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EE UU atiza la batalla comercial con Canadá imponiendo un arancel del 220% a Bombardier

El gobierno de Ottawa amenazó la semana pasada con romper por completo las relaciones de negocios con Boeing si sigue con las quejas

Operarios de Bombardier en la fábrica en Irlanda del Norte
Operarios de Bombardier en la fábrica en Irlanda del Norte CLODAGH KILCOYNE

El Departamento de Comercio de Estados Unidos da la razón a Boeing, en la disputa que libra con el fabricante canadiense Bombardier por las subvenciones que recibe el nuevo avión CSeries. Washington decide ahora imponer un arancel especial del 220% para compensar esa ventaja. Y lo hace además cuando se celebra en Ottawa la tercera ronda de negociaciones para la revisión del acuerdo de librecambio.

La medida arancelaria es de carácter preliminar. La queja de Boeing se cursó en abril. Bombardier trata de competir en el segmento de los vuelos de corto recorrido con un modelo con capacidad para entre 110 y 130 pasajeros. La multinacional de Chicago considera, sin embargo, que las ayudas que sostienen el programa CSeries permiten a su rival vender los aviones a un precio muy por debajo del de mercado.

El bimotor de pasillo único busca pegar bocado con un mercado que cubre los modelos más pequeños de la familia B737. El CSeries tiene entre sus primeros clientes más potentes a la aerolínea Delta, que precisamente en abril cerró pedido de 75 aviones. La táctica que emplea Bombardier, según la denuncia de Boeing, es muy similar a la que recurre su rival europea Airbus para hacerse con pedidos.

“EE UU valora la relación con Canadá”, afirma el secretario de Comercio, Wilbur Ross, “pero incluso nuestros aliados más cercanos deben jugar siguiendo las reglas”. “Los subsidios que dan los gobiernos extranjeros a sus productos es algo que la Administración de Donald Trump se toma muy en serio”, reitera. Las primeras entregas del CSeries para la flota de Delta están previstas para el año próximo.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, advirtió la semana pasada que si Boeing seguía adelante con sus quejas, se vería obligado a cancelar el contrato para la compra de 18 cazabombarderos F-18 F/A Super Hornet, valorado en 5.200 millones de dólares. La británica Theresa May también estudia medidas porque Bombardier fabrica las alas del CSeries en una fábrica en Irlanda del Norte.

El pedido de Delta, de esto, tiene un valor muy próximo a los del Super Hornet. El CSeries cuesta unos 80 millones de dólares la unidad, pero las aerolíneas están recibiendo descuentos del 50%. Para que el arancel que se proponen a Bombardier entre en vigor, debe haber un dictamen favorable también de la Comisión Internacional de Comercio de EE UU. Su dictamen podría tardar en llegar aún unos meses.

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