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China revisará si la exposición de sus bancos a ciertas empresas es excesiva

Las acciones de la compañía Wanda caen con fuerza y el multimillonario Wang Jianlin pierde 1.000 millones en una jornada

Una pantalla muestra al empresario durante uno de sus discursos
Una pantalla muestra al empresario durante uno de sus discursos AFP

China revisará la exposición de sus bancos a determinadas empresas después de la compra masiva de bonos y préstamos que han realizado en el último año. El objetivo son grandes gigantes privados que han gastado miles de millones de euros en adquisiciones en el extranjero como Wanda, Fosun, HNA o Anbang, según informó Bloomberg. Es un paso más de las autoridades para garantizar que no haya sustos de última hora en un año políticamente clave en el gigante asiático, marcado por el relevo de gran parte de la cúpula dirigente del país este otoño.

En la titánica tarea de minimizar cualquier riesgo financiero en un país de más de 1.300 millones de personas y un entramado de empresas y bancos donde reina la opacidad, el subdirector de la Comisión Reguladora de la Banca de China, Liu Zhiqing, aseguró este jueves que el regulador "está preocupado por los riesgos sistémicos procedentes de las grandes empresas".

No quiso especificar qué compañías investigan en concreto, pero señaló que temen que estos gigantes supongan un peligro sobre todo para las entidades más pequeñas si su exposición es excesiva. Los bancos deberán proporcionar información sobre préstamos relacionados con adquisiciones en el extranjero por parte de estas empresas, especialmente en propiedades, hoteles, clubes deportivos o relacionadas con el espectáculo. "Los bancos deben presentar su evaluación de los riesgos potenciales para tales inversiones y cualquier medida que tengan en su lugar para hacer frente a los riesgos", según Bloomberg.

La reacción ha tardado poco en llegar a las Bolsas. En China, cualquier indicio de que una empresa está en la diana de las autoridades es motivo de preocupación, porque tan importante es la solvencia financiera como estar políticamente bien conectado y protegido. Una de las compañías más castigadas ha sido Wanda, el gigante del millonario Wang Jianlin, cuya división de películas cotiza en Shenzhen y su cotización se ha suspendido cuando caía alrededor de un 10%. Otra de las afectadas fue el conglomerado Fosun, cuya unidad de negocio internacional cedió en Hong Kong casi un 6%.

La debacle ocurrió después de que la revista financiera Caixin informara que varias entidades financieras han decidido empezar a vender parte de los bonos que retienen de estas empresas. En un comunicado, Wanda tachó estas informaciones de "rumores y especulaciones" y negó cualquier aviso oficial de los bancos. Pero el caso, que durante todo el jueves fue el tema más comentado en las redes sociales chinas, supuso para la filial del imperio de Wang ver cómo se evaporaron, en una sola jornada, casi 1.000 millones de dólares en capitalización bursátil.

Estas empresas bajo el radar de las autoridades han sido de las más activas del país a la hora de expandirse en el exterior. Solamente HNA, que ostenta un 29% del capital de la cadena hotelera NH, ha anunciado en el último año adquisiciones fuera de China por valor de más de 20.000 millones de euros. Fosun, Wanda y Angbang también han sido protagonistas de grandes desembolsos, en muchas ocasiones no directamente relacionados con su negocio principal. Estas operaciones han planteado serias dudas en Pekín sobre si se efectúan por motivos puramente de rentabilidad o si simplemente se han usado como una vía para sacar dinero de China.

Desde finales del año pasado, las autoridades -que controlan a su voluntad los flujos transfronterizos de capital- han endurecido los controles a la inversión exterior para frenar las salidas de dinero. El propio Wang admitió en una entrevista que no había podido adquirir la productora estadounidense Dick Clark, propietaria de los Globos de Oro, por los obstáculos que puso Pekín a la operación.

En el caso de la aseguradora Anbang, además, llueve sobre mojado. Hace apenas diez días, su presidente, Wu Xiaohui, dejó sus funciones en la empresa por sorpresa por "estar incapacitado para ejercer sus funciones". La prensa local aseguró que el influyente multimillonario, casado con una nieta del expresidente chino Deng Xiaoping, está bajo custodia por sospechas de corrupción y por dudas sobre el origen de algunos fondos usados para las compras de Anbang en el extranjero. Estas informaciones se censuraron rápidamente y Wu sigue desaparecido.