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¿Pagas lo que debes por tu recibo de la luz? Claves para averiguarlo

Quizá tienes un exceso de potencia contratada o te han colocado una oferta que no te conviene

Bombilla.

Para gustos, colores. El refrán vale también para la electricidad. Desde el mercado libre al regulado, existen innumerables ofertas que pretenden amoldarse a los diferentes perfiles de consumo. Pero no parecen convencer al usuario: más de una cuarta parte de los hogares españoles no está satisfecho con el suministro, según recoge la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). ¿Por qué? Principalmente, por su elevado coste. Nueve de cada 10 encuestados por el organismo señalan que el precio es la principal motivación de su descontento, seguido por falta de claridad en la factura y de información sobre las condiciones de suministro y contractuales. La electricidad en España es cara pero, además, es posible que haya elementos que encarezcan tu factura que podrías revisar para ahorrar unos euros.

De acuerdo con los últimos datos de Eurostat, relativos al segundo semestre de 2015, España es el quinto país con la electricidad más cara de Europa. En comparación con el mismo periodo del año anterior ha descendido un peldaño, pero esto no significa que el suministro se haya abaratado: es la factura de Italia la que se ha encarecido casi un 4%, lo que ha hecho escalar al país transalpino hasta la cuarta posición. El podio lo siguen ocupando Dinamarca, Alemania e Irlanda, en este orden. Si el análisis se hace utilizando como medida la paridad del poder de compra, España es el tercer país con el kilovatio-hora (kWh) más prohibitivo, impuestos incluidos.

Además, el sistema fomenta poco o nada el ahorro y la eficiencia energética, debido a que una parte importante de lo que se paga no depende de los hábitos de consumo del usuario. Entonces, ¿cómo ahorrar? Lo primero, es conocerse a sí mismos. 

Entiende lo que necesitas

Sea cuál sea el importe de la factura, es fundamental entender qué es lo que necesitamos para evaluar si estamos pagando de más por el suministro. Y el primer paso es calcular si la potencia que tenemos contratada es la adecuada para nuestra vivienda. Porque este es el verdadero lastre del recibo.

La potencia contratada indica el número máximo de kW que es capaz de tolerar nuestra instalación —traducido, el número máximo de dispositivos que pueden funcionar al mismo tiempo sin que salte la luz—. Se corresponde a una cantidad fija que no depende del consumo del usuario: hay que pagarlo sí o sí, aunque no se encienda ningún electrodoméstico. El consumidor solo puede elegir en qué tramo situarse según las necesidades de su vivienda, y si tiene contratada más potencia de la que le haría falta, es un dinero que está regalando a las eléctricas. De acuerdo con la asociación de consumidores de energía ANAE, el desajuste entre la potencia contratada y la efectivamente utilizada alcanza en España los 8.000 millones de euros al año.

Cada kW de más implica un sobrecoste de unos cinco euros al mes

En este escenario, no ayuda que uno de cada cuatro hogares no sepa qué potencia tiene contratada. En el caso de una pareja que vive en un piso pequeño, serían suficientes menos de 3 kW, recomienda la CNMC. En este caso, el usuario que esté en el mercado regulado también podría acogerse al bono social eléctrico, un descuento del 25% sobre el precio final del recibo disponible para pensionistas, desempleados, familias numerosas y usuarios con potencia contratada inferior a los 3 kW. Solo en casos puntuales de consumos muy elevados —por ejemplo, hogares con ascensores o piscinas climatizadas— habría que pasarse de los 10 kW. Según el Ministerio de Industria, la potencia media contratada en España es de 4,4 kW.

La potencia que tenemos contratada aparece en el recibo, y para saber si la podemos reducir podemos encender todos los electrodomésticos a la vez: si la luz no salta, tenemos amplio margen para rebajarla. Según un estudio elaborado por la organización de consumidores CEACCU, cada kW de más implica un sobrecoste de unos cinco euros al mes.

¿Mercado libre o regulado? Cuidado con las ofertas

Según la CNMC, casi la mitad de los hogares no sabe qué tipo de tarifa eléctrica tiene contratada. Como primera disyuntiva, el usuario puede elegir entre mercado libre y regulado. En el primer caso, el precio del kW se determina en el mercado mayorista —su cotización se puede consultar en la página web de Red Eléctrica de España—, en el segundo lo fijan las compañías eléctricas. 

Este año, por primera vez desde 2009, los usuarios del mercado libre han superado a los que tienen contratada la tarifa regulada, conocida como Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC) desde 2014. Para conseguir este vuelco y llegar al mayor número de usuarios, las eléctricas han ampliado su abanico de ofertas. Pero hay que tener cuidado con lo que firmamos. 

Ha habido usuarios que han visto su recibo encarecerse tras haberse pasado supuestamente a una “mejor tarifa”. Hay que ser muy cauteloso cuando nos ofrecen descuentos, ya que estos suelen estar compensados por otros conceptos que encarecen la factura. Particular atención hay que prestar a los comerciales que llaman a la puerta y dicen ser de la misma empresa con la que tenemos contratado el suministro. ¿Por qué deberían ofrecernos una rebaja y hacer perder dinero a su compañía? El caso es que las sociedades que ofrecen la tarifa regulada también están en el mercado libre prácticamente con el mismo nombre comercial, lo que puede traer en engaño al consumidor. Como regla general, es mejor no enseñar ningún recibo a los vendedores para que nadie pueda tener nuestros datos, en particular el código CUPS— y ser precavidos.  

El horario de consumo

Otro punto relevante a revisar son los horarios en los que el usuario suele utilizar sus electrodomésticos. Salvo para aquellos que concentren sus consumos durante la tarde, es recomendable optar por una tarifa de discriminación horaria. Esta posibilidad está disponible en el mercado regulado y prevé dos tramos de precios del kWh: un periodo valle, más barato, que coincide con las horas nocturnas —de 22.00 a 12.00 en invierno y de 23.00 a 13.00 en verano— y otro llamado punta, más caro. 

También existen ofertas de este tipo en el mercado libre, pero cada compañía tendrá una propuesta y unos precios diferentes. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), un hogar medio ahorra al año 70 euros con una tarifa con discriminación horariaEn alternativa, y según el perfil de cada uno, habrá que buscar la oferta que mejor se ajusta a nuestras necesidades.  

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