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Rapaces protectoras de la cosecha

Fobos Solutions crea unos drones para salvaguardar campos, plantas y casas con los que factura 150.000 euros

Marcos Carrera con una de sus aves vigía. 
Marcos Carrera con una de sus aves vigía. 

El año 2013 fue uno de los más difíciles para España desde el punto de vista económico tras el estallido de la Gran Recesión. En el caso de Marcos Carrera también fue un año amargo, ya que ese ejercicio quebró la empresa de ingeniería aeronáutica que tenía en Galicia. “Éramos 20 empleados y una de las compañías más pujantes del sector en la región”, se lamenta Carrera. A este empresario no le quedó más remedio que volver a empezar y reinventarse con Fobos Solutions, que ha desarrollado un dron con apariencia de ave rapaz. El objetivo es utilizar el miedo que infunden estos animales a otros pájaros (como cormoranes y gaviotas) que dañan las cosechas o las plantas industriales.

En 2014, el CSIC le llamó para ofrecerle el desarrollo de un dron. “Yo había trabajado antes en esa industria y tenía algo de experiencia con estos aparatos en la compañía que tuve”, explica Carrera. El centro de investigación le dio la cesión de una patente para operar con ella durante los próximos 20 años. “El aparato tiene una autonomía de vuelo de hasta 45 minutos, pero con volarlo unos pocos minutos los pájaros ya notan su presencia y se alejan”, afirma Carrera. Aunque ese es el procedimiento básico, el equipo de la empresa estudia minuciosamente cada escenario donde van a introducir el dron con el objetivo de optimizar el uso que debe realizarse del mismo.

El dispositivo también puede utilizarse para prevenir y controlar robos en las fincas. Además, ofrece la posibilidad de observar en directo procesos como la siembra, la fumigación, el riego o la cosecha. La aeronave también puede fumigar durante el vuelo si se aprovechan sus bodegas para la carga.

La compañía se puso en marcha gracias a una inversión de capital privado de 400.000 euros. Los primeros años estuvieron dedicados al desarrollo del producto. “Lo que más nos costó fue combinar la tecnología del dron con el diseño de un ave rapaz. Fue todo un reto”, explica el fundador de Fobos Solutions. El año pasado fue el de despegue de la empresa y consiguieron una facturación de unos 150.000 euros. La compañía ahora mismo tiene seis empleados y opera también fuera de la península Ibérica, en países como Chile, Perú o Noruega. “Latinoamérica ha impulsado mucho nuestro negocio porque allí la normativa de vuelo de drones es más laxa. En España y Portugal todavía es complicado obtener los permisos para utilizar nuestro producto en fábricas o aeropuertos”, concluye Carrera.

 

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