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Las matemáticas generan un millón de ocupados en España, según un estudio

Un trabajo de la Red Estratégica en Matemáticas (REM) mide por primera vez la importancia de esta disciplina en la economía

Clase de la universidad de Salamanca.  rn
Clase de la universidad de Salamanca.

Dicen que una verdad matemática no es simple ni complicada, sencillamente es una verdad. El primer estudio que mide el impacto de esta ciencia en la economía acumula todo el valor de las pequeñas verdades que aporta. Y concluye que en España, las ocupaciones y productos que utilizan las matemáticas generan un impacto de un millón de ocupados, el 6% del empleo total en la economía (medido en el año 2016) y un valor añadido bruto (VAB) de 103.000 millones de euros, el 10% del VAB español. Si se añadiesen los empleos indirectos e inducidos, su impacto sería del 19,4% del total de ocupados y del 26,9% del VAB.

Informática, servicios financieros y seguros, telecomunicaciones, energía son sectores que utilizan intensamente las matemáticas, aunque la magnitud de estos impactos es menor que la medida en otros países europeos donde se han realizado estudios similares. Por ejemplo: en la eurozona el empleo en ocupaciones que utilizan las matemáticas crece más de media que en España. En Reino Unido, Holanda o Francia el empleo asociado es entre cuatro y cinco puntos mayor. “La diferencia se explica por la estructura productiva española, que está más orientada hacia actividades con menor presencia de profesiones que requieran cierta intensidad matemática”, dice el informe realizado por Analistas Financieros Internacionales por encargo de la Red Estratégica en Matemáticas (REM).

“Las matemáticas están en la base del aumento de la productividad en el trabajo, constituyendo un conocimiento estratégico para que la economía pueda aprovechar las oportunidades de la revolución tecnológica asociada a la robotización y la Inteligencia Artificial”, razonan los autores. Sin embargo, las empresas incorporan pocos especialistas en bases de datos, finanzas o diseñadores de software, que son según este diagnóstico, las ocupaciones más productivas y las que más crecerán en el futuro. “Si en las empresas españolas hubiera la misma proporción de graduados en ciencias e ingenierías que en Francia, la productividad del trabajo aumentaría un 2,2%”, concluyen. Para conseguirlo, las recetas son las que lleva años repitiendo la comunidad científica: más inversión en I+D y la recomendación de que se dé una vuelta al modelo educativo para lograr que las matemáticas “estén más presentes en los programas y que los matemáticos tengan una mayor comprensión de la capacidad de aplicación al mundo real de las herramientas y habilidades adquiridas en su proceso de formación”.

Nunca antes se había cuantificado su peso en la economía, y no existe una forma de hacerlo estandarizada, pero los padres del informe, dirigido por Daniel Manzano y Diego Vizcaíno junto a un equipo de otras cuatro personas, se inspiraron en los escasos precedentes conocidos de otros países. En concreto en un estudio realizado por Deloitte en Reino Unido hace seis años y otro en los Países Bajos fechado en 20145, así como el firmado por la consultora CMI en Francia en 2015. Un esfuerzo que ha tenido dificultades, señalan, por cuanto “las matemáticas no son de nadie; cuantas más personas las usan más valor adquieren; y son casi siempre invisibles en el producto final, a pesar de que también son ubicuas”. Por lo tanto, no generan un valor concreto en el mercado, aunque haya bienes o servicios, como por ejemplo la prima de un seguro, cuya naturaleza es matemática. Aún así, partiendo de los microdatos de la EPA el informe consigue hacer estimaciones de lo que pesan las matemáticas en la oferta y la demanda de bienes.

Ciencia para todos

Las matemáticas generan miedo e inseguridad entre quienes no están habituados a resolver problemas. Pero las iniciativas para incorporarlas a la vida diaria de las empresas y aumentar su contribución a la economía no se limitan a estudios como el que se presentó este miércoles en Madrid. Esta misma semana se celebran en Santiago de Compostela unas jornadas en las que, durante varios días, las empresas plantean problemas de todo tipo a la comunidad matemática buscando respuestas. La edición número 147 de esta reunión bautizada como European Study Group with Industry, por ejemplo, ha llevado a la firma TSK, radicada en Gijón, a intentar resolver un problema con sus plantas termosolares, que suelen ocupar grandes extensiones en zonas áridas o desérticas con mucho polvo que se deposita en los espejos y reduce su eficiencia. Otra firma, la consultora de ingeniería Solute, llevará al certamen un dilema para intentar resolver los problemas que surgen en los aerogeneradores eólicos cuando el viento sopla por encima del valor necesario para producir energía. Ambas se sentarán con matemáticos que estudiarán su caso y recibirán un estudio con las posibles soluciones a aplicar.

En resumen, y volviendo al estudio de REM, “las matemáticas afectan a todos los sectores en distintas fases de procesos, desde el diseño, el modelaje, la simulación al prototipado de productos o la organización y el análisis de los datos”. Ahora solo falta que España resuelva la ecuación de cómo ponerse al mismo nivel que el resto de Europa.

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