Panamá abre las esclusas al comercio con China

El acuerdo mercantil abre un abanico de cooperación sin precedentes para los istmeños

Un barco chino entra en el canal de Panamá.
Un barco chino entra en el canal de Panamá. Rodrigo Arangua

Con apenas 75.420 kilómetros cuadrados de superficie (uno de los países más pequeños del mundo), 4,1 millones de habitantes y con un PIB 20 veces menor que el español, Panamá tiene una posición ventajosa: un canal con acceso al Pacífico y al Atlántico por donde pasa cerca del 6% del comercio marítimo del planeta. No por nada China ha elegido a esta tierra, largamente influenciada por EE UU, para cerrar un nuevo acuerdo de libre comercio, el cuarto con una economía de la zona (Chile, Perú y Costa Rica ya tienen el suyo), que se empezará a discutir este año y promete ser uno de los motores que dará fuerza a la maquinaria del gigante asiático para seguir su expansión por la región.

El movimiento no es fortuito. La intención de estrechar lazos comerciales entre ambas naciones surge después de que Panamá rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán (junio de 2017) y reconociera así que la única China es la que se gobierna desde Pekín. La potencia asiática es el segundo usuario del Canal panameño, después de Estados Unidos, y es el principal proveedor de mercancías de la zona libre de Colón. "Los negocios fluyen desde hace décadas y era lógico que los dos países retomaran el contacto oficial", afirma Robert Evan Ellis, profesor especialista en América Latina del Instituto de Estudios Estratégicos del Army War College (EE UU).

El idilio diplomático ya ha dejado sus primeros frutos. En noviembre del año pasado las dos naciones firmaron en Pekín 19 acuerdos de cooperación (agricultura, inversión, transporte eléctrico, turismo, transporte marítimo, asuntos ferroviarios, recursos humanos, entre otros). Uno de estos documentos incluía el inicio de un estudio de factibilidad para concretar un tratado de libre comercio, que según las estimaciones del Gobierno panameño podría iniciarse a discutir en el segundo semestre de este año.

"El paso que ha dado China es de la mayor relevancia en el continente", comenta Enrique Dussel, coordinador del centro China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El experto explica que el país centroamericano, además de ser un centro financiero con relevancia en la región, es una bisagra logística que sirve de trampolín para enviar mercancías hacia el norte y el sur de América. Toneladas de productos chinos entran a Panamá por el puerto de Colón y tras ser levemente transformados van rumbo a Latinoamérica e incluso Estados Unidos, país que tiene un tratado de libre comercio con Panamá, destaca Evan Ellis.

En 2016, los principales artículos de importación de la zona Libre de Colón —una zona franca que después de Hong Kong es el segundo puerto mundial para el reenvío de mercancías en el planeta— fueron productos farmacéuticos y químicos, maquinarias y artefactos eléctricos, calzado y textiles. Estas mercancías se importan principalmente de China, Singapur y Estados Unidos y luego son reexportadas hacia distintos mercados latinoamericanos, según la información oficial panameña.

Con un acuerdo comercial la nación asiática busca desembarcar en América Latina de manera más fácil y económica, agrega Evan Ellis. Existe, sin embargo, el riesgo de aumentar la desindustrialización de la región, ante una mayor llegada de artículos con alto valor agregado de Asia, subraya el experto. Por ejemplo, el gigante asiático ha mantenido una cuota industrial de aproximadamente 30% respecto a su PIB a lo largo de la última década, mientras que los bienes manufacturados como porcentaje del PIB en Argentina cayeron a la mitad y en Brasil se redujeron un tercio en el mismo periodo, según un análisis del think tank Atlantic Council.

Materias primas

Panamá no ha sido la excepción. En los últimos años la cesta de exportaciones que el país centroamericano envía a China está concentrada principalmente en productos agrícolas y mineros: residuos de la industria alimenticia, forrajes, cobre, madera, carbón de leña, aluminio, cueros, café, té, yerba mate, entre otros artículos. En cambio, el pequeño país importa del gigante asiático prendas de vestir, material eléctrico y electrónico, calzado, reactores nucleares, calderas, maquinaria, entre otros productos manufacturados.

Entre 2006 y 2016, sin necesidad de acuerdo y relaciones diplomáticas establecidas, las importaciones procedentes de China a Panamá se multiplicaron por seis, al pasar de más de 167 millones de dólares a 1.070 millones de dólares, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística de Panamá. Por su parte, las exportaciones del país centroamericano a la nación oriental apenas crecieron 2,6 veces, hasta alcanzar los 35,5 millones de dólares en 2016. La balanza comercial es negativa para la nación latinoamericana, pero se espera que con el tratado se tenga un mayor acceso al mercado chino, indica el Centro de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá a través de un correo electrónico.

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