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Más de la mitad de las empresas que han dejado Cataluña se instalaron en Madrid

1.350 sociedades sacaron definitivamente su sede social de la comunidad catalana en el primer trimestre de 2018, el 57% de todos los traslados de sede realizados en España

Sede del Grupo Planeta en Barcelona.
Sede del Grupo Planeta en Barcelona. EFE

En el cuarto trimestre de 2017, 3.208 empresas solicitaron el traslado de sede fuera de Cataluña tras el referéndum ilegal del 1-O. Disponían de tres meses para consumar el cambio. Ahora se conocen los datos efectivos de cuántas han movido definitivamente su domicilio social en el primer trimestre de 2018. Según las estadísticas del Colegio de Registradores, 1.350 sociedades abandonaron la comunidad catalana en los tres primeros meses de este año. Otra parte, de la que no hay números porque el Colegio ha empezado ahora a recopilar las cifras en términos trimestrales, lo hizo durante el último trimestre de 2017. ¿Se puede por tanto sumar ambas cantidades para conocer el número exacto de esta fuga empresarial? La respuesta es que no, dado que un dato se corresponde con solicitudes y otro con traslados efectivamente realizados. 

Según los datos facilitados por los registradores a partir del BORME, de todos los traslados de domicilio llevados a cabo entre enero y marzo de 2018, el 57% fueron de empresas catalanas. Cataluña supone aproximadamente el 20% del PIB español. Se trata de una señal inequívoca del impacto que ha tenido la incertidumbre soberanista sobre el mapa empresarial catalán.

De estas 1.350 compañías, 743 se marcharon a Madrid, que se lleva el 55% de todos los traslados fuera de la comunidad catalana. Le siguen Valencia con 144, el 10,6%; Aragón con 112, el 8,2%; Andalucía con 92, el 6,8%; y Baleares con 70, el 5,2%. Los datos no son comparables con el trimestre precedente porque el Colegio de Registradores solo elaboraba antes este análisis con periodicidad anual.

La siguiente comunidad que más mudanzas sufre es Madrid, con 313. Solo que si se compara el saldo de entradas y salidas, Cataluña registra en el trimestre una pérdida neta de 1.254 empresas. Por el contrario, Madrid obtiene una diferencia a su favor de 711 sociedades. "El resto de comunidades muestra saldos más o menos equilibrados, aunque se puede observar que Aragón, Baleares y Valencia, próximas a Cataluña, muestran también saldos positivos: Aragón, 99 sociedades; Baleares, 64; Valencia, 164", señala la nota del Colegio de Registradores. 

Con independencia de la fecha efectiva de traslado, entre las compañías que se han ido por la incertidumbre soberanista figuran grandes corporaciones como Planeta, Gas Natural, CaixaBank, Sabadell, Abertis, Catalana Occidente, Cellnex, Applus, eDreams Odigeo, Bimbo, Codorniú, Aguas de Barcelona, Torraspapel o Idilia Foods. Solo las primeras trece cotizadas que cambiaron su domicilio reúnen una capitalización conjunta de 84.396 millones y una cifra de negocio de 49.327 millones, según cálculos de EL PAÍS extraídos de sus cuentas de resultados.

Este éxodo empresarial no debería tener, en principio, una repercusión inmediata sobre el empleo o la facturación en Cataluña. Sin embargo, por puros motivos de gestión, muchas han movido también la sede fiscal. Según datos de la Agencia Tributaria, un millar dejaron Cataluña entre el 1-O y los primeros días de noviembre. Salvo por algunos impuestos municipales y autonómicos como actividades económicas o transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, semejante movimiento a otra región no tiene grandes consecuencias en la recaudación al ser Sociedades un tributo nacional.

No obstante, la mudanza de sede fiscal necesariamente conlleva la reubicación de unidades directivas que lo justifiquen. Y según los expertos, eso siempre termina arrastrando consigo parte de las operaciones y, en muchas ocasiones, suele detener las inversiones en el territorio que se abandona, tal y como sucedió en Quebec tras los referéndums. En definitiva, el traslado de domicilio fiscal prueba que las decisiones de irse revisten un cierto carácter irreversible. Por ejemplo, el consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, ya declaró que el cambio de sede a Valencia era definitivo.