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Un imperio en Ecuador

La Favorita es la mayor empresa del país andino, con negocios en múltiples sectores

Una familia comprando en un supermercado de La Favorita.
Una familia comprando en un supermercado de La Favorita.

Como en todas las buenas historias de empresas exitosas, la Corporación Favorita empezó desde abajo. Lo que ahora es un conglomerado con 18 marcas y propietaria de 12 centros comerciales, nació hace más de 70 años como una bodega en el centro histórico de Quito donde se vendían jabones, velas y artículos de importación. Hoy despacha casi de todo y lidera la clasificación empresarial de Ecuador con unos ingresos por ventas de 2.467 millones de dólares (2.189 millones de euros) en 2015, a través de sus 135 locales de marca propia y decenas de filiales. Pero no es ajena a la crisis económica que atraviesa el país.

El sólido grupo empresarial ha visto como sus ingresos cayeron un 3% el pasado año —incluyendo a las nuevas tiendas y la inflación—, y las previsiones para 2016 son pesimistas. "Los resultados serán definitivamente inferiores al 2015 y podrían ser similares a los del año 2012", reconoce en el informe anual de la empresa el presidente del consejo de administración, Sidney Ricardo Wright, como consecuencia del estancamiento de la economía ecuatoriana. A eso hay que añadirle que el Gobierno subió recientemente el IVA del 12% al 14%, para aumentar los recursos para la reconstrucción de la costa ecuatoriana golpeada por un terremoto en abril pasado.

El impacto de la mayor carga tributaria no solo encarece los productos y, de acuerdo con los augurios empresariales, mermará la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, sino que además ha generado escasez de dos de los principales artículos de venta en un supermercado: los refrescos y la cerveza. Durante semanas, los supermercados de Ecuador —los de La Favorita y otros— tenían vacías sus estanterías donde normalmente se exhiben la Coca-Cola y bebidas de la misma marca y cervezas de producción nacional. Las cadenas no se pusieron de acuerdo con los fabricantes y proveedores de estos productos acerca de las condiciones que había que ajustar en el nuevo contrato de suministro tras el incremento del IVA. Por su parte, las tiendas de alimentos más pequeñas del país seguían despachando con normalidad.

A pesar de estas dificultades, La Favorita realiza cerca de 61 millones de operaciones comerciales cada año, en un país de 16,5 millones de habitantes. En 2015, pagó 263 millones de dólares (233 millones de euros) en impuestos que incluyen el IVA, la renta, los aranceles, las tasas municipales, las de la Superintendencia de Compañías y el impuesto a la Salida de Divisas. Descontados estos impuestos, el beneficio neto fue de 146 millones de dólares. Ese flujo procede de sus cinco grandes marcas de supermercados (Supermaxi, Megamaxi, Akí, Gran Akí y Super Akí), de 210 locales comerciales de decoración, juguetes, libros o tecnología (Sukasa, Bebe Mundo, Mr. Books o Radio Shack, entre otros) y de otras ramas de negocio a las que ha ido expandiéndose con los años.

Diversificación

La Corporación Favorita alargó sus brazos hasta la industria cárnica, la producción de pollo, ternera y cerdo, la panadería, la confección de ropa e incluso hasta el negocio inmobiliario y la producción de energía eléctrica. Es constructora y dueña de 12 centros comerciales repartidos en zonas adineradas y también en las más populares de ciudades como Guayaquil o Quito. Tiene su propio centro de distribución y además es accionista de la central hidroeléctrica de San Bartolo, que inició su actividad en el segundo semestre de 2015 en el sur de la Amazonía ecuatoriana. La presa le sirve a la corporación para autoabastecerse de energía eléctrica y es el segundo proyecto en este sentido, tras Enermax, en consonancia con la estrategia del Gobierno de incentivar la matriz productiva nacional.

Su onda expansiva también ha atravesado las fronteras ecuatorianas. De los 210 locales comerciales, 74 se encuentran en países vecinos. Tiene dos franquicias en El Salvador y en República Dominicana, participa en el capital de una cadena de menaje de hogar en Costa Rica con cinco establecimientos, se alió para inaugurar un almacén de ferretería en Paraguay y abrió varias de sus tiendas de juguetes, de deportes y de artículos para niños en Perú, Bolivia, Chile y Colombia.

Tanta proliferación de locales ha hecho que los ecuatorianos coman alimentos de La Favorita, se vistan con ropa de la corporación, hagan regalos, se ejerciten y cubran muchas de sus necesidades y hábitos de vida con la oferta comercial de la familia Wright. A veces incluso sin ser conscientes de que todo pertenece a una misma empresa.

Esa casi omnipresencia de La Favorita se forjó hace justo 40 años, cuando los fundadores de la que se convertiría en la mayor empresa de Ecuador —puesto que conserva desde hace años— tomaron una decisión de la que ahora presumen: abrirse a inversores externos. Empezaron con 85 accionistas; pero ya suman 14.000, de los que 3.600 son empleados a los que se les da un bono de acciones al cumplir 20 años de trabajo. Eso sí, la recesión, que ha trabado el desarrollo de muchos negocios en el país, ha colocado el valor de la acción a niveles cercanos a 1999. Ese año, Ecuador vivió su peor crisis económica, con un corralito bancario que dejó como herencia la dolarización de la moneda nacional. En los últimos meses, la acción cotiza sobre los dos dólares.

Además, las salvaguardias que impuso el Gobierno en marzo del año pasado para frenar la salida de divisas en las importaciones mediante aranceles de entre el 5% y el 45% para casi 3.000 partidas, disminuyeron las ventas de productos extranjeros en los supermercados. Un espacio que poco a poco han ido ocupando los productos de marca blanca. Los más demandados de La Favorita para el consumidor ecuatoriano son el papel higiénico, el pollo y los mariscos y pescados congelados, según confirma la empresa, pero hay más variedad. De los 2.454 artículos genéricos, un 55% son alimentos, un 30% productos de limpieza, un 10% de higiene personal y un 5% mercancías generales que abastecen los pedidos a 71 proveedores nacionales.

¿Y el futuro? Desde el conglomerado aseguran que no se harán despidos, pero tampoco habrá nuevas contrataciones ni sustituciones temporales. La corporación da empleo a 6.285 personas en sus supermercados y a otras 2411 en sus locales comerciales. Pero al menos, abrirán entre cinco y siete nuevos locales este año y se continuará con ampliaciones y remodelaciones, según los planes anuales. Un esfuerzo en tiempos difíciles para no dejar de ser La Favorita.