Hertz

La compañía de alquiler de coches Hertz se declara en bancarrota

La pandemia acaba por doblegar a la empresa centenaria, que arrastraba años de dificultades y acumula 19.500 millones de dólares de deuda

Un coches de Hertz, el pasado 30 de abril en el aeropuerto de San Francisco.
Un coches de Hertz, el pasado 30 de abril en el aeropuerto de San Francisco.JUSTIN SULLIVAN / AFP

Hertz Global Holding, una de las mayores compañías de alquiler de coches del mundo, se declaró este viernes en bancarrota lastrada por una montaña de deuda y el parón económico fruto del coronavirus. La empresa centenaria solicitó acogerse al llamado Capítulo 11, equivalente a la suspensión de pagos, ante un tribunal del distrito de Delaware con el fin de renegociar sus casi 19.000 millones de dólares de pasivo (cerca de 17.500 millones de euros). Esta quiebra se suma a la de otros grupos conocidos en el país, pero mucho menores, como los grandes almacenes J. C. Penney, la firma de moda J. Crew o la cadena de ropa multimarca selecta Neiman Marcus, como consecuencia de la pandemia.

La firma, que también es propietaria de las enseñas Dollar y Thrifty, asegura que cuenta con volumen de caja de 1.000 millones de dólares para proseguir con las operaciones en marcha. Con Hertz, cae una firma de solera, fundada en Chicago en 1918 por un avispado vendedor de automóviles de 22 años, Walter Jacobs, que se hizo con una flota de 12 Ford-T -el turismo familiar del momento- y los empezó a alquilar. En 1923, vendió el ya negocio boyante al empresario John Hertz, que le dio el nombre. En 2006 empezó a cotizar en Bolsa y ahora cuenta con el famoso inversor activista Carl Icahn como su principal accionista, con el 39% del capital, según los datos de mediados de marzo.

La pandemia ha acabado precipitando la bancarrota, con la mayor parte de los viajes de negocios y placer suspendidos en buena parte del mundo y la actividad económica congelada. Pero la compañía llevaba tiempo arrastrando problemas por la competencia de viejos y nuevos rivales: Avis o Enterprise, por un lado; Uber, por otro. El pasado fue su cuarto año consecutivo de pérdidas y la reestructuración de sus deudas requerirá un proceso complicado. Según los datos publicados por The Wall Street Journal, el pasivo incluye 14.400 millones en bonos garantizados por vehículos en subsidiarias que no son parte del llamado capítulo 11. Además, la empresa no es propietaria de los coches, como ocurre con otras firmas del sector.

“El impacto de la covid-10 en la demanda de viajes fue repentino y radical, causando un abrupto declive en los ingresos de la compañía y futuras reservas”, señaló Hertz en un comunicado en la noche del viernes. “La incertidumbre -añadía el comunicado- continúa en lo que respecta a cuándo esos ingresos volverán y cuándo el mercado de coches usados se reabrirá completamente, lo que ha hecho necesaria la acción de hoy. La reorganización financiera proporcionará un sendero hacia una estructura financiera más robusta que posicione mejor a la compañía mientras navega por lo que puede ser una larga recuperación global”.

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