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ANÁLISIS

TLCAN: beneficioso para los tres países

El mantenimiento del libre comercio en Norteamérica es la opción más racional posible

Hace unos días concluyó la tercera ronda —de siete inicialmente pactadas— del proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), un acuerdo positivo para México, Estados Unidos y Canadá que ha significado, desde que se suscribió en 1994, que el comercio entre ellos se haya multiplicado prácticamente por cuatro.

El TLCAN ha sido un instrumento fundamental para que México sea uno de los principales exportadores mundiales de productos manufacturados, y explica que la inversión extranjera directa en el país se haya duplicado en los últimos 20 años. De igual forma, y contrario a la retórica del presidente Trump, el TLCAN ha sido también beneficioso para la economía estadounidense.

Gracias al acuerdo, empresas de ese país han podido desarrollar cadenas de valor que les permiten ser más competitivas globalmente. Además, Canadá y México son los dos primeros destinos para las exportaciones de Estados Unidos, país que exporta más bienes a México que a Alemania, Reino Unido y Japón juntos.

El comercio internacional no es un juego de suma cero: es posible que todos ganen. Por ello, si el interés propio de los tres países prevalece, el TLCAN no será disuelto, y se llegará a una renegociación exitosa que lo modernice con capítulos de comercio electrónico —inexistente cuando se negoció—, la mejora de los mecanismos de resolución de conflictos, la incorporación del sector energético mexicano tras su apertura (con las reformas de 2013) y la adaptación de los apartados laborales y de medio ambiente. Lo fundamental es que prevalezca el espíritu de libre comercio, sin aranceles ni cuotas.

La información tras el final de la tercera ronda indica que las negociaciones avanzan adecuadamente y que se han logrado acuerdos importantes. Sin embargo, todavía quedan temas controvertidos por resolver. Quizá el más importante es la pretensión de Estados Unidos de que el nuevo TLCAN elimine el déficit comercial que tiene con México. Esto es un error. El déficit no se explica por el tratado, sino por desequilibrios macroeconómicos: Estados Unidos es un país que ahorra menos de lo que invierte.

Otro tema complicado será el deseo de Estados Unidos de revisar el acuerdo cada cinco años, lo que significaría un aumento de la incertidumbre e impediría a los inversores tener horizontes de planificación a medio y largo plazo. Todo ello incidiría negativamente en la efectividad del tratado comercial.

El TLCAN ha sido un acuerdo que ha impactado positivamente en los tres países que lo suscribieron, y por ello el escenario más probable es que se renegocie con la perspectiva de preservar la relación comercial en la región de Norte­américa. Es lo que dicta la racionalidad económica, a pesar de los obstáculos por superar.

Carlos Serrano es analista de BBVA Research.