CRISIS BANCO POULAR

Linde afirma que el Popular cayó “por el efecto rebaño” de los clientes retirando los depósitos

El exgobernador del Banco de España admite que fue similar a lo ocurrido con los supermercados estos días por el pánico ante el virus

El exgobernador del Banco de España Luis María Linde a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar como testigo por el caso del Banco Popular, en Madrid
El exgobernador del Banco de España Luis María Linde a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar como testigo por el caso del Banco Popular, en MadridÓscar Cañas - Europa Press / Europa Press

El exgobernador del Banco de España Luis María Linde ha dicho este miércoles en la Audiencia Nacional que la crisis del Banco Popular no tuvo que ver ni con los problemas de solvencia ni con las escasas provisiones, sino que fue una crisis de liquidez la que obligó a la resolución de la entidad en junio de 2017.

En su declaración como testigo en la causa que investiga a los dos últimos equipos gestores del Banco Popular, encabezados por los expresidentes Ángel Ron y Emilio Saracho, la situación del coronavirus también se coló en este caso, según fuentes judiciales presentes en la sala. Linde, que ha estado casi cinco horas declarando, no ha culpado a ninguno de los dos mandatarios anteriores del desastre que supuso la ruina para los accionistas y los bonistas. Explicó que todo fue efecto de una estampida de los depósitos: “Fue consecuencia del efecto rebaño que se estudia en economía. Los clientes no sacan el dinero por un problema de capital o de falta de provisiones sino porque lo hace el señor de al lado”, indicó.

En ese momento, el juez José Luis Calama, intervino y apuntó si esto era similar a lo que había pasado el martes con la gente acudiendo a los supermercados para acaparar alimentos ante un temor infundado de problemas de abastecimiento. Linde asintió y admitió que era un fenómeno similar al provocado por el virus. De hecho, corroboró el exjefe de la supervisión, él estaba convencido de que el Popular iba a salir adelante por sus medios hasta un par de días antes de su caída, algo que le sorprendió.

Admitió que pidió liquidez de emergencia (ELA, por sus siglas en inglés) y explicó que el Banco de España le dio lo que pudo, 1.900 millones, pero luego reclamó 9.500 millones más y eso no se lo facilitó “porque correspondía al Banco Central Europeo” y apuntó que no tuvo tiempo para facilitar esa liquidez. No obstante, admitió que esos 9.500 millones de ELA fueron aprobados por el consejo de gobierno del BCE, pero no se desembolsaron porque justo la tarde del 6 de junio de 2017 los supervisores tuvieron noticias de que estaba reunido el consejo del Popular y el banco se declaró inviable mediante una carta al BCE. Según esta versión, parece que la caída fue una cuestión de horas.

Dos correos de Ana Botín sobre la compra del Popular

Los abogados le preguntaron por los correos electrónicos que mantuvo con la presidenta del Santander, Ana Botín. Linde dijo que ella le informó, en dos ocasiones, de que el consejo de Santander ha estudiado la situación del Popular y que no están interesados. Esos correos son de mayo de 2017. El 6 de junio, el exgobernador recibió otro mensaje de ella, en el que le dijo que habían contactada en relación con la resolución de la entidad, pero afirmó que no le manifestó si iban a comprar o no el Popular.

En el Juzgado Central de Instrucción número 4, el que fuera gobernador del Banco de España entre junio de 2012 y mayo de 2018 defendió, sin nada de autocrítica, el papel del organismo y mantuvo que aunque el supervisor pudiera exigir un nivel concreto de capital, no se le podía reclamar una cantidad precisa en provisiones porque ese cálculo es producto de la estimación de pérdida esperada ante la morosidad. Sin embargo, el propio consejo del Popular, admitió en su última reunión que no tenía ni solvencia ni capital para seguir adelante y por eso pidió la intervención del BCE.

De todas formas, según juristas presentes en el interrogatorio, admitió que el Banco de España creyó que con la ampliación de capital de 2.500 millones realizada en 2016 iba a ser suficiente para que la entidad tuviera unas provisiones similares a la media del sector. Luego, explicó Linde, llegaron varios problemas al Popular, como que no vendió los activos que esperaba y las cláusulas suelo, y este dinero no fue suficiente para cubrir sus agujeros.

“No dije que había que intervenir antes el Popular”

Uno de los abogados presentes preguntó a Linde si mantenía unas declaraciones suyas según las cuales hubiera sido mejor intervenir el Popular años antes, sin esperar a 2017. Linde aclaró que él no dijo eso: “En mi comparecencia en el Congreso, uno de los diputados me preguntó si hubiera sido mejor intervenir antes el Popular. Yo dije que entendía que me hiciera esa pregunta, que entendía su planteamiento, pero no asumí esa afirmación” y afirmó que no estaba de acuerdo con la afirmación.

Sostuvo en todo momento que los requerimientos al Popular por el supervisor no suponían ni una irregularidad administrativa ni penal, ya que eran requerimientos comunes que se hacían a todas las entidades, según han explicado fuentes jurídicas.

Linde estuvo al frente del Banco de España en las dos etapas investigadas, objeto de sendas piezas separadas, la primera sobre la ampliación de capital por importe de 2.500 millones que acometió la entidad en la primavera de 2016, aún con Ron como presidente, y la segunda, ya con Saracho, por un supuesto delito de manipulación del mercado con noticias falsas para hacer caer el valor de la cotización y obtener beneficios.

El 7 de junio de 2017, a instancias de la Junta Única de Resolución (JUR), el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) liquidó el Popular, amortizó el valor de sus acciones a cero y lo vendió al Santander al precio de un euro, después de que se quedara con 2.000 millones de los recursos propios de accionistas y bonistas.

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