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El BCE eleva el control sobre los dividendos de los bancos

Envía una carta a cada entidad con duras exigencias si quieren a repartir en 2017 más dinero de lo pactado con el supervisor

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania), en enero de 2017.
Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania), en enero de 2017. EFE

El BCE está convencido de que los bancos podrán financiar más y mejor la economía si tienen más capital. Para eso, la clave es que no repartan muchos dividendos por lo que ha elevado la presión sobre las entidades. Tras enviar una carta general a todo el sector el 13 de diciembre pasado, mandó otra a cada banco, más adelante, en la que le decía sus posibilidades de pagar a los accionistas, según el grupo de riesgo (de los tres existentes) donde está clasificado. Advirtió que si planeaba pagar otra cantidad distinta de la acordada con el BCE, debería explicarse con detalle, antes de realizar el reparto, según fuentes del sector. El capital vuelve a ser la gran preocupación del BCE, como ya advirtió en 2015.

La política de reparto de dividendos conservadora es uno de los elementos necesarios para lograr una gestión adecuada del riesgo y un sistema bancario sólido”, afirmó el Banco Central Europea (BCE) en la carta a todas las entidades. Y añadió que cuando planifiquen la cantidad a repartir, lo hagan “sobre la base de presunciones prudentes , de manera que, tras el reparto, cumplan las exigencias de capital”.

Según el capital acumulado, calificó al sector en tres categorías. En la primera están las que alcanzan las exigencias de capital que entrarán en vigor en 2019, más severas que las actuales, conocidas en el argot del sector como fully loaded. En la segunda se están las que cumplen los actuales requisitos, pero no los de 2019. En este grupo está buena parte de los bancos españoles. Estas entidades solo pueden repartir dividendos “en la medida en que, como mínimo, se garanticen una trayectoria lineal” que les permita subir de categoría. Las de la categoría 3 no pueden dar dividendos.

Nuevo examen detallado

En la carta privada para el grupo 2, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, se especifica que, cualquier cambio sobre la cifra pactada con el BCE, debe someterse a un nuevo examen detallado por parte del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). Así se reclama que se explique la cantidad y la forma en la que se quiere repartir los beneficios, entre acciones y metálico. También se pide la repercusión que tendrá en los coeficientes de capital básico y capital total, así como el impacto en los colchones de recursos propios diseñados para hacer frente a los malos ciclos económicos y a los problemas sistémicos de la banca en el futuro.

Además, se exige una explicación detallada de las razones por las que el dividendo que se quiere repartir no coincide con el que se acordó. También deberá facilitarse el plan con el que el banco va a recuperar su nivel de capital anterior al reparto de dividendos. Todos estos detalles deben estar en manos del supervisor, dirigido por Danièle Nouy, lo antes posible, pero como mínimo 30 días hábiles antes de que se adopte la decisión en el consejo.

Fuentes financieras consultadas opinan que, en la práctica, “resulta casi imposible que un banco reparta un dividendo superior al pactado con el supervisor. Es un control superior al que tenía el Banco de España. Nos parecemos a las eléctricas pero sin precios regulados, por lo que no podemos ofrecer una rentabilidad casi asegurada como ellas. Además, con este control sobre los dividendos, somos menos atractivos para los inversores. ¿Cómo conseguir capital y rentabilidad en estas condiciones?”, se lamentan.