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El tráfico de las autopistas en quiebra se dispara en pleno rescate

El número de vehículos crece al doble de ritmo que en el resto de vías de pago en el primer cuatrimestre

Varios coches circulan por la R-3 a su paso por Vicálvaro (Madrid).
Varios coches circulan por la R-3 a su paso por Vicálvaro (Madrid).

Las nueve autopistas de peaje en quiebra elevaron su tráfico una media del 10,5% en el primer cuatrimestre del año en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior, muy por encima del 6,6% que creció de media el tráfico en el conjunto de vías de peaje estatales, según los datos oficiales del Ministerio de Fomento. La previsión de tráfico en estas vías es el baremo fundamental que usará el Gobierno para valorar estas autopistas cuando vuelva a sacar a concurso las concesiones una vez que vuelvan a titularidad estatal.

El crecimiento es muy variado según las vías, aunque destaca la recuperación del tráfico en las radiales de Madrid, con la excepción de Madrid-Arganda, cuyo uso apenas aumentó un 2%. Así, la que más crece es la Madrid-Guadalajara (R-2), con un aumento del 21,3% en los cuatro primeros meses según la intensidad media diaria; seguida de Madrid-Navalcarnero (R-5), cuyo tráfico creció un 19,4%; Madrid-Ocaña (R-4), que aumentó un 19%; y Madrid-Toledo (AP-41), que creció un 18,7%.

Las otras autopistas en vías de liquidación también obtuvieron buenas cifras de conductores en este primer cuatrimestre, que ya recoge el efecto estacional de la Semana Santa. Así, la autopista Ocaña-La Roda, aumenta un 19,5%; Circunvalación de Alicante (+13,8%); el eje-aeropuerto de Barajas (+5,6%) y Cartagena-Vera (+9,3%).

El tráfico en las vías de peaje se recuperó tanto por el incremento del volumen de tráfico de los vehículos pesados, como de los ligeros, que tuvieron aumentos de dos dígitos en la Semana y en los puentes.

El último Consejo de Ministros antes de las vacaciones de verano aprobó un convenio que da cobertura legal para que la Sociedad Estatal de Infraestructuras Terrestres (Seittsa), de titularidad pública, asuma la gestión de esas autopistas y prepare su relicitación para que vuelvan a manos privadas a finales de 2018, por un periodo de 25 años.

El calendario previsto por Fomento es que las vías se liquiden judicialmente en el primer cuatrimestre de 2018, se prepare el concurso en el segundo cuatrimestre y se adjudiquen a finales de ese mismo año. En principio, la hipótesis que se baraja es que se liciten todas en un mismo bloque (o dos a lo sumo) y al mismo tiempo.

Seittsa debe ahora realizar los estudios de tráfico y de demanda, así como de viabilidad, que se someten a información pública; después elaborará los pliegos y la auditoría de situación de cada una de las autopistas para preparar a partir de ahí las condiciones de la relicitación, de forma que a finales de 2018 se puedan volver a poner en el mercado.

La gran incógnita es saber cuánto pujarán los interesados en hacerse con las vías en quiebra, que generan unos ingresos anuales de en torno a 100 millones, tras los continuos repuntes del tráfico, que revalorizan esas infraestructuras. El Gobierno guarda celosamente su estimación y esperará a tener los estudios de viabilidad y demanda para poner esa cifra en el concurso.

Coste del rescate

El coste de ese proceso de reversión al Estado de las vías de peaje se ha calculado en 3.500 millones, a los que habría que añadir los 550 millones de créditos participativos que recibieron del Estado las empresas concesionarias, pero el Ministerio de Fomento calcula que ese coste será “sustancialmente menor”.

Las cifras coinciden con las aportadas por Abertis, la mayor concesionaria de autopistas de peaje en España, que vio crecer su tráfico en el primer semestre un 5,9%, lo que achaca a un sólido entorno económico, y un aumento del 4,9%. Unos aumentos muy por encima del crecimiento del 1,9% en Francia y del 3,9% en Italia.