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La energía hidroeléctrica se desplomó en España un 49% mientras el carbón creció un 28,5% en 2017

Las emisiones de carbono mundiales crecieron el 1,6% en 2017 tras tres años de mejoras, según el informe anual de BP

Una instalación hidroeléctrica en Cataluñarn rn
Una instalación hidroeléctrica en Cataluña EP

La transición hacia una economía de bajas emisiones de carbono sufrió el año pasado un frenazo en el mundo. Pese a que el mercado continuó impulsando la reducción de gases de efecto invernadero, los factores cíclicos y el aumento de la actividad industrial, que provocó mayor demanda de energía, revirtieron los avances. Ello supuso un crecimiento mundial del uso de carbón por primera vez desde 2013 (se elevó el 1%) y un aumento de las emisiones del 1,6%. El 63% de ese incremento se produjo en países de fuera de la OCDE y, especialmente, China.

Las cifras salen del informe Statistical Review of World Energy 2018, que desde hace 67 años elabora la petrolera BP y que ha sido presentado esta mañana por Luis Aires, presidente de BP España. Según Aires, "se han dado dos pasos adelante, uno hacía atrás". Dos adelante porque crecen las renovables; pero uno hacía atrás por el incremento de esos gases con efecto invernadero, según explicó Aires.

En ese contexto la demanda global de energía mundial fue del 2,2%, con un 60% de ese aumento procedente de gas natural y energías renovables, con 3% y 17%, respectivamente. En el mix energético, el petróleo está en cabeza con el 34%, seguido del carbón, con el 27%, y el gas natural (23%). Las energías no fósiles supusieron el 15% (hidroeléctrica, el 7%; renovables, el 3,6%, y nuclear, 4,4%).

La sequía acelera el carbón en España

El mismo comportamiento mundial se ha trasladado a España, donde el consumo de energía primaria el año pasado continuó su tendencia al alza iniciada en 2015 con un incremento del 1,8%. Sin embargo, la energía hidroeléctrica experimentó un desplome del 49,1% como consecuencia de la "histórica" sequía, el segundo nivel más bajo desde que hay estadísticas, según el informe. Esta circunstancia supuso que el consumo de carbón fuera el de mayor crecimiento, con un 28,5%. Y, fruto del mayor consumo de energías menos limpias, las emisiones de CO2 en España crecieron un 6,9%, la mayor ratio desde 2012.

El consumo de carbón estuvo muy por delante del gas natural, que aumentó el 10,2%. Frente a ello, las energías renovables solo se elevaron un 2,2%, mientras el petróleo y la energía nuclear lo hicieron el 1,2% y el 0,6%, respectivamente. De este modo, el mix de consumo de energía quedó de la siguiente forma: petróleo, 46,7%; gas natural, 19,8%; renovables, 11,3%; carbón,9,7%; nuclear, 9,5%, e hidroeléctrica, 3%.

Replanteamiento hacia lo eléctrico

La producción de energía eléctrica, por su parte, creció un 0,6%, y la generada a partir de la hidráulica cayó del 13,25% al 6,7%. En sentido contrario, la procedente del carbón creció del 13,6% al 16,3%. En el panorama internacional, el peso de los combustibles no fósiles en el mix de generación eléctrica estuvo incluso por debajo del que tenían hace 20 años, debido a que el descenso de la nuclear no ha sido compensado por las renovables. Por eso, BP subraya que "se hace necesario un replanteamiento de las políticas energéticas que sitúen el foco en el sector eléctrico"

La demanda de petróleo tuvo un alza del 1,8%, superando la producción mundial. Esto conllevó la reducción de las reservas y un impacto en el precio del crudo. De esta forma, el precio experimentó su primer incremento desde 2012 alcanzando una media de 54 dólares por barril. El gas natural continúa su aumento y a un mercado cada vez más integrado.

Por su parte, la generación eléctrica aumentó a nivel mundial un 2,8%, cercano a la media de los 10 últimos años. El 94% de este incremento provino de economías emergentes y el 49% procede de renovables, seguidas por el carbón, con el 44%.