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Máquinas que lo lavan todo

La firma de lavadoras industriales Girbau abre una nueva etapa de expansión exterior

Expositor de Girbau en una feria.
Expositor de Girbau en una feria.

El negocio de la fabricación de equipos para lavanderías industriales es pequeño pero altamente competitivo. Un puñado de firmas se reparten una facturación global de 2.500 millones de euros y la empresa catalana Girbau, con 55 años de trayectoria, es una de las que más se han afianzado en el sector con una cuota de mercado mundial del 5% y ventas en un centenar de países. Como muchas otras compañías industriales, la crisis obligó a Girbau a ampliar su mercado exterior para reforzar las ventas. Cuando retrocedió la economía española, ya estaban en mercados exteriores como el norteamericano, explica su consejera delegada, Mercé Girbau, “así que optamos por seguir invirtiendo en equipos comerciales y abriendo filiales fuera de España, especialmente en la región del Caribe y Asia”.

Uno de los movimientos más arriesgados fue redoblar la apuesta por China, donde el negocio ofrecía oportunidades pero también exigía importantes adaptaciones. “El mercado chino es muy particular”, explica Girbau, “porque la competencia local es muy fuerte y, sinceramente, cada vez lo hacen mejor. Ofrecen un producto más simple y mejor adaptado a las características de su país”. La expansión en China está exigiendo a la compañía, que comercializa máquinas de lavado en 200 países, un cambio de estrategia para potenciar su presencia en el gigante económico. “Entramos en China hace 30 años y es el momento de hacer cambios para enfrentar la feroz competencia. Estamos barajando diversas estrategias que pasan por tener una potente red comercial allí con un producto que también pueda ser fabricado en China”, sostiene la consejera delegada.

La empresa, con 715 empleados y cuatro fábricas, tiene el 5% de cuota mundial

El grupo se abre a una nueva etapa de consolidación de su aventura internacional y Mercé Girbau hace un anuncio: “Buscamos talento para la nueva etapa de pactos y crecimiento en la que perseguimos acercarnos más a nuestros clientes ubicados por todo el mundo. Apostamos por posiciones que refuercen nuestro cuadro directivo, con perspectiva internacional y perfil técnico, así como mandos intermedios, expertos en desarrollo de nuevos productos e ingenieros”.

Con una plantilla de 715 empleados repartidos en cuatro factorías y 15 filiales entre Europa, Latinoamérica, Australia, China, Emiratos Árabes Unidos y EE UU, Girbau cuenta entre sus clientes con cadenas hoteleras como Meliá, Barceló, Iberostar, Hilton, así como con plataformas petrolíferas, restaurantes, hospitales, ejércitos, empresas mineras o clubes deportivos, lavanderías industriales y franquicias de autoservicios. La empresa, cuyo beneficio neto fue de siete millones de euros en 2015, prevé facturar un 15% más este año, hasta los 150 millones de euros. Más del 80% de la facturación procede de la actividad internacional.

Máquinas que lo lavan todo

Los cuatro negocios

Girbau gestiona desde su cuartel general en Vic (Barcelona) tres áreas de negocio: lavandería comercial para pequeñas y medianas empresas (lavadoras, secadoras, planchadoras, equipos de acabados y otra maquinaria auxiliar); lavandería para tiendas de autoservicio (la maquinaria tiene que ser fácil de utilizar, dar excelentes resultados de lavado y secado profesional, ser fiable y robusta) y lavandería industrial (sistemas de lavado como túneles, prensas, secadores; sistemas de planchado como calandras, introductores, plegadores, apiladores; y plegadoras de toallas y ropa de forma, así como equipos complementarios.

Una de las claves en el ascenso de esta empresa ha sido la temprana aplicación de una tecnología informática pionera para el desarrollo de la línea de lavadoras y centrifugadoras que “pocos fabricantes en el mundo se atrevieron a realizar”, asegura la consejera delegada. “Además, estamos metidos de lleno en abordar la digitalización y el análisis de los datos, que nos va a permitir saber más de los clientes para personalizar aún más nuestros productos”, concluye Girbau.

El grupo cuenta con 15 filiales en el extranjero y ha redoblado la apuesta por China

Además de abordar una nueva etapa de crecimiento fuera de las fronteras españolas, Girbau trabaja en una mayor especialización de sus productos a través de alianzas con empresas complementarias para enfrentarse a sus mayores competidores, ubicados en EE UU, Alemania, Dinamarca y Suecia. “Nos hemos empeñado en desarrollar más prestaciones y soluciones, así como nuevos modelos de negocio. Queremos dar a nuestros clientes un paquete llave en mano, pasando de la máquina a la solución integral, que cubra todo el proceso, mejorando la eficiencia del negocio y con productos menos contaminantes, reduciendo el consumo de agua en lavadoras y el de energía en secadoras”, apunta Pere Girbau, directivo de la firma familiar procedente de la tercera generación.

La historia de Girbau es, como la de muchas empresas familiares, un proyecto que comienza como una visión que se consolida. El bisabuelo de Pere y Mercé, Pere Girbau Barbosa, convencido en 1923 de que los aparatos eléctricos se expandirían en el futuro, abrió un taller de electromecánica. Su hijo, Joan Girbau Vilageliu, impulsó el negocio y convirtió el taller en un espacio dedicado a la fabricación y reparación de aparatos electromecánicos. En 1960, Pedro, Toni y Teresa Girbau, que trabajaban con su padre, abrieron un nuevo capítulo apostando por la fabricación de maquinaria industrial para lavanderías.

Así fue el comienzo de Girbau, que hoy está en manos de Mercé y Pere Girbau, que han pasado de funciones en la gerencia a la de consejeros delegados “para centrarse en temas estratégicos y del futuro desarrollo de la empresa”. Para ello han sumado recientemente al proyecto a Guillem Clofent como director general. Clofent, que será el primer director general en Girbau que no pertenece a la familia, ocupaba hasta el momento del fichaje la dirección ejecutiva del grupo austriaco TGW, y anteriormente había ocupado cargos de director general y consejero delegado en compañías como Serra Soldadura, Mecalux y Germans Boada.