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Boeing afronta cargas de casi 5.000 millones de dólares por el B737 MAX

El fabricante estadounidense calcula el coste bajo la asunción de que el avión, que ha sufrido dos accidentes fatales, volverá a volar antes de que termine el año

Aviones del modelo B737 MAX en la planta de Boeing en Seattle
Aviones del modelo B737 MAX en la planta de Boeing en Seattle AFP

Los costes para Boeing derivados del B737 MAX crecen. El fabricante estadounidense de aviones se ha visto obligado a incluir unas cargas futuras de 4.900 millones de dólares por este motivo en los resultados del segundo trimestre. Ese cálculo, sin embargo, asume que el avión podrá volver a entrar en servicio antes de que acabe el ejercicio, como anticipa en la guía que ofrece a los inversores. Las aerolíneas estadounidenses que lo tienen en sus flotas prevén que esté fuera de servicio hasta principios de noviembre.

Boeing tiene previsto publicar resultados el 24 de julio y los analistas del sector de la aviación ya anticipaban que se vería forzada a ajustar los números porque la actualización del sistema informático que gobierna el avión va con retraso y debe someterse después al examen de los reguladores. La compañía mantiene, de momento, el ritmo de producción de este modelo pese a que no realiza entregas.

Boeing se vio forzada en abril a recortar el ritmo de producción del B737 MAX de 52 unidades mensuales a 42 unidades. Esperaba elevarlo a 57 a los largo de 2019 para atender la demanda. Cada avión tiene un valor medio estimado en cartera de 120 millones. Junto a las cargas, se señala que espera que esta desaceleración en el ensamblaje le genere un coste adicional de 1.700 millones.

Los problemas del B737 MAX ya asestaron una dura dentellada a la rentabilidad del conglomerado aeroespacial y de defensa en el primer trimestre del año. Entonces, Boeing vio cómo sus resultados caían un 13% y anticipó en 1.000 millones el impacto financiero inicial por el recorte de la producción. El bimotor de pasillo único no recibió un solo pedido en el segundo trimestre y a principios de julio vio cómo la aerolínea saudí de bajo coste Flyadeal cancelaba un importante contrato de compra de aeronaves de este modelo.

El B737 MAX es el producto que genera más ingresos a la compañía. Las aerolíneas, entre tanto, tratan de ajustar sus operaciones mientras se prolonga la prohibición de vuelos y al hecho de que no están recibiendo los nuevos aviones que esperaban. El bimotor de pasillo único está en tierra desde que en marzo un avión de Ethiopian Airlines se estrellara poco después de despegar del aeropuerto de Adís Adeba, en circunstancia muy similares a otro accidente que cinco meses antes sufrió uno operado por Lion Air.

El consejero delegado de Boeing, Dennis Muilenburg, insiste en que el impacto financiero que reconocen ahora "refleja los desafíos actuales" que afronta el fabricante al tratar de solucionar el problema técnico con el sistema de estabilización del B737 MAX. Las cargas, añade, representan también "riesgos financieros futuros". Las acciones de la compañía, sin embargo, subían más de un 2% tras el anuncio. El motivo: la esperanza de que el modelo que más quebraderos de cabeza ha dado a Boeing podrá volver a operar a final de año.

Estas cifras no incluyen los costes derivados de los litigios por las muertes de los dos accidentes. Boeing anunció hace unas semanas la creación de un fondo para asistir a los familiares y las comunidades afectadas. Los analistas del sector anticipan que el impacto financiero se notará durante un par de años, pese a que Boeing trate de anticiparse anunciando ahora estas cargas. Y a todo esto se sumará la reacción de los viajeros cuando el B737 MAX vuelva a volar.

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