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Iberdrola apuesta en México por el gas natural y las renovables

Iberdrola pasará de los 6.100 megavatios (MW) que controla ahora a 10.200 megavatios en 2020

Monterrey (México)

La compañía Iberdrola quiere consolidarse en México con una apuesta fuerte que se basa en crecer en plantas de ciclos combinados (con el uso de gas natural) y en energías renovables. Para ello, el grupo está construyendo en el país 10 nuevas instalaciones que se añadirán a las 15 con las que cuenta en la actualidad. De estas últimas, siete son ciclos combinados, tres de cogeneración y cinco parques eólicos. Y de las 10 en construcción, cuatro son ciclos combinados, dos plantas cogeneradoras, dos plantas eólicas y otras dos fotovoltaicas.

Dos trabajadores ajustan una placa en la planta fotovoltaica de Iberdrola en San Luis de Potosí (México).
Dos trabajadores ajustan una placa en la planta fotovoltaica de Iberdrola en San Luis de Potosí (México).

Iberdrola pasará de los 6.100 megavarios (MW) actuales a 10.200 megavatios en 2020. Del total, el 75% corresponderán a ciclos combinados y cogeneración y el resto a renovables. Con esta cifra, y si no cambian los planes, Iberdrola pasará a producir más en México que en España, con una cuota de mercado del 15% del total mexicano, lo que le hace ser el segundo grupo del país (el primero privado) tras la Comisión Federal de Electricidad (CFE), precisamente su principal cliente.

La inversión total en las nuevas plantas asciende a unos 3.200 millones de euros hasta el 2020. Esta cifra forma parte del monto total de 25.000 millones de euros que la compañía contempla para el periodo 2016-2020 en todo el mundo después de haber revisado sus Perspectivas Estratégicas en febrero de 2017. Los tres pilares de esas inversiones son la generación regulada, las energías renovables y la digitalización de redes. El objetivo es acabar 2020 con unos beneficios de 3.500 millones, un 30% más que en 2016.

Presencia desde 2012

La apuesta del grupo que preside Ignacio Sánchez Galán por México, país en el que comenzó su actividad productora en 2002, tiene un fundamental punto de apoyo en la reforma energética que puso en marcha el Gobierno mexicano y que abrió la mano a la competencia, pudiendo vender directamente a clientes y manteniendo, junto con las renovables, la generación gasista. Las previsiones apuntan a un crecimiento de la demanda eléctrica del 3% anual hasta 2025, pasando de 75.000 a 120.000 MW. La empresa emplea a más de 800 personas en México.

La empresa despeja dudas sobre su interés por la energía fotovoltaica, que hasta hace poco no había entrado en sus planes. Así se demuestra en que se vuelca en la ejecución de las primeras plantas masivas que hace a gran escala, como la central de Santiago (en Villa de Arraiga, estado de San Luis Potosí, con 230 MW de potencia). Asimismo, destaca la importancia que concede la empresa a los ciclos combinados en un momento en que otros países avanzados los están paralizando (caso de España) para apostar por las energías renovables.