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Fráncfort aumenta la presión sobre la frágil banca italiana

El BCE pide al Monte dei Paschi que baje los créditos morosos un 30%

Juncker y Draghi en Bruselas.

El Monte dei Paschi de Siena (MPS), el tercer banco de Italia y más antiguo del mundo, vuelve a convertirse en la punta del iceberg de los grandes problemas de las entidades financieras italianas. En medio de la polémica sobre la eventual intención de Matteo Renzi de desafiar a la Unión Europea inyectando miles de millones de euros en el sistema bancario, se conocen los términos de la carta que, a modo de ultimátum y en la vigilia del Brexit, envió el Banco Central Europeo (BCE) al Monte dei Paschi.

La banca toscana tendrá que reducir en un 30% aproximadamente su cartera de préstamos improductivos o morosos durante los tres próximos años. El próximo 3 de octubre, la entidad financiera deberá presentar un plan para reducir el volumen de sus créditos morosos de los 46.900 millones de euros que actualmente figuran en el balance a 32.600 millones antes de 2018. Según la entidad, los objetivos marcados por el BCE están "en línea" con los objetivos incluidos en su plan de negocios 2016-2018, pero la reacción de la bolsa de Milán ha sido contundente: se suspendió la cotización de MPS, Unicredit y Banca Popolare Emilia Romagna. Las acciones de la banca toscana cayeron más de un 13% hasta tocar mínimos históricos.

Por si la situación en sí no fuese lo suficientemente preocupante, el Financial Times volvió a la carga sobre las supuestas intenciones del primer ministro italiano, Matteo Renzi, de aprovecharse de la situación creada por el Brexit para encauzar la situación de sus bancos inyectando dinero público, lo que supondría "un desafío" a las directrices de Bruselas. Según el diario económico, el joven primer ministro italiano estaría alegando que el resultado del referéndum en el Reino Unido ha creado una situación excepción que ha puesto en riesgo el sistema financiero. Su objetivo sería obtener el margen necesario para la inyección de fondos públicos con el fin de proteger a los accionistas de los bancos. Desde el palacio Chigi, sede del Gobierno italiano, se intentaron calmar las aguas: "Sobre los bancos, es conocido que Matteo Renzi prefiere soluciones de mercado, de conformidad con las normas vigentes en Europa".

El Gobierno italiano ha pactado con la Comisión Europea una línea de liquidez de hasta 150.000 millones de euros a a la que solo podrán acudir los bancos solventes. Las entidades financieras italianas tienen más de 350.000 millones de euros en créditos dudosos (el 17% del total). Ya a principios de año, el Gobierno italiano logró pactar con Bruselas un mecanismo para soltar lastre en su cartera de morosos sin pasar por el embudo de castigar a accionistas y bonistas.

El objetivo de Renzi y de su ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, era evitar el modelo español de rescate bancario: reestructurará el sector sin dinero europeo, a su ritmo, y evitar las condiciones por el lado macroeconómico, con duros ajustes y reformas. Durante una intervención ante la dirección del Partido Democrático (PD), Renzi aseguró que los planes del Gobierno para las entidades financieras están enfocadas "para defender a los pequeños accionistas y empresarios y no a los grandes banqueros ni a los poderes fuertes".

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