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Italia salva a los preferentistas del Monte dei Paschi de sufrir quitas

El Gobierno de Paolo Gentiloni consigue que el rescate financiero proteja a los pequeños ahorradores

El Gobierno italiano, dirigido por Paolo Gentiloni, ha conseguido que el rescate público del Monte dei Paschi ofrezca “protección total” para los pequeños ahorradores y que los propietarios de bonos subordinados junior —un producto equivalente a las participaciones preferentes de España—, no asuman pérdidas a pesar de que la entidad se salva gracias al dinero público. Italia podrá dispensar a los pequeños inversores de las duras condiciones que tuvo que aplicar España en 2012 tras el rescate de su sistema financiero. Bruselas acogió “con satisfacción” el decreto italiano, al que deberá dar el visto bueno.

Entrada de la sede principal del Monte dei Paschi, en Siena. Ampliar foto
Entrada de la sede principal del Monte dei Paschi, en Siena. REUTERS

La principal preocupación que planteaba el rescate con dinero público al Monte dei Paschi era la posible pérdida de dinero que asumirían las 40.000 familias que habían adquirido bonos subordinados, un producto financiero muy complejo equivalente a las preferentes en España, que tras el rescate al sistema financiero español sí se vieron en principio abocados a soportar fuertes pérdidas. Pero tras semanas de negociaciones con Bruselas, en el decreto aprobado por el Consejo de Ministros italiano la madrugada del viernes figura que las obligaciones adquiridas por los pequeños ahorradores “conservarán el 100% de su valor nominal”.

Una promesa, la de proteger los ahorros de los inversores, que asumió también el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros extraordinario, donde se aprobó el decreto para poner en marcha una partida de 20.000 millones de euros dirigida a resolver los problemas de los bancos.

El texto dice que “los bonos de tipo Tier 2, adquiridos en su mayor parte por pequeños ahorradores, conservarán el 100% de su valor nominal”. Es decir, los clientes que los hayan adquirido no asumirán quitas. A cambio de las preferentes les darán acciones del Monte dei Paschi que el Estado canjeará por bonos no subordinados. Es decir, deuda de la mejor calidad.

¿Aceptará Bruselas la solución? Según dijo este viernes la Comisión Europea, las normas indican que los tenedores de bonos subordinados deben asumir pérdidas. A no ser que las entidades los comercializaran “sin informarles adecuadamente de los riesgos”. Entonces pueden canjearlos por “instrumentos más seguros” y “evitar así el riesgo de pleito en el futuro”. Y esta es precisamente la puerta de atrás por la que parece haberse colado el decreto italiano.

Esta condición supone un gran triunfo para los preferentistas italianos porque, según la normativa aprobada en 2014 por el Consejo Europeo y la Eurocámara, deberían estar al principio de la fila a la hora de asumir pérdidas en caso de rescate. Los inversores españoles lo hicieron por mandato de Bruselas, a pesar de que cuando se salvó a su banca no existía ni siquiera una norma concreta para ello. Es también un éxito de la diplomacia económica italiana frente a los mandatarios comunitarios y un espaldarazo para el recién estrenado mandato de Gentiloni, que con este rescate en condiciones ventajosas encamina una solución para un problema casi enquistado.

“Parece un acuerdo muy generoso para los tenedores de bonos subordinados junior”, señaló este viernes Lorenzo Codogno, ex economista jefe del Tesoro italiano y ahora analista en la firma LC Macro Advisors.

Los accionistas serán los primeros castigados, porque su inversión se verá diluida. Los inversores institucionales, los más grandes, sí asumirán pérdidas, aunque serán limitadas y siempre menores a las que habrían sido sin los fondos públicos. Sus bonos, de tipo Tier 1, pasarán a tener el 75% del valor nominal y, por tanto, perderán un 25%, en una entidad que en lo que va de año ha perdido más del 80% de su valor de mercado. “Es una decisión esencial para que el Gobierno pueda amortiguar las repercusiones políticas de la operación, que explican, en parte, por qué se llegó a plantear el rescate público en los días previos a la Navidad, y después de largos meses de sufrimiento”, explicó este viernes el analista Gianni Trovati a Il Sole 24 Ore.

Refuerzo a otros bancos

Además, el decreto aprobado no está dirigido solo al Monte dei Paschi, sino que también abre la posibilidad a que otras entidades con problemas financieros soliciten ayuda pública. Una de las prioridades de Gentiloni era afrontar los problemas de capitalización que tienen los bancos italianos —con deudas por valor de 350.000 millones de euros—, a los cuales anima, a través de este decreto, a preparar programas de refuerzo patrimonial.

Para que les resulte más fácil captar fondos en los mercados, el Estado se ofrece como garantía para las peticiones de liquidez al BCE que requieran los bancos. Con esta garantía pública, “las obligaciones emitidas por los bancos presentarán al Estado como suscriptor de riesgo y, de este modo, los bancos podrán acceder al mercado también cuando están sometidos a tensiones”. Este refuerzo favorecerá que “tengan más facilidad de captar recursos financieros”.

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