros socialistas antes de las reuniones del Eurogrupo y mantienen una buena relación personal. El vicecanciller, además, querría que el cargo se quedase en manos de los socialdemócratas y en el sur.

De sus posibles contrincantes, fuentes comunitarias destacan al luxemburgués Gramegna, que ya optó al cargo en diciembre de 2017, cuando fue derrotado por Centeno. Fuentes comunitarias explican que Luxemburgo tiene la virtud de haberse acercado a las tesis del sur al haber pedido un presupuesto de la UE más fuerte, la emisión de eurobonos y un plan de reconstrucción poscovid. Aun así, advierten de que los socios, entre ellos Alemania, no ven con buenos ojos que un país que da alas a la planificación fiscal agresiva con su sistema tributario ocupe ese cargo.

El sistema de impuestos es el mismo impedimento para el candidato irlandés, quien goza de una gran simpatía por parte de sus homólogos. Fuentes comunitarias no descartan algún movimiento del ministro francés Bruno Le Maire, si bien su país tiene ya la presidencia del Banco Central Europeo (BCE).

Trabajo de Centeno

El primer ministro portugués, António Costa, ha aprovechado la aprobación del nuevo presupuesto del país y el balance sobre el control de la epidemia para realizar el cambio de Gobierno más importante desde que empezó a dirigirlo en octubre de 2015. Centeno fue el hombre que, tras la salida de la troika en mayo de 2014, tuvo que enfrentarse a las autoridades económicas de Bruselas y del FMI para imponer la nueva política económica del país, basada en el fin de la austeridad y en la restitución de derechos de trabajadores y pensionistas. Año tras año cumplió con sus previsiones presupuestarias de déficit y deuda y calló las bocas de las autoridades europeas y alemanas, que, una y otra vez, se equivocaron. El prestigio ganado en el interior y el exterior le llevó a presidir el Eurogrupo, sustituyendo, precisamente, al holandés Dijsselbloem, que abandonó el cargo justo después de sus polémicas declaraciones en las que afirmó que los países del Sur se gastaban el dinero en mujeres y alcohol.

Para cumplir con sus promesas, Centeno gozó de un poder total dentro del Consejo de Ministros portugués. En sus presupuestos impidió cualquier desvío, cortando de raíz cualquier gasto, aunque estuviera aprobado por el Parlamento, lo que le granjeó las iras de los partidos a su izquierda, sobre todo, por los recortes en sanidad y educación. En sus cinco años al frente de Finanzas, Centeno redujo en 20 puntos la deuda del Estado. “Quiere abrir un nuevo capítulo en su vida”, ha justificado el primer ministro Costa, quien ha destacado que por segunda vez en 46 años de democracia, consiguió cerrar un presupuesto con superávit (en 2019).

El cambio es delicado, no por su sucesor, el secretario de Estado de Presupuestos, João Leão, que ha estado junto a Centeno desde el inicio de su andadura en el Ministerio de Finanzas. La continuidad está asegurada, como ha confirmado el primer ministro, aunque no gozará del poder de su antecesor porque ahora las prioridades del Ejecutivo se centran en la reactivación del tejido económico. “Desgraciadamente la covid-19 no permite dar el abrazo que me gustaría al ministro Centeno”, ha dicho Costa en la despedida del político ante las cámaras de televisión. El primer ministro elogió la capacidad de trabajo en equipo de Centeno.


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