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El FMI advierte de la baja cualificación del empleo creado en España

El Fondo no observa que se haya producido un cambio de modelo en el mercado de trabajo

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce que el mercado laboral español ha experimentado una fuerte recuperación, impulsado por la moderación salarial, la recobrada competitividad externa y las reformas laborales. Sin embargo, en su informe anual sobre la economía española publicado el viernes, el organismo pone un importantísimo pero a esa mejora: "Ha sido conducida predominantemente por una expansión del empleo de baja productividad". En definitiva, el FMI no observa un cambio de modelo en el mercado de trabajo.

Un camarero atiende una mesa en un restaurante de Ronda (Málaga).
Un camarero atiende una mesa en un restaurante de Ronda (Málaga).

“Buena parte del crecimiento creado ha sido en sectores de baja cualificación y baja productividad, donde los incentivos para invertir en los trabajadores resultan bajos”, insiste la institución radicada en Washington en el llamado Artículo IV, un estudio anual que el Fondo hace de todos los países a partir de las visitas de sus equipos.

En un apartado en el que analiza el mercado de trabajo, el FMI explica que la creación de empleo obedece, en buena medida, a un movimiento desde un sector de baja productividad hacia otros. Es decir, casi la mitad del empleo destruido en la crisis pertenecía a la construcción, cuyos trabajadores presentan bajos niveles de formación. Y en estos momentos, según apunta el Fondo, la mayoría de los puestos de trabajo se encuentran en el comercio, la hostelería y otros sectores relacionados con el turismo, servicios de bajo valor añadido, actividades administrativas y sector público, todos ellos con una productividad más baja.

El FMI admite que existen crecimientos del empleo significativos en sectores más productivos como las comunicaciones o algunos tipos de industria. Pero en términos de cantidades representan bastante poco y se concentran más en un territorio: Madrid.

De acuerdo con las cifras que maneja el organismo, el 6% del empleo creado durante la recuperación se corresponde con la rama estrictamente del turismo, esto es, transporte aéreo, alojamiento y servicios de agencias de viajes y touroperadores. Pero esta cifra se eleva a uno de cada cuatro trabajos creados si se toman todas las actividades relacionadas con el turismo incluyendo hostelería. Otro cuarto de la ocupación generada se corresponde con actividades administrativas y profesionales. Y un 14% se ha contratado en el sector público. Solo que todos estos sectores tienen una productividad por debajo de la media de la economía, señala el Fondo.

En cambio, los sectores productivos son más pequeños. Comunicaciones y actividades inmobiliarias arrojan más productividad y crecen con fuerza. Pero solo suponen el 3,5% de todo el empleo. También sube la ocupación en consultoría, servicios profesionales cualificados y actividades científicas y técnicas. Sin embargo, explica el Fondo, todas estas ramas juntas solo abarcan el 2% del total del trabajo.

El FMI se suma así a un estudio con unas conclusiones muy parecidas que divulgó el Banco de España la semana pasada. En él se constataba que el patrón de crecimiento del empleo era “de nuevo, muy similar” al del anterior ciclo expansivo. La institución encabezada por Luis Linde detectaba que había un trasvase de mano de obra poco cualificada desde la construcción a la hostelería. Y añadía: “Ante la posibilidad de que la hostelería y la construcción se aproximen a sus límites de creación de puestos de trabajo en el futuro próximo, parece necesario buscar fórmulas para expandir las oportunidades laborales de los desempleados con menor formación”.

Por otra parte, el FMI considera que España sufre un problema porque muchos de los puestos creados no casan con el tipo de habilidades y conocimientos que tienen los trabajadores. “Aunque la fuerza laboral española está mejorando su formación, el grueso del nuevo empleo se sitúa en áreas con menores exigencias de habilidades, basadas en tareas rutinarias y de servicios. Muchos de estos trabajos han sido ocupados por personas con mayor formación, mientas que los menos cualificados tenían dificultades para acceder al empleo”, afirma.

O lo que es lo mismo, hay mucha gente sobrecualificada para su desempeño. En parte, porque España ofrece menos trabajos de alta cualificación que la media de otros países europeos. Pero también porque hay mucha menos población que haya recibido formación profesional para tareas de una cualificación intermedia. Como describe el Fondo, en España se cuenta con más universitarios y con más personas de baja formación que en la media europea. Pero dispone de una proporción mucho menor de graduados de FP. Y eso produce unas dinámicas perversas: mientras que los sobrecualificados sufren falta de motivación, los poco formados padecen dificultades para ingresar en el mercado laboral.

La receta clásica para combatir la temporalidad

El FMI insiste en que la mitad del empleo creado con la recuperación ha sido temporal. Y este uso de la temporalidad ha sido generalizado. El Fondo destaca que abunda más en la construcción, algunos servicios y el sector público, en especial el sistema sanitario. En cambio, se tiende a contratar más fijos en las actividades profesionales y técnicas, las comunicaciones y, paradójicamente, el turismo pese a su carácter estacional. De ahí que el Fondo indique que influyan mucho las perspectivas de crecimiento del sector. Para atajar la temporalidad, recomienda la implantación del contrato único o de la mochila austriaca.