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China hace un agujero a Tata Motors

El fabricante de coches indio registra las mayores pérdidas trimestrales de su historia por la menor demanda del gigante asiático y la incertidumbre en torno al Brexit

Trabajadores de Tata Motors en la planta principal de la compañía en Pune (India)
Trabajadores de Tata Motors en la planta principal de la compañía en Pune (India)

A principios de mes, Tata Motors se desplomó en un solo día un 30% en Bolsa, tras presentar unos pésimos resultados consecuencia de la desaceleración de las ventas en China de su marca Jaguar Land Rover, de la baja demanda de los vehículos diésel y de la incertidumbre que rodea al Brexit. La filial automovilística de la multinacional del mismo nombre —uno de los conglomerados más grandes de India con sede en Bombay— sufrió los mayores números rojos trimestrales en la historia empresarial del país: unos 3.300 millones de euros, es decir, el equivalente a más de la mitad de su capitalización bursátil.

Estamos tomando medidas claras y decididas en Jaguar Land Rover (JLR) para aumentar su competitividad, reducir costes y mejorar el flujo de efectivo mientras seguimos invirtiendo para adaptar el negocio al futuro”, dijo el director financiero de Tata Motors, P. B. Balaji, tras publicar las cuentas trimestrales y verse penalizado con fuerza en Bolsa. La firma india también reconoció que la unidad Jaguar Land Rover, adquirida hace más de una década y su mayor fuente de ingresos, podría entrar en pérdidas operativas en el ejercicio fiscal que acaba en marzo, lo que contrasta con la previsión que manejaba el mercado, que marcaba un ebitda similar al logrado un año antes.

Raíces en el ferrocarril

Los orígenes de Tata Motors se remontan a 1945 y están vinculados a la fabricación de motores para el ferrocarril. En 1954, la compañía puso a la venta su primer vehículo comercial, se trataba del camión modelo TBM 312. En la actualidad, la compañía, que está integrada dentro del grupo Tata, que fundó Jamsetji Tata en 1868, cuenta con una plantilla de 81.090 empleados y dispone de 6.600 puntos de venta. Es el mayor fabricante de coches de India y en 2008 protagonizó su mayor operación corporativa con la compra a Ford de las míticas marcas británicas Jaguar y Land Rover. El coste de la operación ascendió a 1.500 millones de euros.

En el último trimestre del pasado año, la lujosa marca Jaguar Land Rover vio caer sus ventas en China en 22.000 unidades, casi la mitad de las conseguidas un año antes, después de que la demanda en el mercado automotriz más grande del mundo se redujese —un 15% interanual– por primera vez desde la década de 1990. Como consecuencia del frenazo chino, Jaguar Land Rover, que es el mayor fabricante de automóviles del Reino Unido, reducirá su plantilla en un 10% y se centrará en una futura gama de vehículos eléctricos made in Britain para contrarrestar la baja demanda de los diésel, que constituyen actualmente el grueso de sus ventas en Europa.

Jaguar Land Rover ya ha confirmado recortes de 4.500 puestos de trabajo, en su mayoría del Reino Unido, que se suman a los 1.500 despidos que ejecutó el pasado año. Las medidas se completan con la transición hacia los eléctricos y un viraje en su estrategia comercial, dando mayor peso a los distribuidores, algo crucial en un mercado como el chino, donde el 36% de sus distribuidores llevan implantados menos de tres años y aún no han alcanzado la rentabilidad operativa.

Efectos del divorcio británico

Con las esperanzas a corto plazo depositadas en el nuevo Range Rover Evoque, cuyas entregas empezarán antes de que acabe el primer trimestre del año, el mayor y más inminente obstáculo es el complicado divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea. A mitad de 2018, Jaguar Land Rover trasladó la producción de su modelo Discovery a Eslovaquia y lanzó un aviso para navegantes en relación al Brexit, como lo han hecho otras compañías. “Necesitamos urgentemente más certezas para seguir invirtiendo en el Reino Unido y proteger a nuestros proveedores, clientes y 40.000 trabajadores británicos”, dijo el consejero delegado de esta filial, Ralf Speth, en clara advertencia al Gobierno de Theresa May, aunque luego matizó: “No quiero amenazar a nadie”.

Según estimaciones de la propia firma, un Brexit duro sin acceso al mercado de la Unión costaría unos 1.400 millones de euros anuales a Jaguar Land Rover como resultado de problemas en la exportación de vehículos y demoras en las entregas de piezas provenientes de fuera del país. Lo que, según su director ejecutivo, “pondría en peligro” la inversión de los 91.000 millones esperados en los próximos cinco años y la presencia misma de la compañía en suelo británico. Sin avances en su diálogo con Bruselas, la primera ministra Theresa May cosecha derrotas internas en votaciones no vinculantes para modificar su pacto con la UE, mientras que la salida del Reino Unido sigue prevista para el 29 de marzo.

En vistas de un posible Brexit sin acuerdo, Jaguar Land Rover detendrá la producción en sus plantas británicas ante la dificultad de almacenar materias primas y mantener la producción. “Habrá un cierre al final de la primera semana de abril. Tendremos que parar la producción durante dos o tres semanas”, explicó a comienzos de mes P. B. Balaji, director financiero de Tata Motors. Desde que pasase a ser propiedad de la empresa automovilística india, Jaguar Land Rover ha invertido unos 60.000 millones en Reino Unido en los últimos cinco años, ha creado 600.000 coches al año y unos 300.000 trabajos indirectos en el país.

Condiciones adversas

En referencia al desplome bursátil de Tata Motors, su presidente, Natarajan Chandrasekaran, declaró: “Las condiciones del mercado siguen siendo un reto, particularmente en China”. Aunque matizaba que “el negocio doméstico sigue en buena evolución, ofreciendo cuota de mercado y crecimiento rentable”, y se espera que continúe con una mejora de ventas del 25%. Tras el fracaso del Tata Nano, el coche más barato del mundo, que dejó de producirse en 2018 después de una década de ventas insuficientes, la compañía automovilística india presentó su esperado Harrier hace un par de semanas.

Tata Motors es la piedra en el zapato de Chandrasekaran, que también preside Tata Sons, principal accionista del fabricante. Este ejecutivo ha conseguido que la capitalización bursátil del conglomerado se incrementase un 21% —alcanzando los 124.000 millones de euros, según la base de datos empresarial Capitaline— desde que se hiciese cargo del holding hace dos años. Liderando el crecimiento de las 28 compañías que lo forman está la Consultora Tata, presidida antes por Chandrasekaran y que supone el 70% de ese valor de mercado. Sin embargo, el resto de compañías del grupo, con Tata Motors a la cabeza, muestran cierto declive.

 

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