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El G20 pide usar la recuperación para recudir el desequilibrio fiscal

Alemania cede el testigo a Argentina con el objetivo de apuntalar el crecimiento económico

Christine Lagarde con el viceministro chino de Finanzas, Zhu Guagyao
Christine Lagarde con el viceministro chino de Finanzas, Zhu Guagyao AFP

Los signos que llegan de la economía son positivos, pero no hay margen para dormirse en los laureles. Es el mensaje de optimismo cauto que lanzan los ministros de Finanzas y gobernadores del G20. Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, el banco central de Alemania, señaló en este sentido que se debe aprovechar la recuperación como oportunidad para reducir los desequilibrios fiscales y avanzar hacia la sostenibilidad de las finanzas públicas.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, explicó que la reunión transcurrió sin sobresaltos. Nada que ver con las dificultades con las que tuvo que lidiar a comienzos de año, cuando arrancó su presidenta en pleno asalto de la nueva administración en Estados Unidos. “Ahora todo es mucho más relajado”, indicó. Si dijo que el principal riesgo al que se enfrenta la economía global es “la complacencia”.

“Las cosas no están tan mal como se predijo”, valoró. Y aunque aseguró que no se abordaron cuestiones controvertidas como el comercio, si admitió que sigue habiendo “la tentación de centrarnos en los intereses de nuestros propios países”. Por eso aprovechó para defender la cooperación multilateral como la única vía para lograr la estabilidad global. “Hay que ser pacientes, son los pequeños pasos los que importan”, reiteró.

La prioridad pasa, dijo, por apuntalar la recuperación. El Fondo Monetario Internacional ya certificó que el crecimiento económico es más equilibrado, pero señaló al mismo tiempo que el ritmo de la expansión es modesto y no llega al 2% en más de la mitad de los países que integran el grupo. Los altos niveles de la deuda soberana, la baja productividad y las políticas proteccionistas amenazan con descarrilar lo avanzado tras la crisis financiera.

El otro gran reto es la baja inflación en las economías avanzadas y se reclama en paralelo que se reduzca el déficit fiscal en países como España, EE UU o Brasil, que está “incómodamente alto”. También señala que la persistencia de los bajos precios del petróleo y las materias primas lastrará el rendimiento de países como Argentina, Brasil o México. "Hay que aprovechar la ventana de oportunidad que tenemos", insistió Schäuble.

Pendientes de China

China, por su parte, logra mantener unas sólidas tasas de crecimiento pero el mensaje en su caso va dirigido a reducir las vulnerabilidades financieras en el sector privado, aludiendo a la rápida expansión del crédito. Con todos estos elementos de riesgo sobre la mesa el estudio elaborado de cara a la cita del G20 advierte que “un crecimiento sostenido no está garantizado” a medio plazo.

Los ministros del G7 celebraron también una reunión en Washington en la que los países más industrializados del planeta acordaron “reforzar la cooperación” para elevar la presión sobre Corea del Norte. El objetivo es evitar que el régimen de Pyongyang esquive las sanciones impuestas por las Naciones Unidas para cortar las líneas de financiación de su programa nuclear y balístico.

Argentina, por su parte, toma ahora el relevo en la presidencia del G20. “Ha sido un año complejo pero muy gratificante”, admitió Wolfgang Schäuble al ceder el testigo al Nicolás Dujovne, ministro argentino del Tesoro, y a Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central de Argentina. El objetivo es utilizar el impulso para apuntalar el crecimiento y acelerar las reformas estructurales.