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La OCDE prevé un aumento de las vulnerabilidades de Portugal

La banca, que necesitará más dinero para tapar sus agujeros, y la elevada deuda son sus mayores fragilidades

De izquierda a derecha, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y el ministro portugués de Finanzas, Mário Centeno.
De izquierda a derecha, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y el ministro portugués de Finanzas, Mário Centeno. EFE

Portugal va a crecer, pero poco. El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, ha presentado en Lisboa su último informe sobre la situación económica del país. Con datos de noviembre, la OCDE prevé crecimientos en los próximos años en torno al 1,3% algo inferior al de este año y un desempleo en torno al 10%.

La presentación del informe de la OCDE se realizó con la presencia del ministro portugués de Finanzas, Mário Centeno, que afeó a este organismo y a otros internacionales sus fallidas negras previsiones. Centeno destacó que el déficit del país quedará en 2016 debajo del 2,3%, el más bajo de la historia. Para la oposición, sin embargo, ese déficit se ha conseguido porque no se ejecutó el 30% de la inversión pública comprometida -dato que también denuncia el Consejo de las Finanzas Públicas- y por el plan de diciembre para la regularización fiscal de los morosos.

Con Centeno delante, Gurría combinó las de cal y las de arena; elogió las medidas económicas de este Gobierno socialista y las del anterior socialdemócrata, y a la vez pidió más reformas estructurales para potenciar el crecimiento, porque Portugal va a seguir creciendo, pero por debajo de los países vecinos. No se prevé que el PIB sobrepase el 1,5% de incremento, el mismo que este año, según el Gobierno; para la OCDE, será el 1,3%. A esa falta de reformas estructurales, el organismo achaca que la inversión será inferior a los países vecinos, cayendo 5,3 puntos en los últimos cinco años y que hoy sea un 30% más baja que en 2005.

La OCDE critica el aumento del salario mínimo, que en cuatro años va a pasar de 485 euros a 600, lo que, en su opinión, no anima la creación de empleo. El paro, actualmente está en el 10,2%, va a seguir en esa barrera hasta 2019. “Los obstáculos estructurales obstaculizan el crecimiento y aumentan las vulnerabilidades del país”, dice el informe. Las mayores debilidades del país son la banca y el endeudamiento. La deuda está en torno al 130% y conviene reabajarla ante el aumento de los intereses (4,2%) que está pagando Portugal para vender papel del Estado.

La OCDE pide que se acabe con la sobreprotección del empleo permanente y la infraprotección del empleo juvenil

La banca continúa con unos niveles de créditos impagados muy altos, pese a todas las ayudas públicas dadas al sector en la última década. Entre 2008 y 2016, el Estado se ha gastado en la banca 14.000 millones de euros. Si la cifra absoluta no asusta, comparada con el PIB del país supone el 6,8%, cuando, por ejemplo, la ayuda pública a la banca española fue del 4,1%. Y, como dice el informe de la OCDE, no parece que se haya acabado aquí. Novo Banco y Caixa Geral de Depósitos van a necesitar recapitalizaciones este mismo año a costa de una reducción significativa de sus oficinas. Como recuerda la OCDE, Portugal tiene casi el doble de sucursales que los países de su entorno.

El informe de la OCDE no trae sorpresas ni cae en contradicciones con los anteriores, por eso elogia el trabajo de la troika (2011-2014) y confirma que la bajada del IVA en la restauración (del 21% al 13%) no fue una buena idea porque no ha creado empleo en el sector.

También insiste en el peso de la Función Pública, que continúa aumentando su factura salarial. En el último año, el Gobierno acabó con sus recortes, aumentó festivos, recortó horarios y la OCDE le recuerda que tiene un exceso de funcionarios en Educación (porque hay menos niños) y especialmente en la policía, con un tercio de miembros más que la media de la UE.

Los funcionarios públicos son los más favorecidos por un régimen de pensiones insostenible para los futuros pensionistas, según la OCDE, que pide que se acabe con la sobreprotección de los contratos permanentes y la infraprotección del empleo juvenil. Desde 2009, la situación económica de los jóvenes ha empeorado tres puntos y la de los pensionistas ha mejorado seis puntos.