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París y Berlín presentarán su reforma del euro antes de junio

España defiende los eurobonos como “parte de la visión a largo plazo”

Nada es lo que parece en las procelosas aguas de las reformas europeas. Los socios de la UE se comprometieron a aprobar medidas para apuntalar la eurozona en junio, pero Bruselas alerta de que el tiempo se acaba y los Estados miembros no logran limar sus diferencias. Berlín y París siguen lejos. Y sin embargo todo son buenas palabras: el nuevo ministro alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, y su homólogo francés Bruno Le Maire reiteraron ayer en Sofía su compromiso para presentar una propuesta antes de la cumbre europea de junio.

Berlín no quiere ver ni en pintura nada parecido a un fondo de garantía de depósitos común. Ni un presupuesto anticrisis digno de ese nombre. Y está dispuesta a transformar el Mecanismo de rescate europeo (Mede) en una suerte de Fondo Monetario Europeo, pero solo como medida cosmética. Y aun así, Le Maire y Scholz insistieron en una inusual comparecencia conjunta en que ambos países “tienen la misma ambición de fortalecer el euro”. Ahora solo queda “encontrar la manera de llegar hasta ahí”, dijo Le Maire.

“Llegar hasta ahí” va a ser cualquier cosa menos fácil. De momento, los denominadores comunes son escasos: apenas el respaldo fiscal del fondo de resolución (para cerrar bancos sin sacudidas en el sistema financiero), la definición de la famosa “reducción de riesgos” que Berlín quiere a toda costa y una suerte de presupuesto anticrisis que permitiría mantener el nivel de inversión cuando lleguen las vacas flacas. Alemania y Francia están de acuerdo también en aprobar una base común del impuesto de sociedades. Pero de momento no hay mucho más a lo que agarrarse.

España ha presentado una propuesta para tratar de influir en ese debate. El ministro Román Escolano defendió ayer el documento, con un respaldo fiscal para la unión bancaria, un fondo de garantía de depósitos común y una función de estabilización fiscal, pero sin rastro de los eurobonos que aparecían en propuestas anteriores. “Es el momento de avanzar en la unión bancaria, ese es el objetivo de esta contribución. No hay contradicción entre esas medidas para la negociación de junio y la visión a largo plazo del presidente Rajoy: los eurobonos son una parte importante de los mecanismos que se pondrán en marcha después de acordar la unión bancaria”, dijo el ministro. “Se trata de una visión ambiciosa”, recalcó, “que ha recibido apoyos entre los socios y las instituciones”. Aunque también críticas entre los analistas, que en contra de esa lectura subrayan la clamorosa falta de ambición de España.