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Lyft no encuentra comprador

El competidor de Uber rechazó una oferta de General Motors

Logan Green, presidente de Lyft.
Logan Green, presidente de Lyft. AP

Cada domingo una nueva promoción. La enconada competencia entre Uber, aplicación líder en transporte bajo demanda, y Lyft, su competidor, se reflejaba en la pelea por fidelizar tanto a pasajeros como a conductores. Si Uber ofrece moverse compartiendo coche por San Francisco por menos de siete dólares, Lyft contrarresta con un 50% en los servicios individuales. Esta lluvia de dinero de los inversores para crecer, (escalar les gusta decir en EE UU), comienza a tener fin.

Lyft ha comenzado a hablar con compradores potenciales para cambiar de manos. Aunque su valoración actual ronda los 6.000 millones de dólares, piden una cifra cercana a los 9.000. Hace una semana rechazaron una oferta de General Motors, fabricante de coches ávido por entrar en el servicio del coche por suscripción y que ya prepara un modelo eléctrico. Aunque es parte de su accionariado, GM puso sobre la mesa 5.500 millones. Pretendía así no perder comba ante los pilotos automáticos de Tesla, Google, Ford y Volvo.

Uber, que ha abandonado su cruzada en China para aliarse con Didi, su competidor directo, no cede ante Lyft. En 2014 mantuvieron conversaciones para absorberlos, pero no se concretó. El consejero delegado de Uber, el polémico Travis Kalanick, ha afirmado que ahora mismo no pagaría más de 2.000 millones por Lyft. Uber tiene una valoración superior a 50.000 millones de dólares. Lyft ha ido de la mano de Qatalyst Partners para sondear el mercado. Además de Uber y GM, también tantearon a Alphabet, el conglomerado del que forma parte Google, Amazon y Apple.

Su percepción de marca y posicionamiento ha cambiado desde entonces. Mientras que Uber quiere dar una imagen de profesionalidad, como si se contratase un chófer, Lyft procura parecer cercana, con gente al volante que pide que se vaya en el asiento del acompañante y no en los traseros y da conversación. Lyft nació en San Francisco, hace cuatro años, como un sistema de viajes compartidos. Sus fundadores Logan Green y John Zimmer crearon Zimride en 2007 con intención de que hubiese menos atascos. Su visión era muy parecida a la del europeo Blablacar, pero terminaron pivotando al conductor privado.

Según fuentes internas, Lyft cuenta con 1.400 millones de dólares de caja para poder seguir compitiendo durante un largo periodo de tiempo, con unos ingresos de 400 millones de dólares anuales. A pesar de su distancia cada vez más notable con Uber, en Silicon Valley se considera que su supervivencia es clave para mantener la tensión con Uber y así mantener el ciclo de innovación. Desde el punto de vista del consumidor es todavía más relevante, dado que contar con una sola opción llevaría a Uber a estar solo en su sector, con el taxi como única competencia paralela, pero no directa y se perdería el control de los precios para dejarlo en manos de los de Kalanick.

Se espera que Uber salga a Bolsa a lo largo de 2017, un movimiento esperado que atenuaría la capacidad competitiva de Lyft.

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