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Fue a comprar una impresora y fundó un imperio

El comparador de precios brasileño Buscapé se transforma en un mercado virtual para recuperar terreno perdido

Parte del equipo de Buscapé, con el consejero delegado, Sandoval Martins, en el centro. 
Parte del equipo de Buscapé, con el consejero delegado, Sandoval Martins, en el centro. 

Hace casi 20 años, en los tiempos en que Internet en Brasil era lento, caro y había que conectarse a través de un módem telefónico, el estudiante Rodrigo Borges decidió comprar una impresora en la Red. Pero su intento fue en vano. No pudo localizar en las webs de las tiendas disponibles las especificaciones del producto ni los precios, por lo que era simplemente imposible buscar la mejor oferta. Lo habló con tres compañeros de la carrera de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de São Paulo y se dieron cuenta de que no había un servicio de búsqueda y comparación de precios en Internet en Brasil. El hallazgo llevó a los estudiantes a crear una página que solventase el problema.

Tras un año de estudios para desarrollar la plataforma, una inversión de 4.800 reales (cerca de 1.263 euros al cambio actual) y algunas tentativas frustradas — las tiendas físicas aún se resistían a facilitar los precios de sus productos—, nació en 1999 Buscapé, un site de comparación de precios online.

Al ofrecer un servicio inédito en Brasil, la plataforma no tardó mucho en alcanzar una cifra importante de usuarios y clientes. El momento también era perfecto. En 2000, con el boom de Internet y el avance del comercio electrónico, Buscapé consiguió inversiones importantes —de más de seis millones de dólares (5,1 millones de euros)— para expandirse. Un año más tarde, los socios obtuvieron sus primeros ingresos con el emprendimiento, convirtiéndose en una de las primeras start-ups de éxito del país sudamericano.

Historia

1999 Cuatro estudiantes de la Universidad de São Paulo (tres de Ingeniería y uno de Administración de Empresas) crean y comercializan un software de comparación de precios online. Lo llaman Buscapé, por un tipo de petardo.

2000 Merrill Lynch (hoy BAML) y Unibanco (hoy Itaú Unibanco) aportan otros tres millones de dólares tras el estallido de la burbuja de las puntocom. Dos años más tarde, la empresa alcanza el equilibrio presupuestario.

2005 Con el aporte presupuestario del fondo estadounidense Great Hill, la empresa crea una página de anuncios por palabras y un comparador de productos financieros.

2009 El grupo sudafricano Naspers se hace con el 91% de Buscapé por 342 millones de dólares.

2016 Sandoval Martins se convierte en consejero delegado con el objetivo de reestructurar la firma.

En la actualidad, recibe 60 millones de visitas al mes, compara más de 25 millones de productos vendidos por 8.500 tiendas, según datos de la propia empresa, líder en Brasil y vendida en 2009 a la gigante de medios sudafricana Naspers en 2009. Buscapé no divulga sus balances, pero dice que, en 2016, la facturación de la matriz Buscapé Company, dueña de 15 empresas vinculadas al comercio electrónico, fue de 300 millones de reales (79 millones de euros). En el segundo semestre de este año se reinventó con un nuevo modelo de negocios. Después de casi dos décadas como comparador de precios, ha pasado a ser un marketplace, un centro comercial virtual que vende productos de distintas tiendas online.

Modelo híbrido

“En mi opinión, no hemos cambiado la esencia de Buscapé; simplemente le he puesto otro botón al consumidor: ‘Compre conmigo ahora’. Si ha consumido contenido, ha comparado el precio, ha entendido que aquel producto es el adecuado y ya no le hace falta salir de Buscapé, lo compra allí mismo”, explica Sandoval Martins, actual primer ejecutivo del grupo. La intención, según él, es que el modelo híbrido sea equilibrado en términos de ingresos. “No creo que el marketplace se convierta en la principal fuente de la facturación. También seguiremos apostando fuerte en el comparador de precios. Lo bueno es que los dos tengan niveles semejantes”, cuenta Martins en la sede de la empresa, una oficina de 3.000 metros cuadrados, en Santana de Parnaíba, en el área metropolitana de São Paulo.

El día que de la entrevista Martins y el grueso del equipo habían pasado la noche en vela y se podía sentir una gran euforia. No era un viernes cualquiera, era Black Friday, el día que el sitio recibe más visitas. Este año, la firma batió su récord de usuarios: llegó a registrar 32 veces más accesos en comparación con el promedio del horario de un día normal y corriente. Pero la empresa no pasa por su fase más rentable. Cuando Naspers la compró en 2009 por cerca de 342 millones de dólares, Buscapé invirtió en un plan de crecimiento agresivo. En cuatro años se hizo con 18 empresas, la plantilla alcanzó los 1.200 empleados y la compañía llegó a tener 14 vicepresidentes.

El cambio desvió a la empresa de la ruta del crecimiento y, en la fase de expansión, Buscapé empezó a arrojar pérdidas. Los fundadores también fueron abandonando, uno por uno, sus puestos en la compañía entre 2009 y 2015. “Fue un momento en el que hubo mucha entrada de capital y adquisiciones. Ahí se perdió un poco el foco. Es muy difícil comprar muchas empresas e integrarlas, es un reto mayúsculo”, explica Martins.

El sitio no tardó mucho en cerrar algunas operaciones y empezar a recortar costes, lo que incluyó cientos de despidos. En marzo de 2016, fue ascendido Martins, que estaba en la empresa desde 2013. Hoy, más compacta, la compañía cuenta con 350 empleados y se encuentra inmersa en un cambio estratégico, por lo que no se espera que crezca este año. “Hemos dejado de invertir para crecer, estamos concentrados en el crecimiento sostenible”.

En 2018, con la nueva estructura ya establecida, el objetivo financiero de Buscapé es crecer el doble que el conjunto del comercio electrónico en Brasil —un mercado que avanzó un 12% este año—. Según Martins, la empresa también pretende expandirse internacionalmente. En su momento, la compañía llegó a abrir oficinas en México, Argentina, Chile y Colombia, pero las operaciones en esos países están congeladas, según el primer ejecutivo. “La idea es expandirse en el extranjero en 2019. Primero necesitamos establecernos en Brasil para después ampliar el negocio. Queremos aplicar la misma estructura. Pero sin estabilizar el modelo en el mercado local se hace difícil salir fuera”, dice.