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La industria alemana acusa al Gobierno de Merkel de dañar la economía y derrochar la confianza

La canciller replica al jefe empresarial recordándole el daño que el sector automovilístico generó con el escándalo de las emisiones diésel

La presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de la Federación de la Industria Alemana (BDI), Dieter Kempf, el martes en Berlín.
La presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de la Federación de la Industria Alemana (BDI), Dieter Kempf, el martes en Berlín. EFE

La Asociación de la Industria Alemana (BDI), uno de los grandes poderes fácticos del país, aprovechó el llamado Día de la Industria, una fiesta anual que se celebra en Berlín, para criticar la política económica del Gobierno federal que dirige la canciller Angela Merkel. Ante más de 1.000 invitados, el presidente del BDI, Dieter Kempf dijo que la política gubernamental estaba "perjudicando a las empresas" y que el Gobierno había “despilfarrado” la confianza que había depositado la gran industria en la gran coalición.

Las críticas formuladas por el presidente del BDI no pudieron ser más claras. Según la poderosa Asociación de Industrias, la situación que vive el país se está convirtiendo en un riesgo. Y añadió que muchos problemas que atraviesa el sector son “caseros”. “La coalición ha malgastado gran parte de la confianza que la gente ha depositado en ella”, dijo Kempf al referirse a los resultados obtenidos por los conservadores de Merkel y los socialdemócratas en las recientes elecciones europeas y cuyos resultados desataron una grave crisis política que hace ahora temer por el futuro del Gobierno de gran coalición.

“Es difícil para nosotros ver un curso claro de política económica en el trabajo del Gobierno", insistió el presidente del BDI. "Es necesario que haya un liderazgo serio y responsable… A la luz de los crecientes desafíos para la economía y el crecimiento mundial, Europa necesita una Alemania capaz de actuar, con un Gobierno decisivo", añadió. 

Kempf se quejó del aumento de los costes de energía, de la pesada carga fiscal y de la pésima infraestructura digital alemana, donde muchas empresas deben soportar una de las redes de Internet más lentas de la Unión Europea. Kempf abogó por la abolición total del impuesto de la solidaridad y pidió que la fiscalidad media de las empresas se reduzca de un 31 % a un 25%, “para salvaguardar la prosperidad y el empleo en Alemania”.

“El Gobierno debe estimular las inversiones y las innovaciones. El gasto social crece y crece, mientras que la coalición solo quiere invertir 1.000 millones de euros adicionales en 2023 para la promoción de la inteligencia artificial.”, sentenció el presidente del BDI.

La canciller Angela Merkel, presente en el acto, escuchó con resignación las críticas formuladas por el presidente del BDI, pero cuando ocupó la tribuna recordó que, desde que asumió el cargo hace un año y tres meses, había tenido que lidiar durante mucho tiempo con la pérdida de confianza en la industria automotriz y las violaciones a las regulaciones de gases tóxicos.

“No he contado cuántas horas he dedicado a la pérdida de confianza en la industria automovilística por las emisiones nocivas de los motores diésel”, dijo la canciller. “Tenemos una responsabilidad conjunta. La confianza en el Gobierno federal es importante, pero la confianza en la industria también es importante”.

Pero Merkel aceptó la critica del presidente BDI de que las empresas en Alemania estarán obligadas a pagar demasiados impuestos. “El Gobierno considerará la posibilidad de aliviar la carga de las empresas. Le enviaré un mensaje al señor Scholz [el vicecanciller socialdemócrata y ministro de Finanzas]", dijo. 

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