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Las exportaciones y la inversión de las empresas españolas, a merced del ‘Brexit’

España se juega 18.000 millones en exportaciones, 60.000 millones en inversiones y 14.000 millones en turismo

Aviones operados por la compañía IAG
Aviones operados por la compañía IAG Bloomberg

La salida de Reino Unido de la UE también tendrá un impacto sobre la periferia. Más allá de las turbulencias de mercado que erosionarán los bolsillos y la confianza de los ciudadanos, el problema radica en que Reino Unido constituye un generador de demanda para la eurozona. Prácticamente todos los países salvo Irlanda tienen superávit comercial con Reino Unido. Según un informe de Standard & Poor’s, España representa el país grande de la UE con más exposición al Brexit, por encima de Francia, Alemania e Italia.

Y esto se debe a dos motivos. Por un lado, en 2015 la economía española arrojó un superávit comercial de bienes y servicios por valor del 1,3% del PIB con respecto a la británica. Sólo las exportaciones nacionales de mercancías ascienden a los 18.235 millones de euros. Por apartados, las principales ventas a Reino Unido se corresponden con el sector del automóvil (5.300 millones); la alimentación y bebidas (3.500 millones de euros), y maquinaria y bienes de equipo (3.200 millones). Todas ellas podrían sufrir las consecuencias.

Aunque el sector que más puede acusar el golpe quizás sea el turismo: con 15 millones de visitantes, los británicos copan una cuarta parte de todo el gasto turístico: el año pasado se dejaron en España 14.507 millones de euros. Además, suman un 21,34% de las compras foráneas de vivienda, el primer colectivo por encima de franceses y alemanes.

Y el otro aspecto problemático es el desembarco realizado por las empresas en las islas. España tiene a Reino Unido como segundo destino de sus inversiones, con un stock por valor de 62.117 millones de euros a finales de 2014, el 15,19% del total invertido en el mundo. De modo que los desplomes de la economía y la libra podrían afectar directamente a compañías españolas. Renta 4 destaca el impacto sobre Telefónica, Santander, Ferrovial e IAG. A juicio de Goldman Sachs, Ferrovial es la empresa europea más expuesta a Reino Unido al contar allí con una cuarta parte del aeropuerto de Heathrow, participaciones en varios aeródromos, autopistas, una empresa proveedora de servicios y diversos contratos de construcción. Telefónica figura la octava al ser dueña de O2 y Santander aparece la décima por la adquisición de Abbey National. Aun así, Ferrovial afirmaba este viernes que “mantendría su presencia en el país, desarrollando con total normalidad sus actividades”.

A cierre de 2014 y según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, el sector de las telecomunicaciones acapara el 34,73% del stock de inversiones españolas en Reino Unido con 21.575 millones de euros. Prácticamente todo ese importe se corresponde con Telefónica, que es propietaria de O2 y tiene el 16% de su volumen de negocio en las islas británicas. La multinacional española admitía ayer que podría posponer las salidas a bolsa de O2 y Telxius a la espera de una mejora de las condiciones de mercados.

Le sigue muy de cerca el sector financiero con el 32,74% de las inversiones y 20.340 millones de euros. Ahí sobresale con buena parte de ese montante el Santander, que obtiene de Reino Unido en torno a un 14% de su volumen de negocio. En 2015 se sumó también Sabadell, que ha desembolsado 2.400 millones por TSB y ahora ubica en las islas cerca de un 20% de sus ingresos.

En tercer lugar figura el segmento eléctrico con un 10,4% de la inversión y 6.458 millones de euros inyectados, cuyo grueso se atribuye a Iberdrola, empresa que ha desplazado casi un tercio de su facturación a Reino Unido tras la compra de Scottish Power. La incertidumbre podría cernirse sobre la regulación de las renovables, hasta ahora dependiente de las directivas europeas.

Si bien espera que a medio y largo plazo el Brexit no tenga efecto en sus cuentas, la aerolínea IAG ha sido la primera compañía en España que ha admitido que, a corto plazo, no logrará su objetivo de beneficios y se quedará por debajo del incremento del año pasado. Un 36% de sus ingresos se originan en Reino Unido.

En total, España dispone de 359 empresas radicadas en Reino Unido que en 2014 facturaron 30.414 millones, registraron un beneficio de 6.384 millones y mantienen 76.020 empleos. El parón de la actividad y la depreciación de la libra mermarán esos beneficios.

Las consecuencias para la economía británica

La depreciación de la libra por la fuga de capitales provocaría un aumento de la inflación y una pérdida de capacidad adquisitiva de los británicos. Y por más que eso rebaje sus costes frente al exterior, difícilmente se compensaría con más exportaciones porque Reino Unido ya ha desmantelado buena parte de su industria y además pondrá barreras a una inmigración que tradicionalmente ha mantenido bastante contenidos los salarios de los empleos no cualificados. En consecuencia, la confianza del consumidor puede resentirse. Para mayor inri, 2,2 millones de empleos de la City verán su futuro en el alero. La BBC confirmaba este viernes que Morgan Stanley se llevaría unos 2.000 empleos fuera de Londres. Y los diarios alemanes reclamaban que la plaza financiera se mudase a Fráncfort. A corto plazo, las inversiones en territorio británico se congelarán hasta que se aclare el panorama. Muchos negocios instalados en Reino Unido para dar servicios a Europa podrían deslocalizarse. Y todo ello podría acabar desencadenando una recesión, han alertado tanto el Banco de Inglaterra como el Tesoro británico.

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