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El fiasco del Galaxy Note 7 merma las cuentas de Samsung

El beneficio operativo de la división de electrónica del gigante surcoreano cae un 30% en el tercer trimestre

Samsung ya ha empezado a notar en su cuenta de resultados los efectos de la retirada del Galaxy Note 7. El beneficio operativo de la división de electrónica del grupo surcoreano fue de 5,2 billones de wones (unos 4.200 millones de euros) entre julio y septiembre, un 29,6% menos en comparación con lo registrado en el mismo periodo del año anterior. El resultado habría sido mucho peor si no fuera por la estabilidad de otros negocios como los semiconductores o las pantallas.

El Samsung Galaxy S7, en una tienda de la empresa en Corea del Sur.

La compañía ya había revisado a la baja las previsiones de ingresos y beneficios hace unas semanas tras consumarse el fiasco de su móvil estrella, después de que varios casos de combustión de la batería forzaran a la empresa a primero llamar a revisión todos los terminales y después cancelar de forma definitiva su producción y venta. Pero no por esperado el dato es menos significativo: se trata de la cifra trimestral más baja de los últimos seis años y el beneficio operativo solamente del negocio de los teléfonos móviles se ha desplomado un 96% interanual.

Las ventas de la compañía cayeron entre enero y septiembre un 7,4% hasta los 47,8 billones de wones (38.500 millones de euros) y el beneficio neto -una vez descontados los intereses y los impuestos- se situó en los 4,5 billones de wones (3.660 millones de euros), un 16,8% menos, según informó la compañía este jueves en un comunicado remitido al regulador bursátil surcoreano.

El coste de la retirada del Galaxy Note 7 seguirá mermando las cuentas de la multinacional surcoreana al menos durante los próximos seis meses, según estima la propia Samsung. Sus previsiones incluyen recortes adicionales del beneficio operativo por valor de 2.800 millones de euros en los próximos dos trimestres.

Sin embargo, la compañía asegura que a pesar del incidente con el Note 7, "los envíos de teléfonos inteligentes se han mantenido sólidos debido a las ventas estables de dispositivos como el Galaxy S7 y el S7 Edge". También espera que a lo largo de 2017, con la presentación de nuevos terminales, este bache se pueda revertir. Samsung tiene previsto presentar el Galaxy S8 y Note 8 en febrero o marzo del próximo año, probablemente coincidiendo con la celebración del Congreso Mundial de Móviles en Barcelona.

La empresa aún no ha explicado públicamente cuáles han podido ser las causas que llevaron a varias unidades de su Galaxy Note 7 a incendiarse de forma repentina. Este jueves Samsung ha anunciado que pondrá en marcha una actualización del software de estos teléfonos que solamente permitirá a sus baterías cargarse hasta el 60% del total. Se trata de una medida para garantizar la seguridad de aquellos usuarios del país asiático que no han querido devolver sus terminales y los siguen utilizando.

Los resultados trimestrales se publicaron horas antes de la junta general de accionistas de la empresa. Durante la reunión se aprobó el nombramiento de Lee Jae-yong, único hijo del fundador del grupo y heredero del negocio, como nuevo miembro del consejo de administración de la división de electrónica. Este segmento es uno de las más importantes del conglomerado surcoreano, que en su conjunto aporta aproximadamente el 18% del PIB del país. Aunque los analistas consideran que la solidez financiera de Samsung permitirá a la compañía capear este episodio, en Seúl preocupa que si esta mala racha de la empresa persiste, el crecimiento de la economía del país pueda verse afectado.

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