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El Santander renuncia a fichar a Andrea Orcel como consejero delegado por su “coste inaceptable”

José Antonio Álvarez continuará como consejero delegado del grupo

Andrea Orcel, que iba a ser 'número dos' del Santander; Ana Botín, presidenta; y José Antonio Álvarez, vicepresidente del grupo y presidente de Santander España.
Andrea Orcel, que iba a ser 'número dos' del Santander; Ana Botín, presidenta; y José Antonio Álvarez, vicepresidente del grupo y presidente de Santander España.

El pasado 25 de septiembre, el Santander anunció que había fichado a Andrea Orcel (Roma, 1963), como consejero delegado. Pero ha dado marcha atrás. José Antonio Álvarez, que iba a ser relevado, continuará como consejero delegado y vicepresidente del consejo. El Santander comunicó este martes que no contratará al alto ejecutivo del banco de inversión UBS porque tendría “un coste inaceptable”, ya que debería indemnizarlo con más de 50 millones. Durante la negociación, el banco español había dado por hecho que UBS le pagaría a Orcel esos bonus pendientes, por no considerar al Santander un competidor, pero no ha sido así.

Sorpresa absoluta en el mercado financiero y un duro revés para Ana Botín como líder del Santander, que pierde un fichaje en el que tenía puestas esperanzas para transformar el grupo. Contra todo pronóstico, el mayor banco de la zona euro ha decidido, “a propuesta de las comisiones de nombramientos y retribuciones, dejar sin efecto el nombramiento de Andrea Orcel como consejero delegado del grupo”, según dijo el banco por la tarde en una nota al regulador bursátil.

Como consecuencia, José Antonio Álvarez, que iba a ser sustituido por Orcel, continuará como consejero delegado. Además, mantendrá el puesto de vicepresidente del consejo, cargo que se le asignó en septiembre al perder su posición actual. Lo que sí dejará Álvarez es la presidencia del Santander España, que continuará en manos de Rodrigo Echenique hasta marzo, cuando, según el banco, le encontrará un sustituto.

El grupo explicó que “la decisión adoptada es consecuencia de la modificación, tras las negociaciones mantenidas, de las bases sobre las cuales el consejo adoptó la decisión de designar a Orcel y la imposibilidad de que los costes de compensar a este por sus remuneraciones pasadas excediesen los tenidos en cuenta al acordar el nombramiento”.

Un coste de más de 50 millones

Orcel iba a cobrar cerca de 50 millones en siete años tras abandonar UBS, por los bonus acumulados. Eso, siempre que no se fuera a una firma de la competencia. Desde que empezaron las negociaciones, según fuentes de la entidad, el Santander tuvo el convencimiento de que UBS no le consideraría un competidor, ya que uno se dedica al negocio comercial y el suizo al de inversión, por eso creyó que pagaría los 50 millones a Orcel. Sin embargo, no ha sido así. Orcel se vio en la tesitura de tener que renunciar a los 50 millones si fichaba por el Santander, a no ser que el banco le diera ese dinero. Pero el Santander se ha negado; cobrará los 50 millones de UBS sin no trabaja en el sector financiero, pero no trabajará en el Santander.

En una nota, el Santander señaló que el consejo cree que “sería inaceptable para un banco comercial como Santander hacer frente al coste de contratar a una persona, aunque sea de este nivel y esta trayectoria”, según los valores de la entidad. “En este contexto, el consejo considera que no sería adecuado seguir adelante con el nombramiento”, añadió.

La presidenta del Santander, Ana Botín, afirmó en una nota: “Como banco comercial, teníamos que sopesar el alto coste de contratar a un profesional, aunque sea alguien del talento de Andrea Orcel, a quien había que compensar la pérdida de siete años de salario diferido, con nuestra cultura corporativa, que implica compromiso y responsabilidad con nuestros empleados, clientes y accionistas”.

El pasado mes de septiembre, cuando el banco cántabro anunció el fichaje, ya apostilló que el nombramiento “tendrá efecto una vez obtenidas las autorizaciones correspondientes (incluidas las derivadas de las condiciones del actual empleo del Sr. Orcel)”. Es lo que ha impedido cerrar la operación. Orcel, además, debía estar seis meses sin trabajar tras dejar UBS. Pero con esto ya contaban en el Santander, que lo esperaba para marzo o abril.

No obstante, no lo admitieron desde el principio, ya que también esperaban que UBS fuera flexible y permitiera al ejecutivo incorporarse al inicio del año. La hostilidad mostrada por UBS en esta operación ha provocado un fuerte disgusto en el Santander, que ha sido un gran cliente desde los tiempos de la presidencia de Emilio Botín. Ya no podrán contar con Orcel ni como asesor ni como ejecutivo.

Echenique continuará en su actual cargo de presidente de Santander España y vicepresidente del grupo, junto con Bruce Carnegie Brown y José Antonio Álvarez Álvarez.

"Tenemos la suerte de contar con Álvarez", dice Botín

José Antonio Álvarez (Quintana de Fusero, León, 1960), vuelve, y reforzado, a su puesto anterior como número dos del Santander. “Como Grupo, tenemos la suerte de tener a José Antonio Álvarez, que ha aceptado continuar como CEO (consejero delegado). Estoy convencida de que seguiremos trabajando tan bien como lo hemos hecho en los últimos cuatro años, consiguiendo un crecimiento rentable y logrando que cada vez más clientes confíen en Santander para ayudarles a progresar”, señalo Ana Botín, presidente de la entidad en una nota de prensa.

Así, el 30 de enero, Álvarez y Botín presentarán los resultados del grupo en 2018. Además, “presentaremos juntos al mercado una actualización de nuestra estrategia en los próximos meses y estamos convencidos de que Santander tiene por delante una gran oportunidad”, añadió la presidenta ejecutiva. En el mercado se entendió que Orcel tenía la misión de vender mejor ante los analistas la estrategia del Santander, que sufre una caída de la cotización del 43% desde que Ana Botín llegó a la presidencia. Algunos analistas criticaron que Orcel no conociera la banca comercial, que es el gran negocio del Santander. Botín dijo que el italiano transformaría la entidad al tener “amplia experiencia en gestión de equipos en organizaciones más horizontales y colaborativas” y que impulsaría el negocio digital. Ahora todo vuelve a ser responsabilidad de Álvarez.

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