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Taxistas y Uber no solo batallan en España: el pulso se encona en EE UU y Europa

Nueva York se convierte en la primera ciudad estadounidense en congelar la concesión de licencias VTC

Los taxistas españoles firmaron el 1 de agosto una tregua en su batalla contra los VTC, vehículos con licencias de transporte que trabajan en plataformas como Uber o Cabify. Pero la guerra no ha acabado y la huelga puede reactivarse si tras el verano no se garantiza el límite de una VTC por cada 30 taxis. El conflicto no es exclusivo de España y en el resto de la UE libran pulsos parecidos. También en EE UU: Nueva York ha marcado un hito al congelar las licencias que usan Uber o Lyft.

Un chófer de Uber conduce su vehículo por Nueva York el pasado 8 de agosto.
Un chófer de Uber conduce su vehículo por Nueva York el pasado 8 de agosto. AFP

Nueva York decidió el 8 de agosto limitar durante un año la emisión de nuevas licencias VTC, periodo que usará para estudiar el impacto de este servicio en el sistema de transportes. Otras ciudades de EE UU y la UE estudian cómo afrontar el conflicto entre taxistas y conductores de Uber y plataformas similares.

Estados Unidos. La estrategia de las autoridades locales para regular servicios como Uber y Lyft obedece a motivos sobre planificación del tráfico más que a cuestiones laborales. Grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Chicago o Miami experimentan un incremento exponencial de la congestión.

Austin, en Texas, llegó a prohibirlo temporalmente. Pero eso sería impensable en una metrópoli como Nueva York. Su consejo municipal votó la semana pasada, por primera vez en una ciudad de EE UU, una normativa para congelar las nuevas licencias para este tipo de servicios.

Como señala Corey Johnson, portavoz del consejo municipal, “esta es una industria que opera sin control”. Los conductores son autónomos, lo que impide que se les apliquen las mismas reglas que al taxi tradicional. El alcalde, Bill de Blasio, intentó hace tres años ponerle coto, sin éxito. A cambió pactó elaborar un estudio sobre la congestión del tráfico.

El tope es temporal y está vinculado a la conclusión del examen. Desde que Uber se estrenó en la ciudad hace cinco años, su flota supera los 100.000 vehículos. Uber argumenta que estas limitaciones elevarán los tiempos de espera y provocará un incremento de los precios.

Estos servicios ofrecieron más de 1.200 millones de viajes en las nueve ciudades más pobladas de EE UU. De estos, 159 millones corresponden solo a Nueva York, con un incremento anual del 75%. San Francisco, con 75 millones, es la ciudad con una mayor proporción, con 86 viajes por persona.

Reino Unido. De los 281.000 vehículos que circulaban con licencia en Inglaterra el pasado 31 de marzo, un 27% eran taxis. El 73% restante correspondía a VTC, la tipología que engloba las flotas de compañías como Uber, Addison Lee o las empresas de minicabs. Solo en Londres, las licencias de VTC más que cuadriplicaban las de taxi: 87.496 frente a 20.678.

Transport for London, el organismo que otorga o deniega las licencias en la capital, está legalmente obligada a expedir una licencia de conducción a cualquier persona que cumpla con criterios establecidos, que en el caso de los VTC se han modificado recientemente para incluir, por ejemplo, una prueba de inglés. Tanto los solicitantes de licencia de taxi como de VTC deben pasar un reconocimiento médico y un chequeo de antecedentes penales. El coste medio de una licencia de VTC asciende a 644 libras (unos 723 euros). En el caso de los taxistas, la suma casi se duplica. Otra diferencia es que los conductores de VTC están exentos de pasar el examen para demostrar un conocimiento casi enciclopédico del callejero de la ciudad que puede requerir entre tres y cuatro años de estudio, obligatorio para los taxistas.

Transport for London rehusó renovar la licencia de Uber en septiembre de 2017 por considerar que no cumplía los requisitos de seguridad adecuados, pero los tribunales le dieron en junio un permiso provisional para operar en la capital durante 15 meses.

Alemania. Según una sentencia de 2015 del Tribunal Superior de Fráncfort en 2015, el servicio UberPOP, en el que cualquier persona con vehículo propio puede trabajar como conductor, está prohibido en Alemania. Tras dos años de litigios, el tribunal ratificó en marzo la prohibición. Tras ofrecer ese servicio en Fráncfort, Berlín, Hamburgo, Múnich y Düsseldorf, Uber solo opera ahora —a través de chóferes profesionales— en Berlín y Múnich.

Una sentencia obligó en 2016 a regular las VTC de forma muy parecida a los taxis. Sus conductores necesitan una licencia de transporte de pasajeros y sus empresas precisan una concesión de taxi regulada por los Estados federados.

Desde que Uber funciona en Alemania ha habido protestas espontáneas y legales, pero nunca huelgas como las de finales de julio de Barcelona, Madrid y otras ciudades españolas.

Italia. En Italia, Uber solo está presente en Milán y en Roma, donde llegó con controversia en 2013. Su historial de contenciosos en los tribunales italianos es abultado. En 2015, Italia, como un año antes otros países, bloqueó UberPOP. Desde entonces, Uber solo funciona en Italia con sus vehículos de alta gama con conductor profesional, y también con un coste superior en tres líneas: Black, servicio premium; Van, con furgonetas; y Lux, que la compañía llama “un viaje todavía más exclusivo”. Estos servicios funcionan con licencias VTC. Estas y las de taxi están reguladas directamente por los Ayuntamientos.

Funcionan con un número cerrado y no se prevé ninguna modificación. En los últimos años, los Ayuntamientos prácticamente han bloqueado la concesión de nuevas autorizaciones. Esto ha provocado la instauración de un negocio paralelo de compraventa de concesiones. Milán tiene ahora 4.855 taxis autorizados y 214 licencias de NCC, los mismos números que en 2006. Y en Roma, donde se dejaron de emitir nuevas autorizaciones en 2008, hay 7.703 taxis frente a 995 licencias de NCC (dos menos que entonces). En ciudades como Florencia, Uber se vio obligado en 2016 a cerrar por falta de licencias.

En 2017, Italia vivió varias oleadas de huelgas de taxistas que pedían que se controlaran los servicios de VTC. Las promesas del anterior Gobierno de centro-izquierda no contentaron a los taxistas, que continúan en pie de guerra. En febrero de ese año los taxistas pararon durante seis días y en abril el Tribunal de Roma ordenó la suspensión del servicio de Uber en todo el territorio nacional. Sin embargo, un mes después, se revocó esa resolución y Uber continúa funcionando.

Con información de Sandro Pozzi (Nueva York), María Contreras (Londres), Enrique Müller (Berlín) y Lorena Pacho (Roma).