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La despensa y la barra del bar se recuperan poco a poco

España rinde culto a la comida, pero con la crisis las familias se apretaron el cinturón. Ahora empiezan a estirar un poco sus presupuestos

La nevera de los españoles cambió con la crisis y causó un pequeño terremoto entre las empresas de distribución y los hosteleros. Para empezar, los consumidores cambiaron el carro por la cesta: crecieron las compras más pequeñas, en varias visitas al súper del barrio y con menos maleteros cargados hasta la bandera en los hipermercados de las afueras. Las familias se apretaron el cinturón y los bares lo notaron, porque cayeron las cenas y las comidas fuera de casa. Con el fin de la recesión los presupuestos vuelven a estirarse un poco. En 2015, los españoles gastaron en alimentación fuera y dentro del hogar 99.037 millones, el 1,01% más que en 2014. Es la mayor subida desde 2009, pero los presupuestos precrisis todavía no se han recuperado.

¿Cómo es la cesta de la compra de los españoles? En general, da mucha importancia a los productos frescos, que se llevan en 44,5% del presupuesto en alimentación de los hogares. Los españoles son amantes de la carne: por persona se consumen al año 50 kilos, el doble que de pescado. Las más populares son el pollo y el cerdo. El aceite es sobre todo de oliva (un 66% del total). Y la leche más vendida es la semidesnatada (el 45,3% del total). El pan sigue acompañando buena parte de las comidas: se consumen 35,1 kilos por persona al año. Aunque todavía son básicos en la despensa, en los últimos años los frescos han perdido algo de presencia en la cesta. Al contrario que los platos preparados, que se abren paso a codazos: sus ventas solo el último año suben más del 4%. Se consumen por persona y año 12,9 kilos, que suponen para el presupuesto familiar 53,1 euros al año.

En cuanto a los lugares donde los españoles llenan sus carros, hace décadas que las grandes cadenas conquistaron los presupuestos familiares y comenzaron a desplazar al pequeño comercio. Los hipermercados vivieron su mayor expansión durante la explosión inmobiliaria. Los nuevos barrios y el aumento de la población, sumados a la bonanza económica, impulsaron la construcción de centros comerciales y grandes superficies. Sin embargo, con la crisis comenzaron a reducir su cuota de mercado. En volumen de ventas, según las cifras del Ministerio, han encadenado siete años de descensos. Actualmente en ellos los españoles realizan el 9,2% de su gasto en alimentación. Los supermercados y las cadenas de descuento tomaron el relevo y se quedan hoy con casi el 39% del pastel. Con la incipiente recuperación han sabido defender el terreno ganado y siguen al alza.

¿Y qué ocurre con el consumo fuera del hogar? Dicen que España es uno de los países del mundo con más bares por habitante. Lo cierto es que la crisis les pasó factura. Sin embargo, en 2015 han comenzado a recuperar fuelle. El gasto total de los españoles en hostelería fue el año pasado de 31.994 millones, un 1,2% más. Es la primera subida desde el arranque de la crisis, en 2008. Cada vez que un español acude a un establecimiento se gasta de media 4,85 euros. Y si pide una bebida fría, lo más probable es que sea cerveza (el 36,1% de las ventas de esta área) o agua (31,8%).