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Urbaser inicia una nueva etapa con la vista puesta en el mercado chino

El nuevo dueño de la empresa española de servicios mantedrá la marca y el empleo

José María López Piñol, consejero delegado de Urbaser, comparece acompañado de Shengjun Yan, presidente de CNTY.
José María López Piñol, consejero delegado de Urbaser, comparece acompañado de Shengjun Yan, presidente de CNTY. EL PAÍS

Urbaser, la empresa española de servicios urbanos (limpieza, recogida y tratamiento de basura, jardinería…), comienza nueva etapa en manos chinas. Tras su venta por parte de ACS a un conglomerado de fondos estatales chinos liderados por el grupo China Tianying (CNTY), socio industrial de la operación, la empresa española aspira a expandirse en el mercado asiático, sobre todo el chino. Por su parte, el nuevo accionista de referencia promete mantener la marca Urbaser, así como a su equipo directivo y a los 30.000 empleados de la española, a los que no tocará el sueldo.

 Aunque la venta quedó cerrada el 7 de diciembre, el pistoletazo de salida de la nueva etapa tuvo lugar el pasado martes, cuando se celebró la primera reunión del nuevo consejo de administración de Urbaser en la sede de CNTY en Hai'an, una ciudad industrial a unos 200 kilómetros al norte de Shanghai. José María López Piñol, que seguirá siendo el consejero delegado de Urbaser, se sentó con el nuevo patrón, Shengjun Yan, presidente de CNTY, y los otros tres miembros del consejo: los independientes Juan Fábregas (ex de Credit Agricole), Josep Jaime Isern (que ha desarrollado su carrera en la consultora McKinsey), y el belga Herman Sioen, representante en Europa de CNTY. Por debajo, el equipo directivo seguirá siendo el mismo "para asegurar la continuidad del negocio”.

“Durante el proceso de negociación, nos hemos dado cuenta de que el equipo directivo de Urbaser es muy eficiente, uno de los mejores del mundo, así que lo mantendremos. Los empleados [30.400 en todo el mundo] también son muy importantes, y por eso mantendremos los salarios. No los vamos a bajar”, aseguró Shengjun Yan en la rueda de prensa organizada para un grupo de periodistas españoles tras la primera reunión del nuevo consejo, en la que se abordó “la estrategia para el futuro de la empresa”, sobre el que Shengjun expresó su “gran confianza”.

“Es una alegría estar en CTNY”, declaró, por su parte, Piñol. “Ahora tenemos presencia en 18 países y confiamos en que la operación suponga un impulso para Urbaser en los países asiáticos, sobre todo en China”, dijo el directivo. “Las expectativas para el futuro son muy ilusionantes. El mercado chino es muy grande. Nosotros estamos en Madrid y Barcelona, pero en China hay varias ciudades de más de 20 millones de habitantes. El crecimiento de Urbaser puede ser exponencial”, afirmó un “ilusionadísimo” Piñol en una recepción organizada por CTNY para celebrar el acuerdo. La empresa de servicios facturó el año pasado 1.602 millones de euros a sus 7.855 clientes y, según sus previsiones, pasará de los 1.700 este año, en el que aún no tendrá impacto el acuerdo con CNTY. “En 2017, los frutos serán pequeños”, dijo López Piñol.

El complejo proceso de compra de la compañía

El pasado 7 de diciembre quedó cerrada la operación de venta del 100% de Urbaser. El comprador fue Firion Investments, una sociedad creada en España para la operación. Un 24% de Firion está en manos de fondos estatales chinos, mientras que el otro 76% es propiedad de otro fondo, llamado CECEP Buyout Fund. Este último, a su vez, está integrado por otros fondos estatales chinos, por CECEP (China Energy Conservation and Environmental Protection Group, un holding industrial estatal para inversiones en materia de medio ambiente) y la propia China Tianying, único socio industrial de la operación. CNTY aporta en total alrededor de un 15% del capital, convirtiéndose así en accionista de referencia y socio industrial de la empresa española. La venta quedó cerrada en una horquilla de entre 1.164 y 1.399 millones de euros (entre 2.212 y 2.463 millones, incluyendo la deuda) en función de una serie de objetivos no especificados en un plazo de cinco años. Según aseguraron fuentes de Urbaser, la companía china ya ha abonado unos 1.000 millones.

La firma china se compromete a mantener el equipo directivo de Urbaser, así como a “continuar haciendo uso de la marca” para “hacerla mucho más famosa a nivel mundial”. Según asegura CNTY, los inversores chinos se limitarán a “financiar y apoyar el desarrollo futuro de Urbaser”.

Según explicó el directivo, la compra por parte de CNTY supone sinergias en dos sentidos: “Nosotros les aportamos servicios urbanos (limpieza, recogida de residuos, jardines y gestión del agua), que ellos no tienen. Ellos nos aportarán su know how en tratamiento de residuos. Tienen 19 plantas de incineración en China y Urbaser se beneficiará de su tecnología allí donde pueda hacerlo. Aunque no cerramos la puerta a otras tecnologías, dependerá de cada caso”.

Tratamiento de residuos

La generación de energía a partir de la incineración de residuos urbanos representa uno de los negocios de CNTY, para lo cual cuentan con 19 plantas en China. Una de ellas es la de Hai'an, cerca de la sede de la empresa, donde cada día se reciben cerca de 1.000 toneladas de residuos de alrededor de un millón de habitantes de la zona. Tras un proceso de fermentación, los residuos son incinerados para generar energía. La escoria resultante de la incineración se usa para fabricar pavimentos. La planta cuenta con una potencia de 15 megavatios, suficiente para abastecer de electricidad a unos 30.000 hogares. En total, la empresa tiene capacidad para incinerar 6 millones de toneladas de residuos al año.

Además, CNTY tiene una rama de negocio dedicada al desarrollo de equipos de iluminación LED. En 2016, su facturación ascendió a 1.000 millones de dólares. “Un mundo más saludable es la misión de Tianying”, sostiene un vídeo corporativo mostrado a los periodistas. A tenor del aire que se respira en la zona, la empresa tiene aún mucho trabajo por delante.