Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El interés de ACS aviva la batalla para evitar el control italiano de Abertis

La constructora reconoce ante la CNMV que valora competir con Atlantia por la concesionaria española

La constructora ACS reconoció ayer ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que “está estudiando” una posible contraopa sobre Abertis. El grupo presidido por Florentino Pérez también anunció que “hasta la fecha” no ha tomado ninguna decisión. El conocimiento de este interés de ACS surge después de que el Gobierno se opusiera de forma rotunda a que la empresa estatal AENA lanzase una oferta competidora a la que ya está en marcha por parte de la firma italiana Atlantia. Las acciones de ACS bajaron ayer en Bolsa un 6,35% mientras que las de Abertis subieron el 0,91%.

Florentino Pérez, presidente de ACS.
Florentino Pérez, presidente de ACS.

Nuevo capítulo en la batalla por Abertis. Tras haber fracasado el intento de AENA, ayer se supo que el grupo constructor ACS se había metido en la pelea. De momento, según han confirmado fuentes del mismo a este periódico, no pasa de un mero análisis después de haber recibido una propuesta por parte de un banco de inversión y que aún “está verde”. La empresa, no obstante, tuvo que enviar un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tras publicar el diario Expansión que preparaba una contraopa.

El escueto comunicado de ACS se limita a confirmar que lo tiene en estudio, “con asistencia de asesores externos y sin que se haya sometido la cuestión a la deliberación del consejo de administración”. Este recibirá información en la reunión que celebrará el próximo viernes, 28 de julio, en el que la sociedad tiene que aprobar las cuentas del primer semestre.

La contraopa supondría un desembolso superior a los 16.341 millones de euros que ha ofertado Atlantia (16,50 euros por acción de Abertis). A este importe, que se ha quedado por debajo de la cotización del grupo de autopistas y satélites, habría que añadir la deuda de 15.000 millones que arrastra en estos momentos Abertis.

Eso supone que tendría que hacer una inversión importante después de haber llevado a cabo un proceso de saneamiento con reducción de la deuda a menos de 1.700 millones, lo que permitió recibir calificación crediticia de investment grade. Esto le abre el acceso a financiación para sostener la opa. El propio Pérez manifestó en la junta en mayo que la empresa tenía “una notable capacidad de inversión”. “Estamos preparados para crecer y afrontar nuevos retos del sector de las infraestructuras a escala mundial, tenemos las capacidades, los medios y el talento para afrontar cualquier proyecto, en cualquier lugar y en cualquier momento”, afirmó.

Un proceso legal que se extenderá hasta fin de año

Las opas y contraopas tienen su reglamento. La oferta de Atlantia está ahora en el proceso de autorizaciones de Competencia de la UE, España, Estados Unidos, Chile, Argentina y Brasil. Luego ya vendría, entrado septiembre, la aprobación del folleto y la apertura de la opa por parte de la CNMV. La presentación de una contraopa (u otras) debe hacerse antes de 10 días de que acabe el plazo y mejorando la inicial.

Posteriormente, se podrán mejorar todas hasta cinco días antes de su finalización, cuando todas pueden presentar en sobre cerrado la oferta definitiva. Entre una cosa y otra, la de Abertis se extenderá, al menos, hasta finales de año.

Para entonces, Atlantia ya había anunciado su opa y varios bancos de inversión se habían acercado a las sedes de las grandes constructoras para proponerles la entrada en Abertis. La Fundación Caixa, a través de su brazo industrial Criteria, se quedó como único accionista de referencia. En la actualidad tiene el 22,3%.

Ayer, como ha venido haciendo desde que en mayo se pronunció en contra de la opa de Atlantia, declinó hacer comentarios. Entonces las fuentes del grupo que preside Isidro Fainé (presidente de la Fundación Caixa y de Criteria) dijeron que no les gustaba la opa de Atlantia por considerar que el precio era muy bajo y que, entre otras cosas, quitaría la sede de Barcelona. En este caso, dada la cercanía de Fainé y del presidente de Abertis, Salvador Alemany, con Pérez, no sería complicado que diseñaran una alianza satisfactoria para ambos. Además, estaría bien vista por el Gobierno ya que garantizaría la españolidad de Abertis, que por el carácter estratégico de su actividad en satélites a través de Hispasat (también tiene participación estatal), se considera estratégica.

Con la adquisición de Abertis, ACS construiría uno de los grandes grupos mundiales de infraestructuras, con un valor de mercado de cerca de 27.500 millones de euros y una facturación conjunta de unos 37.000 millones anuales. ACS sumaría las autopistas de Abertis a su división de concesiones Iridium, presente en Estados Unidos, y se convertiría en el primer gestor de autopistas de Francia y España, donde debe renovar las principales concesiones antes de 2019. Además participa en Hispasat y Cellnex.

Supondría también la vuelta a Abertis, que fundó junto a La Caixa en 2002 tras la fusión de Aurea y Acesa y se mantuvo hasta 2012, cuando vendió el 10% que le quedaba de una participación inicial cercana al 25% de la que empezó a desprenderse en el año 2009 para abordar la inversión en la compañía Iberdrola, entre otras cosas.

El Gobierno considera que es un asunto entre empresas privadas

RAMÓN MUÑOZ

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, asegura que el Gobierno no ha frenado ninguna decisión de AENA para entrar en la puja por Abertis, que ahora tiene sobre la mesa una oferta pública de adquisición (opa) sobre el 100% de su capital del grupo italiano Atlantia, antigua Autostrade.

AENA informó esta semana a la CNMV que estudió la viabilidad de lanzar una opa por Abertis pero que el ENAIRE, propiedad del Estado y titular del 51% del capital de la gestora pública de aeropuertos, bloqueó la operación. Ayer la constructora ACS remitió un comunicado a la CNMV en el que admitía que estudia lanzar una contraopa por Abertis.

“El Gobierno no ha frenado ninguna operación porque AENA pertenece al Estado a través de Enaire, que es su máximo accionista. Se consideró que se trataba de una operación que podía tener cierto interés desde el punto de vista estrictamente económico pero que, desde el punto de vista estratégico no lo tiene”, señaló De la Serna, a EL PAÍS.

El titular de Fomento explica que si AENA se hubiera lanzado finalmente por Abertis se producirían otros problemas porque la compañía catalana gestiona autopistas en otros países. Además, existirían incertidumbres de tipo jurídico, ya que la concesionaria mantiene litigios abiertos con la Administración.

La operación hubiera supuesto un gran coste para AENA. La oferta presentada por el grupo italiano valora Abertis en más de 16.300 millones, a los que hay que añadir otros 15.000 millones de deuda que debería asumir el grupo resultante.

Cumplir la normativa

El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, indicó ayer que el Gobierno no ha tomado ninguna posición respecto a las ofertas sobre el grupo de autopistas y satélites Abertis, más allá de cuestiones regulatorias, ya que “se trata de una decisión de empresas privadas” y que no importa “la nacionalidad del accionariado y del capital. No es lo más importante en absoluto”. Así lo señaló De Guindos en una rueda de prensa organizada ayer junto al ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, donde también dijo que esta operación apoyaría un mayor avance en la integración de la Unión Europea. El ministro español recalcó que el Gobierno no toma ninguna posición más allá de lo que es estrictamente “el cumplimiento de la normativa de mercados de capitales y de la competencia”.

En la misma línea que Guindos, el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, dijo que el Gobierno “sigue con interés” la operación, pero que se trata de una cuestión de empresas privadas y “son ellas las que tienen que tomar la decisión”.