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La fábrica de Campofrío resurge de las cenizas dos años después del desastre

El Rey visita la planta que sustituye la que ardió hace dos años y en la que casi un millar de empleados van a volver al trabajo

El Rey saluda a uno de los empleados de Campofrío en Burgos.

Trabajar en la planta de Campofrío de Burgos, para los 1.000 empleados que tenía en 2014, era tener el futuro asegurado. “Creías que te ibas a jubilar aquí pero de la noche a la mañana lo perdimos todo”, explica Hilario Sancho, presidente del comité de empresa y empleado desde hace 26 años. Una vida que se truncó para muchas familias con el incendio de hace dos años y que gracias al compromiso de todos —empresa, instituciones, empleados y sindicatos— volvió a ver la luz este miércoles, con la apertura oficial de la nueva planta. En esta ocasión, Felipe VI fue quien la inauguró y recogió así el testigo de su padre, el rey emérito Juan Carlos I, que hizo lo propio con la antigua planta en 1997.

“El incendio fue algo increíble, era como una película que no te podías creer. Hay gente que entró con 14 años y esta era su forma de vivir”, reconoce todavía con emoción Sancho. Ahora, dos años después, las sensaciones son opuestas: “Para Burgos es un día grande. Hemos pasado de no tener nada a recuperar nuestro trabajo”.

Las nuevas instalaciones, de 99.000 metros cuadrados en los que se han invertido 225 millones de euros, han supuesto un avance en seguridad y eficiencia (gastará hasta un 30% menos de energía). Así lo explicó Pedro Ballvé, presidente del consejo de administración de Campofrío, en la visita oficial en la que el monarca estuvo acompañado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.

Desde las cenizas

Felipe VI, después de recorrer los edificios levantados sobre las cenizas, declaró que el trabajo de reconstrucción va más allá de lo material: “El incendio se llevó muchos años de trabajo, pero la determinación de todos los que forman la empresa ha hecho posible esta nueva planta”. Algo en lo que redundó Cándido Méndez, exsecretario general de UGT, minutos antes de la llegada del Rey: “Esta es de las cosas de las que me siento más orgulloso. Es el resultado de la unión de todos para dar vida de nuevo a 1.000 familias”.

Felipe VI escucha las explicaciones sobre el funcionamiento de la fábrica
Felipe VI escucha las explicaciones sobre el funcionamiento de la fábrica Getty Images

La capacidad de producción prevista para la planta es de unas 100.000 toneladas al año, una cifra similar a la de la antigua fábrica. Aunque las nuevas instalaciones están preparadas para ampliar su capacidad en un 30%. “Tardará unos seis meses en estar a pleno rendimiento”, reconoció Miguel Ángel Sastre, responsable de ingeniería de la compañía. Ese será precisamente el tiempo que se tardará en volver a incorporar a la plantilla que había antes del fuego.

De los 1.000 trabajadores con los que contaba la planta de Campofrío, 774 se vieron afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). En la actualidad, ya hay 318 empleados activos en la nueva fábrica, de los que unos 100 formaban parte del ERTE. El compromiso de la compañía es que se incorporen 623 trabajadores en las próximas semanas –o meses- conforme se aumente el ritmo de producción, aunque ya están todos dados de alta.

Pedro Ballvé, presidente del consejo de administración de Campofrío, recalcó que todo el trabajo realizado ha sido para incorporar lo antes posible a la plantilla. “Las llamas acabaron con la planta, pero no con el capital humano de la empresa”, dijo Ballvé antes de que Felipe VI descubriera la placa conmemorativa de la inauguración. La vicepresidenta del Gobierno alabó asimismo la labor realizada: “Es un ejemplo de una reacción extraordinaria y un momento muy feliz para todos”.

Nuevas medidas de seguridad

La nueva construcción cuenta con nuevas medidas de seguridad, “muy por encima de los estándares exigidos”, aseguró Sastre. Destacan la instalación de más de 20.000 rociadores conectados por más de 70 kilómetros de tuberías. Además, los cinco edificios que componen la planta están separados por una distancia de diez metros para evitar la propagación de un posible fuego, como sucedió en 2014.

La producción para venta no comenzará hasta diciembre. Por el momento, está en una fase de pruebas y control de calidad en unas instalaciones que han ganado en tecnología, seguridad, sostenibilidad y eficiencia.

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