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Una red para protegerse de los ‘hackers’

El consorcio de empresas españolas Alastria avanza en el uso del sistema ‘blockchain’ para unificar y resguardar los datos digitales

Si un cliente del Banco Santander se encontrara de vacaciones en México y se le perdiera su cartera podría ser asistido en caso de urgencia por el BBVA. Un hipotético ejemplo que sería realidad gracias a la iniciativa de filiación digital soberana que pretende conectar a todas las compañías socias del consorcio Alastria. Este proyecto se elabora en un sistema de blockchain semipúblico que, a través de claves criptográficas, permite asegurar datos y agilizar trámites burocráticos. Así se recuperaría rápidamente el extravío de tarjetas bancarias y documentos de identidad.

Desde su presentación en octubre de 2017 en la sede de Bolsas y Mercados Españoles (BME), Alastria se marcó como objetivo trabajar colectivamente. Representantes de BME, Banco Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell, junto a Telefónica, Repsol, Endesa y del despacho de abogados Roca Junyet, junto a startups y universidades fueron los primeros que presentaron la organización sin ánimo de lucro para analizar el desarrollo de proyectos compartidos y descentralizados, utilizando la tecnología de bloque (blockchain).

Este grupo de socios, que ya suman más de 200 empresas, acordaron adaptar la tecnología Ethereum Quora —una rama de blockchain— que tiene la particularidad de ejecutar el contrato inteligente, un software que permite realizar transacciones programables. Para ello, Alastria se inspiró en la empresa uPort, un sistema que permite a las personas poseer su identidad, controlar el flujo de su información personal y autenticar estos antecedentes, tanto dentro como fuera de la cadena de bloques.

El plan busca crear una herramienta semipública que facilite la reducción de la burocracia

Actualmente, el Gobierno se ha sumado al organismo a través de la Secretaría General del Tesoro. Un paso que le llevará a explorar con esta innovación que, en un principio, llamó mucho la atención a las empresas financieras, quienes fueron las primeras en comenzar a experimentar con aplicaciones blockchain. Hoy, sin embargo, esta tecnología creada en 2008 por un supuesto visionario criptógrafo, conocido como Satoshi Nakamoto —quien mantiene un férreo anonimato de su identidad—, despierta un alto interés en prácticamente todas las industrias.

La idea de Alastria fue incubada por el emprendedor Alex Puig, quien congregó a Carlos Kuchkovsky, de BBVA, y a Montse Guardia, del Banco Sabadell. Con evidente entusiasmo en su voz, Puig asegura que “esta plataforma es nacional y regulada”, aunque “lo más importante de este proyecto es que es innovación compartida. Todos los socios trabajan conjuntamente, desde las grandes empresas hasta la más pequeña startup. Todos aportan conocimiento y experiencia. Las grandes corporaciones ayudan con un excelente equipo de ingenieros”.

Equipos

Una vez lanzada la iniciativa, se dividieron los equipos de trabajos, organizados por comités de innovación, resiliencia, comunicación, legal.., con un total de 12 comisiones. A la vez, se designó un equipo directivo presidido por Julio Faura, director de Blockchain en el Banco Santander y además presidente de Enterprise Ethereum Alliance, entidad que elabora proyectos en blockchain para grandes corporaciones mundiales. Este experimentado ingeniero del MIT, asegura que en Alastria no utilizan criptomonedas. Y que la idea inicial “es crear una amplia red de socios para, en un principio cooperar, y luego competir”.

Con este objetivo se trabaja en la plataforma de Identidad Digital. “Trabajamos en un marco normativo, por lo que tenemos muy en cuenta la regulación española y europea con la próxima GDPR (General Data Protection Regulation, en sus siglas en inglés)”, asevera Faura, quien ha admitido que la futura normativa de la UE, una regulación general de protección de datos que unificará las reglas sobre cómo las empresas deben manejar las informaciones de los ciudadanos europeos y que estará operativa el próximo 25 de mayo; no entorpecerá el trabajo que realiza el consorcio.

En casos de usos prácticos, cada socio de la organización tendrá la libertad de utilizar la tecnología. Sandra Alonso Cagigas, responsable de transformación digital de Endesa, afirma que la iniciativa de “Identidad Digital es brutal, pues será como pasar de un banco a otro. O personas que piden un microcrédito no necesitarán llevar una carpeta llena de papeles de un banco a otro; con un solo registro, un banco o empresa sabrá quién es”. Los clientes de Endesa también pueden beneficiarse: “Para todas esas personas que reciben el bono social, o las mujeres que son víctimas de violencia de género y necesitan certificar quiénes son y qué les ha pasado, podremos gestionar el papeleo de manera mucho más eficiente para que puedan cobrar su bono”.

Más de 200 empresas de todos los tamaños y la Secretaría del Tesoro son parte de la iniciativa

En la sede de BME, en un despacho adyacente al patio de operaciones, antaño lugar donde agentes bursátiles se congregaban con lápiz y papel a evaluar negocios, María Parga, vicepresidenta de Alastria y directora general en Bolsas y Mercados Españoles Innova, asegura que en “España estamos siendo pioneros con esta organización. No hay ninguna entidad parecida en el mundo, donde las empresas privadas trabajan colaborativamente con universidades e incluso el Gobierno”.

Nuria Ávalos, directora de Innovación de Repsol, asegura que participar en Alastria les permite estar al día con las nuevas tecnologías disruptivas. “De momento, es un poco pronto para saber qué proyectos concretos vamos a implementar. Lo que sí sabemos es que los trámites que se pueden realizar sobre blockchain serán mucho más efectivos”. Repsol cuenta con un laboratorio interno que estudia esta innovación, ya que parte de esta tecnología puede ayudar a gestionar su cadena de suministro.

Desde la comunidad blockchain de España, como se denomina al grupo de conocedores que activamente participan en los canales en Telegram, se sigue con atención los pasos de Alastria. El economista José Antonio Bravo Mateu cree que la organización “puede ser una buena toma de contacto para las empresas que comienzan en blockchain. Ello, a pesar de que fuera del circuito corporativo vemos que es una apropiación de una tecnología que se creó con el espíritu de eliminar intermediarios, como lo que ocurrió en un principio con Internet”. Aunque admite que aún se está en una fase muy temprana, con una muy rápida evolución, donde “todo está por hacer”.