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Geographica, el valor de que los datos hablen

La empresa sevillana, que factura tres millones de euros, se ha convertido en una de las 100 mejores compañías geoespaciales del mundo

Trabajador en la empresa Geographica en Sevilla. rn  
Trabajador en la empresa Geographica en Sevilla.  

Geographica bien podría haber nacido en un garaje de Silicon Valley, pero se gestó en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, dos localizaciones aparentemente ajenas al ámbito tecnológico, pero que encierran buena parte del éxito de una de las 100 mejores compañías geoespaciales del mundo.

“Geographica surge de dos chicos inquietos de la facultad de Geografía de Sevilla que vieron el nicho de mercado que suponía el análisis geoespacial de los datos. Algo muy difícil de hacer y a lo que le falta el factor humano”. Así describe Paula Juliá, directora de operaciones del grupo, el origen de la compañía, allá por 2007. Uno de esos chicos inquietos es su socio fundador y consejero delegado, Héctor García. El otro se decantó por actividades universitarias.

Juliá, geógrafa como ellos, fue su primera empleada. Comenzaron centrándose en el mercado regional, dando servicios a ayuntamientos, diputaciones provinciales y la Junta de Andalucía. En 2015, de la mano de la plataforma de software Carto, dieron el salto a la gran empresa. En tres años han triplicado la plantilla; actualmente tienen en nómina a 47 trabajadores, y facturan unos tres millones de euros anuales, un 40% en Francia y Estados Unidos, en donde planean expandirse.

El secreto del éxito de Geographica se esconde en las palabras de Juliá: aunar la tecnología geoespacial, el big data y el factor humano y ponerlos al servicio de las grandes compañías. “Ayudamos a las empresas a entender sus datos, enriqueciéndolos con otros datos del entorno para que puedan monetizarlos, optimizar recursos, entender sus problemas…”, explica la directiva. Una filosofía que se traduce en el lema de la empresa: No contamos datos, hacemos que los datos cuenten. El talento y la innovación detrás de sus proyectos les ha valido el reconocimiento de Geoawsomenes, uno de los portales de mayor prestigio en sistemas de información geográfica, como una de las 100 mejores empresas en desarrollo de tecnologías geoespaciales, un ranking en el que se encuentran Google, Uber o FourSquare.

Mastercard, Vodafone, Renault, Telefónica, Cepsa, BBVA, DPD o Repsol son solo algunos de sus clientes. Para ellos han creado aplicaciones que a través de la Location Intelligence les permiten dar un mayor valor a sus datos: saber cómo venderlos mejor, dónde abrir sucursales, cómo sacar rendimiento a los locales que tienen operativos... Las soluciones de Geographica también han atraído el interés de Ayuntamientos como el de Madrid o México, para quienes ha diseñado dashboards (representaciones gráficas de las métricas) para gestionar la distribución del agua, el medio ambiente, la movilidad o la gobernanza, convirtiendo a las ciudades en smart cities.

Crecimiento mesurado

Los proyectos de Geographica son muy concretos, lo que obliga a que la especialización sea máxima. Buena parte del equipo está formado por ingenieros, expertos en data science y en su mayoría autodidactas. “Son perfiles muy específicos que no solemos encontrar en la universidad española. Lo que demandamos es gente con inquietud y necesidad de formarse”, señala Juliá. Pese a ello, todos, de momento, son de nacionalidad española.

En pleno proceso de expansión, Geographica se resiste a crecer rápido, fiel a la filosofía de trabajo que le ha llevado al éxito. “Lo que hacemos es muy difícil, ponemos mucho compromiso. Si ampliamos de golpe, perderíamos el control”, sostiene la directiva.

Que la matriz siga en Sevilla, pese a su imparable proceso de internacionalización, también forma parte de su cultura empresarial. “La calidad de vida es incomparable”, dice Juliá. Una ciudad de la que buscan formar parte de manera activa. Su sede, lejos de ser un impersonal edificio moderno, es una típica casa sevillana de tres plantas frente al Benito Villamarín, el estadio del Betis, algunos de cuyos jugadores dan nombre a las habitaciones en las que trabaja el equipo. “Es nuestra segunda casa, es un lugar acogedor y estamos en un barrio”, puntualiza.

En la terraza de la azotea del edificio los jueves organizan Geobirras, encuentros donde hablan de datos con la comunidad de desarrolladores y se comparten conocimientos. De nuevo, el factor humano está presente en la idiosincrasia de Geographica.

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