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BBVA prevé que la mejora de la economía se traslade este año a los salarios

La entidad mantiene el crecimiento del PIB en 2018 en el 2,5%

Una camarera, en Barcelona. La hostelería paga los sueldos más bajos.
Una camarera, en Barcelona. La hostelería paga los sueldos más bajos.

Los salarios están repuntando bastante poco durante la actual recuperación, en gran medida porque el elevado número de parados todavía presiona a la baja sobre las retribuciones. Sin embargo, el servicio de estudios de BBVA prevé que "la mejora de la economía comience a trasladarse a un crecimiento de los salarios" durante este año y el que viene.

Entre 2018 y 2019 se incorporarán unos 860.000 trabajadores al mercado laboral, dejando la tasa de paro en el 13,4% a finales de 2019. Aunque a un ritmo de creación de empleo ligeramente inferior al actual, todavía constituyen unas tasas de incremento muy elevadas. Se trata de puestos nuevos cubiertos con trabajadores que tienen, en general, menos productividad y, por tanto, menores salarios. Aun así, BBVA prevé un incremento salarial medio del 1,6% en 2018 y del 2,4% en 2019, frente a los aumentos medios del entorno del 0,5% durante los anteriores años de la recuperación.

El problema es que el mercado laboral español podría estar acercándose a su tasa de paro estructural, según la media histórica de la economía española que maneja BBVA Research. ¿Y qué implica esto? Una vez se llega a la tasa estructural de paro, se tiende a crear empleo con un perfil medio de trabajadores poco cualificados y que, en consecuencia, lastran la productividad. Lo que a su vez significa que se pierde competitividad y, por tanto, se generan desequilibrios con el exterior. Que este hipotético proceso se confirme o no es algo que se tendrá que vigilar mucho en los próximos dos años. En definitiva, habrá que comprobar si la reforma laboral de verdad ha conseguido bajar esa tasa de paro estructural.

Otra implicación de acercarse a esa tasa de paro estructural consiste en que se empiezan a detectar restricciones para encontrar trabajadores formados en determinados sectores y áreas geográficas, según explica BBVA. Y ello se traduce en unos mayores incrementos salariales. Lo que a su vez "podría aumentar la desigualdad entre los que tienen trabajo y los que no", concluyen los analistas de la entidad. Se daría incluso la paradoja de no encontrar trabajadores idóneos pese al alto desempleo. Y a este fenómeno se añadiría la saturación que, según el banco, está empezando a experimentar el sector turístico. En conclusión, "a finales de 2019 el empleo no habrá recuperado sus niveles precrisis", remacha el informe del servicio de estudios.

El aumento previsto del 4% en el salario mínimo en 2018 no debería frenar mucho la creación de empleo, ya que no afecta a tantos puestos de trabajo, explican. Sí que podría reducir las posibilidades de encontrar una ocupación en colectivos muy determinados en empresas sin cobertura de negociación colectiva. Sobre todo perjudicaría a extranjeros, mujeres y jóvenes poco formados.

Moderación del crecimiento

Por otra parte, BBVA Research mantiene sus previsiones de crecimiento del PIB para 2017 y 2018: un 3,1% y un 2,5%, respectivamente. Y para 2019 augura un avance del 2,3%. Esta leve ralentización de los próximos dos años obedece a que se moderará ligeramente la creación de empleo, y eso se trasladará al consumo y la inversión. Con los pocos datos disponibles de 2018, ya se percibe una moderación del crecimiento hasta el 0,6% trimestral.

Pese a la incertidumbre política originada en Cataluña, en el último trimestre de 2017 la economía española podría haber alcanzado un avance del 0,8%, sostienen. Las tensiones políticas han tenido un impacto negativo, aunque limitado, subraya la entidad. Según han observado, ha afectado a todos los indicadores de la economía catalana: paro, afiliación, matriculaciones de vehículos, comercio minorista y, sobre todo, los relacionados con el turismo. De acuerdo con los cálculos del servicio de estudios, Cataluña podría reducir entre 0,1 y 0,3 puntos el crecimiento de España tanto en 2018 como en 2019.

El encarecimiento del petróleo y la revalorización del euro también lastrarán algo la actividad, pero esos efectos se verán compensados por un mayor empuje del crecimiento en Europa, impulsado por unas condiciones financieras muy favorables gracias a las políticas del BCE.

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