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Ryanair mantendrá la base en Girona a cambio de recortar las condiciones laborales del personal

El sindicato USO anuncia que llevará el nuevo contrato a la Inspección de Trabajo para saber si cumple la legalidad

Dos aviones de Ryanair, en las pistas del aeropuerto de Girona.
Dos aviones de Ryanair, en las pistas del aeropuerto de Girona.

La aerolínea Ryanair ha decidido mantener su base en el aeropuerto de Girona después de llegar a un acuerdo con los trabajadores, que han aceptado rebajar sus condiciones laborales. La compañía había lanzado un ultimátum a los más de 160 empleados que trabajan en la base de Girona, para que renunciasen a sus contratos fijos permanentes y pasaran a ser fijos discontinuos.

Los empleados de la base de Ryanair en el aeropuerto Girona-Costa Brava, en Vilobí d’Onyar, han tenido que firmar un nuevo contrato para impedir el cierre del centro de operaciones. El acuerdo de Ryanair con los trabajadores, que han accedido a pactar para evitar el cierre de la base en Girona de la compañía, implica que pierden su antigüedad, también la categoría y pasan de ser tripulantes de cabina a “agentes de servicio al cliente” y pasan a ser de trabajadores permanentes, a fijos discontinuos, lo que significa que sólo trabajarán nueve meses, los tres restantes irán al paro, lo que hará que sólo tendrán nueve pagas. La Unión Sindical Obrera (USOC) ha denunciado la "coacción" que han sufrido los trabajadores para firmar el acuerdo, y ha anunciado que llevará el nuevo contrato a la Inspección de Trabajo para confirmar que cumple con la legalidad.

El 27 de noviembre la aerolínea irlandesa se puso en contacto con todos los trabajadores de la base de Girona, un total de 164 empleados entre personal de cabina y pilotos -unos 120 contratados directamente por Ryanair y otros 40 tripulantes procedentes de empresas de trabajo temporal- para anunciarles una reunión a la mañana siguiente. El 28 de noviembre todos ellos se reunieron en una sala de las instalaciones aeroportuarias del Girona-Costa Brava con un representante de la empresa y un abogado llegados de Dublín (Irlanda). Allí se les informó que la base, abierta en 2004, se mantendría en funcionamiento a cambio de que o todos o la mayoría de ellos firmara un nuevo contrato. Si no era así, la base cerraría y los que no firmaran irían a la calle. Les dieron una semana para decidir de firmaban o no el contrato.

El día 5 todos ellos tuvieron que devolver un contrato que les hace desaparecer la antigüedad, algunos de ellos de 15 años. El contrato, según fuentes de USOC, es “una clara tomadura de pelo” y consideran que fue firmado “bajo la amenaza de perder los puestos de trabajo”. Aseguran que los empleados han firmado “coaccionados” para no perder sus empleos y han criticado que sólo les dejaran una semana para tomar la decisión. El sindicato, que duda de la legalidad de este contrato, ya ha anunciado que lo presentará ante Inspección de Trabajo para que se manifieste sobre su legalidad.

Un grupo mínimo de trabajadores ha decidido no firmar el documento. El pasado vienes día 6 la aerolínea mandó un comunicado a todos los trabajadores en el que les informaba que, como “el suficiente número de personal y pilotos habían firmado el nuevo contrato”, la base seguiría abierta. Además añadía que “el pequeño número de personal” que no había firmado se quedaría sin trabajo el 8 de enero. El comunicado acaba con un agradecimiento: “Gracias a aquellos de ustedes que han hecho posible convertir Girona en una base de temporada y han salvado muchos puestos de trabajo”.

La aerolínea irlandesa aterrizó en Girona en 2002. Del medio millón de pasajeros transportados ese año, en poco más de un lustro se pasó al máximo histórico de 5’5 millones en 2008. Desde entonces la aerolínea irlandesa ha ido a la baja, -tocó fondo en 2016-, básicamente desde que empezó a operar desde el Prat. El Girona-Costa Brava hace tiempo que está en números rojos.

Fuentes de los trabajadores en las Islas Canarias han explicado que el pasado 28 de noviembre recibieron la notificación de Ryanair en la que les comunicaba la decisión final de la empresa, el cierre de las bases de Las Palmas, Lanzarote y Tenerife Sur el próximo 8 de enero. El cierre de las bases no supone el cierre de las rutas que enlazan con esos aeropuertos, aunque estás se nutrirán de aviones y tripulaciones basadas en otras instalaciones.

Además apuntaron que a los tripulantes de cabina en ningún caso se les ofreció un nuevo contrato, recortando condiciones laborales como ha sucedido en Girona. La opción siempre fue cerrar, según argumentó la aerolínea, “por decisiones comerciales”. La decisión de cerrar las bases y llevar a cabo el ERE también ha sido ya comunicada a Inspección de Trabajo.

Como no se llegó a un acuerdo durante la negociación, en principio los centenares de empleados que se quedan en la calle cobrarán 20 días por año trabajado, aunque ya han anunciado que llevarán el caso a los tribunales. A los pilotos de las Islas se les ofreció el traslado “voluntario” a diversas bases de la Península con una reducción del 25% del sueldo. Una vez se sepa cuántos pilotos se han acogido al traslado y cuántos no, información que se conocerá el próximo día 16, se sabrá cuantos son los empleados de Ryanair afectados en las Islas que se espera que reciban la carta de despido 15 días antes del cierre previsto, el 8 de enero.

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