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La Fed deja intactos los tipos pese a que disminuyen los riesgos

El banco central de Estados Unidos es más optimista sobre la economía y mantiene la posibilidad de una nueva subida este año

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal AP

La Reserva Federal mantiene intactos los tipos de interés en Estados Unidos por el desconocimiento sobre el impacto que tendrá la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea. Dejando el precio del dinero entre el 0,25% y el 0,5% evita así crear un factor adicional de riesgo para unos mercados muy sensibles. Es la evidencia también de que los bancos centrales tienen la artillería muy limitada. Sin embargo, da un pequeño paso para hacerlo antes de acabar el año.

La probabilidad de que se hubieran subido tipos en esta reunión era casi nula, de solo el 8%. Eso daba cierta tranquilidad a los mercados. El comunicado final da a entender, sin embargo, que el Brexit es algo pasado. El tono es también más optimista a la hora de analizar las condiciones económicas en EE UU y refuerza la posibilidad de que el segundo incremento en septiembre o a más tardar en diciembre. “Los riesgos a corto plazo han disminuido”, asegura.

La Fed sigue insistiendo en que el proceso de normalización de la política monetaria será gradual y dependiente de la evolución de los datos económicos. Es decir, la intención es la de retirar los estímulos. Pero Wall Street no tiene claro del todo cuál es el plan de la Reserva Federal para los próximos cinco meses. Si no sube tipos en la próxima reunión de septiembre, tendría que esperar a conocer el resultado de las elecciones presidenciales de noviembre.

La idea inicial cuando se subió tipos a final del pasado año era proceder a incrementos de un cuarto de punto cada tres meses durante los próximos años. Pero esa guía quedó rápido obsoleta y no se descarta que tenga que esperar incluso a 2017 para el segundo incremento. Las posibilidades de que haya una subida en 2016 son del 50%. Por eso la atención se centrará en el discurso que pronunciará Janet Yellen en el simposio de banqueros centrales en Jackson Hole.

Es el mismo foro que utilizó su predecesor Ben Bernanke para anunciar hace dos años que se paraba la máquina de imprimir dinero. La intervención, prevista para el 26 de agosto, debería servir por tanto para explicar que factores influyen en su estrategia y las perspectivas para los próximos meses. La inflación, como señala la nota final de la reunión, está aún dentro de los límites aceptables y le da margen para ser cauta. Yellen insiste que todas las reuniones cuentan.

Los riesgos externos son un claro motivo de preocupación para los miembros de la Fed y por eso asegura que sigue la evolución muy de cerca. Al Brexit, que aún está en proceso de ser negociado entre Londres y Bruselas, se le sumó el intento de golpe militar en Turquía. Pero también necesita evidencias de que la economía doméstica puede aguantar el alza de tipos. El viernes se publica el dato anticipado de crecimiento del segundo trimestre.

Las conclusiones de la Fed señalan que la economía doméstica avanza a un ritmo moderado. El consenso de mercado anticipa un repunte en la actividad económica al 2,6%, tras el débil 1,1% en el arranque del año. Los datos ya publicados de empleo para junio, así como las ventas en el comercio y el sector inmobiliario, salieron mejor de lo anticipado y podrían sentar la base para en septiembre prepara la guía que anticipará la subida en diciembre.