Mario Draghi pide independencia política y coordinación entre los bancos centrales

El presidente del Banco Central Europeo defiende su política monetaria expansiva para combatir la baja inflación como fenómeno mundial

Mario Draghi llega al encuentro con los gobernadores de los bancos centrales en Sintra
Mario Draghi llega al encuentro con los gobernadores de los bancos centrales en SintraRAFAEL MARCHANTE (REUTERS)

De todas las preocupaciones que acechan al presidente del Banco Central Europeo, la baja inflación es la mayor. Al menos es parece tras escuchar el discurso de Mario Draghi en la apertura de la reunión anual de los bancos centrales europeos, que comenzó en la noche del lunes en la localidad portuguesa de Sintra. "En los últimos años, los bancos centrales de todas las economías avanzadas han estado envueltos en la misma tarea: aumentar la inflación a niveles consistentes con la estabilidad de precios”, señaló Draghi que, en la bienvenida a los banqueros en la noche del lunes resumió el Brexit con la palabra “tristeza".

A la lucha contra la baja inflación, en su discurso Draghi añadió otra cuestión clave: una mayor coordinación internacional, que no tire cada uno por su lado, lo que llamó “la independencia en la interdependencia”. La independencia de los bancos centrales de los poderes políticos, pero la interdependencia entre los bancos centrales.

“Cada cual implantó las medidas adecuadas a su propio contexto y cada cual mira por cumplir el mandato de su Constitución”, reflexionó. Pero si cada cual se preocupa de la baja inflación eso quiere decir que no es un problema local, sino que es un problema global, y como tal hay que enfocarlo", añadió.

“Está claro que es un cuestión de política monetaria internacional, porque están aumentando los factores comunes que afectan a los bancos centrales”; pero no se refirió solo a la caída global de los precios energéticos. “Los elevados volúmenes de importaciones, aumentan la importancia global de los precios y salarios, por lo que cada vez es más relevante la diferencia entre el PIB real y el PIB potencial”.

Si cada cual se preocupa de la baja inflación, quiere decir que no es un problema local, sino que es global, y como tal hay que enfocarlo

Precios y salarios contra los que nada puede hacer los bancos centrales, pero sí los diferentes Gobiernos. Su discurso, obviamente, fue una defensa de su trabajo, y una crítica velada al trabajo de los políticos, porque dejó claro que con la política monetaria no se soluciona todo, sino que debe ir acompañada de reformas estructurales y de políticas fiscales adecuadas, y eso es trabajo de los políticos.

La combinación de esos factores no es nacional, sino que se distribuyen por todas las economías avanzadas y por todos los mercados financieros globales. “Nada de eso significa que los bancos centrales deban desistir de perseguir el objetivo de estabilidad de los precios internos. Nosotros demostramos con herramientas no convencionales que es posible proyectar condiciones financieras incluso cuando las tasas de interés son bajas”, añadió.

"Hemos visto", señaló el presidente del BCE, "cómo políticas monetarias divergentes entre los principales bancos centrales pueden crear incertezas sobre las intenciones políticas futuras, que a la vez lleva a una mayor volatilidad de la tasa de cambio y de riesgo. Y entonces tienen que combatirse con una política monetaria expansionista, aumentando los efectos colaterales en otros países. Necesitamos entender mejor cómo los regímenes monetarios domésticos afectan la transmisión de choques a la política monetaria extranjera”.

“Hay estudios que revelan que el cambio fluctuante ya no garantiza la autonomía de la política monetaria doméstica, y políticas independientes solo son posibles si los flujos de capital fueran controlados. Pero también hay evidencias de que los regímenes de tasas de cambio aún son importantes. El trabajo empírico de los últimos años ha demostrado que las políticas presupuestarias macroprudenciales, de regulación y supervisión pueden ayudar a mitigar los efectos adversos de la política monetaria extranjera sobre la estabilidad financiera doméstica”.

“Podemos no precisar de una coordinación formal de las políticas; pero podemos beneficiarnos de un alineamiento de las políticas; lo que quiero decir con alineamiento es participar de un diagnóstico de causas comunes de los desafíos que nos afectan y establecer un compromiso común para encontrar nuestras políticas internas en esos diagnósticos”. Y puso cómo ejemplo las diferentes políticas nacionales implementadas para responder a la escasez de inversión, que es global, en uno casos con inversión pública, en otros con ventajas fiscales a los emprendedores.

"También las políticas estructurales que buscan aumentar participación y productividad pueden asumir formas diferentes en lugares diferentes, pero precisan de conseguir el mismo resultado, que es el de aumentar las tasas de crecimiento a largo plazo y aumentar las tasas de interés con equilibrio”.

Para Draghi, el G-20 puede facilitar esa alineación internacional para resolver problemas globales, pero advirtió, también veladamente, que a lo que se comprometan los políticos, luego lo deben cumplir, en alusión al objetivo marcado de un crecimiento del 2%, y que no se ha hecho realidad.

“Tenemos que pensar", finalizó Draghi, "no solo sobre la composición de las políticas dentro de nuestras jurisdicciones, sino sobre la composición global que puede maximizar los efectos de la política monetaria”. La política monetaria no es suficiente para resolver todo, los gobiernos deben coordinarse en sus políticas fiscales y de reformas; a problemas globales, al menos diagnósticos globales.

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